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El nutricionista de la general El nutricionista de la general

"El hombre es el único animal que come sin tener hambre, que bebe sin tener sed, y que habla sin tener nada que decir". Mark Twain

Los test genéricos de intolerancias alimentarias a partir de una muestra de sangre no son fiables

En la entrada del otro día me quedé con la promesa de abordar el tema de la determinación de intolerancias alimentarias a partir de otros procedimientos distintos de la bioresonancia ya tocados en esta entrada y en esta otra. Más en concreto, hoy voy a  referirme a esos test que a partir de un análisis de sangre le dicen a uno a qué alimentos o aditivos se tiene una intolerancia. Después con un patrón dietético ad hoc en base a los resultados del test se hacen distintas propuestas para abordar el tratamiento o la mejora ante distintas circunstancias patológicas tales como: artritis, autismo, fatiga crónica, malestar general, migrañas y dolores de cabeza, trastornos de la piel, trastornos de reproducción, mejora del rendimiento deportivo y, como no, el control del peso.

La esencia de estos test

En líneas generales estos test a los que me refiero recurren a las denominadas “pruebas de citotoxicidad alimentaria” o “tests de sensibilidad alimentaria” que durante mucho tiempo, en especial es sus orígenes (estamos hablando de la década de los años 50 del SXX) aludían al Test de Bryan.

Las pruebas, muy en resumen, basan su pretendido funcionamiento en el análisis de los cambios que se producen en el número, el tamaño y el volumen de las distintas partículas celulares presentes en el tejido sanguíneo: linfocitos, granulocitos y plaquetas (cada análisis particular, puede utilizar distintos de entre estos elementos) cuando la muestra de sangre es expuesta in vitro a una serie de extractos de alimentos y/o aditivos alimentarios. Tras la extracción de sangre, la exposición a los alimentos y aditivos y su correspondiente periodo de incubación, las células sanguíneas son analizadas y comparada su morfología con la que tenían en origen (antes de la exposición) mediante un instrumento electrónico. Así, toda muestra que presente cambios en la apariencia de las células en observación se interpreta como un resultado conflictivo. Con estos resultados, los alimentos y aditivos que hayan originado algún cambio en las células, se categorizan como causantes de intolerancia y se excluyen de la dieta y el resto permanecen como alimentos tolerados al considerarse no conflictivos. Posteriormente, tras un periodo de abstinencia variable de los alimentos conflictivos estos podrán o no reincorporarse paulatinamente a la dieta.

¿Qué marcas o laboratorios promueven este tipo de pruebas?

Son diversas, entre ellas figuran Test A200, Novo by Immogenics, Test Fis, ImmuPro300, Yorktest Food Intolerance, aunque el más conocido en nuestro medio y desde hace bastante tiempo es  el Test ALCAT® (que en concreto es el acrónimo de Antigen Leukocyte Cellular Antibody Test). La primera constancia personal que tengo de la existencia de este método fue cuando se la oí nombrar a Boris Izaguirre en un programa de “Crónicas Marcianas” (¿se acuerdan?) al que aludió como un auténtico milagro para conseguir adelgazar. Sin comentarios.

Qué dice la ciencia con respecto a estos test

Pues lo tiene bastante claro. En resumen, que los tratamientos basados en los resultados de estos test  son ineficaces y poco o nada útiles para los fines propuestos.

De hecho, no hay ninguna sociedad clínica de prestigio internacional en relación con estos temas que apoye el uso de estos tests de sensibilidad alimentaria para cualquiera de los tratamientos propuestos en base al valor diagnóstico alegado por sus fabricantes y distribuidores. Además, son numerosas las sociedades científicas de todo el mundo que coinciden en advertir que estas pruebas son ineficaces, ya que sus resultados ni son reproducibles ni se correlacionan con la clínica del paciente. Entre ellas destacan la European Academy of Allergology and Clinical Immunology (EAACI), la American Academy of Allergy, Asthma and Immunology (AAAAI), la British Society for Allergy and Clinical Immunology (BSACI), la Australasian Society of Clinical Immunology and Allergy (ASCIA), la Allergy Society of South Africa (ALLSA) y la Societat Catalana d’Al·lèrgia i Immunologia Clínica. Todas ellas desaconsejan su uso en la evaluación de las reacciones de alergia o intolerancia alimentaria y alegan que estas prácticas no tienen ninguna función útil ya sea en el diagnóstico de alergias o en el de intolerancias alimentarias. Al proponerse este tipo de pruebas, dicen además, se confunde al público y se pueden pautar dietas innecesarias y peligrosas.

Al mismo tiempo, aparte de documentos de consenso y opiniones (de las principales autoridades al respecto) existe diversos artículos científicos entre los que destacan:

En cuanto a la postura de profesionales y representantes de sociedades sanitarias españolas (además de la ya mencionada Societat Catalana d’Al·lèrgia i Immunologia Clínica) merece muy mucho la pena dedicar un tiempo a a lectura de este artículo de 2003 en “El Mundo, Salud”

 Argumentos de los fabricantes y/o distribuidores

Para ellos este tipo de test son “una herramienta de diagnóstico y evaluación” extremadamente sensible y reproducible que proporciona información sobre el mecanismo fisiopatológico de las intolerancias alimentarias. Sus promotores, muchos de ellos enmarcados dentro de lo que se considera la medicina complementaria o alternativa, hacen descansar su funcionamiento en teorías no demostradas sobre el mecanismo de la patogenia que se desarrolla en las intolerancias. Ellos mismos aclaran que el someterse a la prueba no adelgaza ni alcanza los objetivos terapéuticos deseados, sino que sirve para identificar los alimentos que dificultan o impeden la mejoría del paciente.

Al mismo tiempo, muchos de los fabricantes defienden la validez de su método frente al resto. Por ejemplo, el más conocido de ellos, el Test ALCAT® en particular,  afirma que es el único test de intolerancias alimentarias, ya que además de su singular metodología, está acreditado por la FDA.

Nota: En España, en Europa, fuera de los EE.UU. la FDA no pinta nada, es como enseñarle un carnet de conducir de Estados Unidos a un Guardia Civil que te va a multar por conducir sin carnet; te multará y además te inmovilizará el coche. Además, un par de cuestiones interesantes al respecto del uso del logo de la FDA por parte del Test ALCAT® en su promoción en España:

  1. El uso del logo de la FDA en España podría contravenir el RD 1907/1996 del que hablaré con más en detalle en el post del próximo lunes, relativo a “Publicidad y promoción de productos, actividades o servicios con pretendida finalidad sanitaria”. Su artículo 7.5 dice textualmente que está prohibido en la publicidad y promoción de este tipo de servicios utilizar como respaldo cualquier clase de autorizaciones, homologaciones o controles de autoridades sanitarias de cualquier país (Véase el logo de la FDA bien claro en su página web) Una homologación o acreditación a la que también se alude con insistencia en las notas de prensa que emite alcat-test España.
  2. ¿Qué pinta el logo de la FDA en su página web sea o no legítima su utilización? ¿acaso la FDA autoriza, avala o certifica, al menos en Estados Unidos, este particular uso? La respuesta ha de ser clara: No.

La acreditación de la FDA, que existe, alude a que el aparataje empleado está fabricado y registrado según el código de Buenas Prácticas en la Fabricación de Instrumental Sanitario de la FDA (Good Manufacturing Practices in a FDA Registered Medical Device Establishment). La acreditación en cuestión la puedes ver aquí y comprobar qué dice y, más en especial, qué no dice. Nada menos, pero tampoco nada más. Es decir, la FDA acredita que el aparato funciona bien, está bien montado y además que mide lo que se supone que tiene que medir… otra cosa es que sirva para lo que sus promotores pretenden que sirva. Que es precisamente en lo que la comunidad científica discrepa abiertamente.

 

Sobre la evidencia científica que aportan fabricantes y distribuidores es preciso destacar que su calidad es francamente escasa (para muestra este botón). Las afirmaciones realizadas por los laboratorios que ofrecen este tipo de pruebas se apoyan en estudios con diseños controvertidos e informes sobre casos independientes y anecdóticos. Además, la gran mayoría de estas referencias bibliográficas son documentos internos de los propios laboratorios, resúmenes de trabajos presentados en congresos o estudios clínicos publicados en revistas no indexadas, lo que aporta una muy escasa evidencia.

Y he de dejar bien claro que, al menos en el caso del Test ALCAT®, no hay más que lo que aquí se ha aportado. Me tomé el interés de escribir a los responsables en España de la comercialización de esta prueba y después de llamarles por teléfono y pedirles que por favor pusieran a mi disposición todas las pruebas que a su juicio fueran relevantes para demostrar la validez y eficacia de su propuesta… y todo lo que obtuve fue que me dirigiera a la página web del sistema en Estados Unidos y que no es otra que la misma documentación que os he hecho llegar en el párrafo de arriba. Sobre el resto de sistemas no he realizado mayores investigaciones, pero si este es el nivel del más conocido… ¡qué será del los demás!

 En resumen, un llamamiento a la racionalidad

Acercando ahora el ascua a mi sardina (la del control del peso)… No creo que sea por casualidad, olvido o desidia que en ninguna de las recomendaciones internacionales para el control del exceso de peso se deje de mencionar la cuestión de la posible intolerancia o reacción citotóxica (si se quiere ser más purista) como elemento ya no solo causal sino si acaso condicionante.

Al mismo tiempo, supongo, que si esto fuera “tan fácil” y “tan efectivo” como se hace creer a partir de su publicidad, llevando tanto tiempo como lleva, todo el mundo lo sabría y cualquier afectado, con sobrepeso u obesidad podría acudir a esta solución o, simplemente, es de suponer que la seguridad social hubiera puesto este tipo de analíticas a disposición de sus ciudadanos (ya no en España, sino en algún país del mundo)… pero va a ser que no.

Por último no quiero dejar de citar la opinión que mantiene la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) al respecto de este sistema, como herramienta para el adelgazamiento, más en concreto sobre el Test de ALCAT®:

“En ningún estudio con rigor científico se ha demostrado que haya una relación causa-efecto entre la sensibilidad a los alimentos y la obesidad. Además no se puede pretender que un solo alimento sea responsable de la ganancia de peso […] Opinamos que este tipo de dieta es una excusa para ganar dinero (y mucho) ya que cada prueba analítica puede costar varios cientos de euros”

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Foto: widakso

7 comentarios

  1. Dice ser Lidia

    Por fin!!

    Ya pensaba yo que con los artículos de los tests de intolerancias por bioelectrorresonancia, la gente llegaría a la conclusión que los que utilizan la extracción de sangre sí son válidos. Así que esta entrada era imprescindible.

    Para lo que son válidos estos tests son para vaciarte el bolsillo. Pero hay gente que piensa así: “Si es caro es porque es bueno”. Esta clase de personas son carne de cañón para cientos clínicas privadas.

    Genial el post, muy completo y muy bien justificado.

    07 diciembre 2012 | 12:20

  2. Dice ser Fatima

    Hola
    yo me lo hice hace tiempo porque no me querían hacer el de intolerancia a la lactosa y tenía muchos problemas de gases, evitando estos alimentos me sentía mucho mejor… mi pregunta es, si estos no son fiables, cuales son lo que podemos realizarnos las personas con problemas para estar seguros? Tengo que hacerme alguna prueba de alergia a los alimentos? donde puedo pedir esas pruebas? A ver si puedes ayudarme.

    07 diciembre 2012 | 13:39

  3. el-nutricionista-de-la-general

    “Fátima” Recurre a tu médico de confianza. No existen (no son fiables) las prubas de intolerancia “genéricas” a un montón de alimentos y aditivos. Si tienes la sospecha de que eras intolerante a la lactosa que te hagan la pruba conducente para determinarlo. Es una prueba específica y concreta para ese tema, pero no al mimo tiempo para muchos otros.

    Gracias por tu comentario

    07 diciembre 2012 | 13:52

  4. Dice ser rg

    Pues ya se va viendo como se temía, un sacacuartos avalado por marcas, marketing, uso indebido de prácticas y demás lindeza.

    Además de lo poco que se de estos pollos de la FDA es que hay muchos ganaderos, agricultores, etc…norteamericanos que los acusan de prácticas mafiosas, y ya en el pasado hay auténticos escándalos políticos con los términos y condiciones de ellos.

    Lo que dice Juan, seamos serios y empezemos por visitar a nuestro médico y luego ya se verá que se puede hacer, pero los cantos de sirena….pues eso, cantos son, y lo malo es que crecen conadeptos cada día más radicales y de mnor razonamiento y sentido común; no solo no se aceptan críticas o dudas fundamentadas de forma científica sino que actúan de forma sectaria como si les estuvieses hiriendo de muerte como poco.

    Es muy triste ver este tipo de talibanismo que es extrapolable a cosas como las marcas de la electrónica de consumo, ver Apple vs. otros sistemas como Android o lo que sea; la gente se está volviendo profundamente radical y superficialmente crítica defendiendo unos intereses que ni son suyos y son inversamente proporcionales a los de la empresa que tanto defienden.

    Muy buen artículo, citando marcas y organismos, sin pelos en la lengua, como tiene que ser.

    Saludos.

    07 diciembre 2012 | 14:24

  5. Dice ser Adg

    Pues yo me lo hice hace 4 años, porque estaba muy mal, con muchos dolores por todo el cuerpo, hinchada, con retención de líquidos, dolores de cabeza, etc. y me ha ido de perlas. No solo me desaparecieron todos los dolores, sino que he bajado 40 kilos.
    Yo recomiendo que todo el mundo se los haga, no solo por el peso, sino por salud en general.

    12 diciembre 2012 | 16:56

  6. Dice ser Mari Carmen Haro Marin

    Hola,

    yo me lo hice hace dos años, pues los cólicos y dolores que padecía a diario estaban condicionando mi vida. Ni siquiera sabía que hubiera gente que lo utilizara con fines de adelgazamiento, lo que en mi caso no era relevante, pues nunca he sido obesa, lo único que sé es que mi cuerpo mejoró enormemente y por lo tanto, mi ánimo. No sé si estará demostrado científicamente o no pero yo soy la prueba viviente de que funciona.

    Un cordial saludo.

    14 diciembre 2012 | 11:20

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