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"El deseado bien último se alcanza mejor mediante el libre comercio de ideas".(1919) Juez O. Wendell Holmes del Tribunal Supremo de EE UU

Archivo de noviembre, 2007

Manifestación de “cabreados” en Barcelona

Muchos catalanes están cabreados, allí dicen que se trata del “catalán emprenyats” y seguramente no les falta razón. Hay mucho cabreado por el mundo, por muy diversas razones. Otra cuestión es como se manifiesta el cabreo, como se articula y a que conduce. A primera hora de la mañana suele haber sobrados motivos de cabreo,en términos generales y concretos. Y no conviene frivolizar con eso.

Mañana se van a manifestar en Barcelona catalanes cabreados, en una manifestación incitada desde abajo, desde la sociedad y a la que se han sumado políticos que imaginan que pueden pescar votos en ese caladero de malestar. De los del gobierno catalán se suman los de las minorías de apoyo, que están en el gobierno y en la oposición al mismo tiempo. Y de la oposición se suma CiU, que no tiene otra cosa mejor que hacer, con Jordi Pujol a la cabeza, ese señor inteligente que gobernó Cataluña durante 25 años, hasta el 2003, y que algo tiene que ver con el despliegue catalán y con su estado de ánimo. Los socialistas no irán a la manifestación, pero no es por falta de ganas, también están “emprenyats”, pero no es su tiempo de manifestaciones.

Van a protestar por los trenes, por la luz, por los impuestos, por el gasto público, por el derecho a decidir, por la dignidad. Bien pensado, hacen bien en protestar. Me sumo a la protesta. Más aun, sin pretender comparar estoy pensando que donde vivo, en un barrio del norte de Madrid, también deberíamos protestar. Aquí no hay biblioteca, el enlace con la NVI es malo, los atascos de la mañana y la tarde irritantes, y el aparcamiento decepcionante. La luz va mejor, pero hasta fechas recientes los micro-cortes que dejaban el ordenador colgado eran frecuentes. Y mis paisanos de Burgos, ¿no tienen razones para manifestarse cabreados? Las entradas a la ciudad son un desastre, el tren no existe de hecho y el mar sigue tan lejos como hace un cuarto de siglo.

A ver si estamos todos cabreados y no nos hemos dado cuenta. A ver si tenemos que manifestaron todo los sábados, contra el gobierno y contra la oposición.

Cual es la comunidad más solidaria

Llaman balanzas fiscales a los estudios acerca de quien y como paga al común y quien y como recibe del común. Aparentemente se trata de un cálculo sencillo, se suman los impuestos pagados y se dividen por las personas residentes. A renglón seguido se hace lo mismo con el gasto público. Y luego se comparan ambos cocientes y… ¡ta-cha-chan!… sale el índice de solidaridad territorial, quien paga más de lo recibe y quien recibe más de lo que paga.

Pero puestos a seleccionar los datos surgen los problemas. Las personas y las mercancías que son sujeto y objeto de la imposición se mueven, circulan por los territorios y fijar el flujo al espacio tiene sus dificultades. Y con los gatos pasa otro tanto, con el agravante de que inversiones efectuadas en unos territorios benefician también a los limítrofes.

Por ejemplo, ayer participe diurnote toda la mañana en Valladolid en una interesante sesión de debate sobre la economía castellano leonesa, que va bien. El presidente de Renault (la primera empresa de lejos de la región, decisiva para su futuro) comentaba que si el puerto de Santander admitiera contenedores mejorarían los costes y la competitividad de las plantas de Valladolid y Palencia. De manera que a Castilla-León le iría muy bien esa inversión en Cantabria. ¿Cómo contabilizamos eso en las balanzas fiscales?

La Fundación del BBVA, que viene animando y financiando muy valiosos estudios económicos bien fundados, esenciales para luego entender lo que ocurre, acaba de publicar un trabajo sobre balanzas fiscales realizado por profesores con buena metodología. Los datos básicos del trabajo acreditan que Madrid y Cataluña son las comunidades más solidarias desde el punto de vista fiscal. No tiene eso mérito, pero es un dato, lógico y normal.

La conclusión inicial de los datos gruesos del estudio es que el agravio territorial es un tanto impostado, desmedido. Que desde el punto de vista fiscal vascos y navarros no pueden protestar, tienen un privilegio. Y la teoría de los nacionalistas catalanes sobre el “expoli” que sufren por imposición del gobierno central pertenece más a la ensoñación que al mundo real. Pero esta es materia emocional y quienes la predican, por ejemplo los de ERC, no van a pararse al análisis, no les interesa.

Reprobar ministros, toreo de salón

Reprobar ministros en el Congreso es como torear de salón, pura cohetería. El Congreso está en su derecho, como en el de aprobar que por la noche es de día, pero la noche es noche y a los ministros les nombra y separa el Presidente del Gobierno, no el Congreso. Reprobar es una palabra sonora, el réprobo (ba) según dice el diccionario es persona condenada a penas eternas. ¡Toma del frasco! Si la ministra de Fomento hubiera sido reprobada la podrían llamar la ministra réproba que es un calificativo como para no salir de casa. O quizá para todo lo contrario, depende de la resistencia.

El sistema de castigo al gobierno es la moción de censura, que tiene que ser constructiva porque los constituyentes decidieron propiciar gobiernos estables, no sometidos al humor coyuntural del Parlamento y de los grupos parlamentarios.

Me llama la atención que el presidente Zapatero, tan descalificado durante todo su mandato, concluya la legislatura agotándola, en plazo, sin una huelga general y sin una moción de censura. Eso puede querer decir, desde la realidad y no desde la ensoñación, que el gobierno no debe haber sido tan débil. De hecho en esta fase final de la legislatura, cuando los aliados minoritarios tienen poco que sacar y toman distancia para ganar espacio con sus electores, a pesar de no contar con mayoría parlamentaria, ha sacado adelante el Presupuesto e incluso la llamada reprobación de la ministra que era gratis.

De lo que está sucediendo con las infraestructuras catalanas y en concreto con el AVE a Barcelona, hay bastantes responsables y desde hace bastantes años. El proyecto AVE a Barcelona tiene más de diez años, un plazo desproporcionado e innecesario. Es una historia poco feliz donde ha habido muchos tomando decisiones políticas, desde Cascos hasta la actual ministra, desde las administraciones de CiU y PSC en ayuntamiento y Generalitat. Son muchos los que han metido la pata en esta historia, casi tantos como los que ahora se rasgan las vestiduras y apuntan a otro.

¡Tarancón al paredón!

Entre los disparates que he escuchado en la calle uno de los mayores es el que titula esta nota. Fue allá por noviembre del 1975, me tocó cubrir para la agencia de noticias en la que me iniciaba en el periodismo, el entierro del presidente del gobierno de Franco, el almirante Carrero Blanco, asesinado por ETA. Presidía el cortejo el cardenal Tarancón, obispo de Madrid y presidente de la Conferencia Episcopal. Nada más salir del edificio de la presidencia del gobierno en Castellana 3 un grupo de exaltados. Algunos brazo en alto entre otros gritos repetían: ¡Tarancón al paredón! El paredón estaba en su horizonte y la figura del cardenal de Madrid también.

Han pasado algo más de treinta años, la posición de la Iglesia española, de su episcopado, ha evolucionado, como lo han hecho los tiempos. El cardenal Tarancón aplicaba el viejo principio de que a Dios lo que es de Dios y al Céesar lo que es del César. Tomó distancia de la política y no quiso amparar ningún partido político católico.

El sábado, en la cena ofrecida por el Estado español, representado por la vicepresidenta Fernández de la Vega, a los tres nuevos cardenales nacidos en España, la vicepresidenta citó a San Agustín y el cardenal de Valencia, Agustín García Gasco se esmeró al responder para marcar distancia con los anfitriones, como queriendo indicar: que no haya equívicos, este gobierno no nos gusta.

El episcopado español va a jugar a favor del PP en las inminentes elecciones, al César desde Dios, desde su Dios. Ese es el mensaje que dejó el nuevo cardenal en el comedor de la embajada española ante el Vaticano. La vicepresidenta apeló a la unidad (por necesidad), la libertad (en la duda) y la caridad (siempre), en cita de san Agustín, pero no impresionó a sus compañeros purpurados.

De las relaciones con el episcopado en los gobiernos socialistas se ocupan siempre los vicepresidentes. Lo hizo Alfonso Guerra que ha dejado en sus memorias algunos apuntes ilustrativos sobre la experiencia. Y lo hace ahora la vicepresidenta de la Vega, abrazada a la caridad y a la prudencia ante unos obispos irritados porque los legisladores no se pliegan a sus exigencias y creencias.

Largo camino desde aquellos gritos infames con el paredón al fondo, y estos ejercicios de flirete en las embajadas.

Medirse en la calle

Quienes tengan nostalgia de manifestación andan sobrados de oportunidades para quitarse el mono. La manifestación callejera es una forma de acción colectiva y reivindicativa, para canalizar aspiraciones, protestas y también confrontación. Es un derecho de los que sienten quebrantados otros derechos, pero sirve también a distintos objetivos. Uno de ellos desgastar al gobierno, es un arma de la oposición cuando necesita más escenario público que el oficial para alcanzar al poder.

Contra el gobierno popular de Aznar se movilizaron no pocas manifestaciones, algunas subidas de tono que llegaron más lejos de lo que la democracia admite; como fue el caso de las agresiones a sus sedes y militantes, magnificadas luego por los populares con victimismo oportunista, lo cual no merma que aquel vandalismo debía haber sido denunciado y condenado por los socialistas. Luego las movilizaciones, han girado, con otros actores, contra el gobierno socialista.

El sábado, la opositora AVT hizo su enésima manifestación contra Zapatero, con argumentos débiles, impostados, pero con esa superioridad que exhiben quienes se revisten del carácter de víctima. El próximo sábado los nacionalistas catalanes encabezados por adversarios tan enconados como CiU y ERC, se manifestarán en Barcelona contra el gobierno y el mundo en general, con el argumento de lo mal que van los trenes. Y en breve, este año, los nacionalistas vascos harán otro tanto con la música del derecho a decidir. Y permanentemente grupos minoritarios que tienen gusto a la calle, a la bronca y a emociones tan fuertes como la provocación y la exhibición.

Está abierta la taquilla de la protesta callejera, puede ser señal de descomposición social; o de todo lo contrario, de que a falta de problemas de fondo, puede ser tiempo para las furias airadas y poco trascendentes. Por ejemplo la de esos antifascistas que se comportan como los viejos fascistas; y digo viejos porque nuevos no abundan, quizá los que salen a por ellos, sin saber de que iba eso del fascismo.

El diario de Patricia

El diario de Patricia es un programa de éxito en la televisión que se mueve por terrenos procelosos. En el oficio se dice que se mueve por “el barrillo”. Su contenido anda por los límites, pero tiene audiencia alta y eso lo perdona casi todo. A mí me parece deplorable. Me paro a verlo de vez en cuando y noto que no cambia el guión, quizá lo acentúa. Ni es periodismo, ni tiene que ver con el periodismo.

La responsabilidad básica del programa es del emisor, de la cadena, tanto o más que de la productora que es cooperadora necesaria del producto.

Ahora ha tenido un serio tropiezo por un caso de malos tratos que acabó en la peor de las hipótesis. Era un riesgo probable que se ha convertido en real. Al que anda friendo suele salpicarle el aceite, pues por lo mismo, el que anda en el barro acaba embarrado.

La cadena guarda silencio y deja pasar. La productora se disculpa como puede, intentado parar el golpe. Algunos miran al gobierno como pidiendo árnica, soluciones. No vendrán de ese ámbito. Cabe esperar dos respuestas, improbables, pero efectivas. Por un lado, la sanción judicial, la condena con costes económicos disuasorios. Y por otro, el rechazo del público, más complejo, más difícil, pero no imposible, ya que cuando se pasan determinadas rayas se paga.

Pero quede claro, la responsabilidad máxima es de los editores, que los amparan y se aprovechan, que pretenden ser respetables, que van a las recepciones, pero que no son respetables. Deberían avergonzarse.

Los horarios comerciales

La libertad parcial o relativa de horarios comerciales estuvo sometida a intenso debate años atrás, para luego pasar a segundo plano. Vuelve ahora a los medios a cuenta del calendario de aperturas que fija cada gobierno autonómico para el año siguiente. El de Madrid es el paladín en cuanto al más amplio margen de horarios y estudia ampliar su fórmula de 90 horas a la semana y 20 domingos al año, mientras que otras comunidades se conforman con 72 horas semanales y 8 domingos al año.

Los del gobierno de Esperanza Aguirre se apoyan en su pretensión aperturista en un estudio elaborado en la Universidad Juan Carlos I que acredita que la Comunidad de Madrid, con el régimen más abierto de España, ha visto crecer el espacio comercial, el empleo y el salario medio a mayor ritmo que las comunidades poco aperturistas, especialmente Cataluña y País Vasco.

Es cierto que los estudios son relativos, que responden al interés del contratante, pero la vitalidad comercial de Madrid es evidente, sobran indicadores, y algo tendrá que ver en ello esa mayor libertad.

Fue Miguel Boyer, allá por mayo de 1985, cuando la economía andaba muy decaída, quien adoptó una medida liberalizadoras de los horarios del comercio, los alquileres y la amortización de inversiones, que contribuyeron decisivamente a la recuperación y a un vigoroso ciclo alcista entre 1986/89, con creación de más de un millón de empleos y tasas de crecimiento anual del PIB del orden del 5%.

La liberalización Boyer fue radical, profunda, innovadora. Pero luego el gobierno (con Solchaga diletante y fondón) fue dando pasos atrás y restando eficacia a aquellas medidas. Ahora renace el debate, Madrid va a ampliar los márgenes de apertura comercial y otras comunidades, poco a poco, harán otro tanto.

Los huevos rotos de Lucio

No es fácil comer en los mejores restaurantes huevos fritos con patatas como Dios manda; un plato que por su sencillez se convierte en comida de casa; los mejores los de la abuela. En ese restaurante de la Cava Baja madrileña llamado Lucio, al que el Rey invita a políticos de postín para mostrarles aprecio y familiaridad, los huevos con patatas, “huevos rotos” son excepcionales. Algunos dicen que es leyenda, pero lo cierto es que Lucio tiene clientela fija y ocasional y llena al mediodía y a la noche, lo cual no es sencillo ni habitual en Madrid ni en ninguna otra ciudad.

Lucio da bien de comer desde hace muchos años. Y además es amable y dedicado. El propio Lucio, los camareros y el aparcacoches. Además de los famosos huevos, Lucio compite con el arroz con leche y con la carta más tradicional: desde la ensalada a la merluza a la romana pasando por el solomillo. La técnica de Lucio es tan sencilla como tradicional: buenas materias primas y no estropearlas en la cocina.

Clinton, como el canciller Kohl, son de buen comer y aprecian lo cotidiano. Al norteamericano no se le caen los anillos por irse a tomar una hamburguesa al restaurante de la esquina. Por eso el Rey acertó citando en Lucio al presidente “que fue” de los Estados Unidos.

No frecuento Lucio, y no es por falta de ganas, pero recuerdo que la última vez que cené allí, en la mesa de al lado estaban los del grupo parlamentario de ERC con rostro bastante satisfecho. Y hablando de Lucio me viene a la memoria un colega entrañable, que algunos recordarán. Feliciano Fidalgo, un periodista de una pieza, entrevistar brillante d ela última de El País, habitual en Lucio con el que porfiaba a cuenta de la calidad de la bodega. Difícil olvidar las cenas con Feliciano en Lucio. En resumen: a pesar de la leyenda en Lucio se come muy bien.

Ofertas fiscales

El febrero los dos candidatos, Mariano y José Luís, Zapatero y Rajoy, tendrán que verse las caras en un plató de televisión, probablemente en dos, ya que el menor de los formatos manda que sean dos los debates cara a cara entre los posibles presidentes. Y en este turno, para esta campaña, es poco probable que se escapen de ese compromiso, que tiene pocos precedentes en España. Dicen que Kennedy le ganó las elecciones a Nixon en un debate y que Felipe González y Jose Maria Aznar casi empararon (ligera ventaja para el socialista en el segundo encuentro, cuando enredó a Aznar a cuenta de las pensiones). Rajoy negó el debate a Zapatero el 2004 (y bien que lo lamentó luego) y ahora Zapatero no puede esconderse, tampoco creo que quiera hacerlo.

Mientras llegan esos debates los dos partidos van destapando el frasco de las ofertas. Empezaron los socialistas con el cheque bebé y no se quedan atrás los populares con la propuesta de exinmir del IRPF las rentas inferiores a 16.000€.

Rajoy avanzó ayer el titular de la “gran reforma fiscal” para dejar más dinero en el bolsillo de los ciudadanos. Pero no entró en detalles ni apuntó algún dato sobre ele fecto d ela medida. Y además anunció una bonificación a las mujeres que trabajan, una medida que puede tener alguna dificultad por discriminación ¿será solo para mujeres o se refiere a la segunda renta del?

En materia fiscal siempre hay que atender los detalles, la letra de la norma. La música de Rajoy es clara: menos impuestos. Una estrategia que no es nueva pero que requiere explicaciones. La oferta Rajoy es eficaz y contundente, coloc a a los socialistas a la cola, a desmontar la propuesta popular y a buscar ofertas competetivas. Los debates van a ser interesantes.

Privatizar la tramitación de licencias municipales

El alcalde Gallardón, al que la investigación de la trama de corrupción en la tramitación de licencias municipales ha pillado en fuera de juego, ha anunciado que acelerá una privatización parcial del proceso de gestión de licencias. Puede ser tan buena como mala solución. Depende como se organice la contrata y los sistemas de control de la misma. Cualquiera que haya transitado alguna vez por los pasillos de las gerencias de urbanismo y aledaños intuye que algo huele raro, que aquello tiende a ser proceloso y que no se ven, pero se notan, cuartos oscuros donde se aceleran u orientan los trámites. Y detectar el tráfico negro no debe ser sencillo.

El manual dice que contra oscuridad la mejor receta es mucha luz, mucha transparencia, las cartas boca arriba. Los nuevos recursos tecnológicos permiten introducir esa transparencia sin costes insoportables, sin burocracia inútil. Y en la complejísima tramitación de licencias municipales esa transparencia sería el mejor antídoto contra las tramas de corrupción.

El manual dice también que fragmentar el poder ayuda a evitar abusos. Y en ese sentido una inteligente cesión de parte de la tramitación a gestores privados puede ser una medida acertada.

Los servicios públicos se pueden prestar de muy distinta manera y con distintos actores. Los principios de flexibilidad y de control se pueden conjugar mejor con formas abiertas, aparentemente más complejas pero también con más contraste y eficacia.

El liberalismo de Gallardón es matizado, poco dogmático, apuesta más por la eficacia que por el credo. Quizá tiene razón y una privatización parcial de la tramitación de licencias agilizaría los procesos y reduciría riesgos de abuso. Yo lo intentaría.