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Los peligros de jugar con la comida

Ya lo dicen las madres y especialmente las abuelas: “Niño, no juegues con la comida que te puedes atragantar“. Y ya si es tan exagerada como mi yaya, la frase se convierte casi en una sentencia de muerte. “Nene, si sigues haciendo eso te veo criando malvas”. O-O

Con el transcurrir de los años supe qué era eso de las malvas, y, cada vez que me atraganto, lo paso fatal. Me viene a la mente su cara de pocos amigos y escupo lo que sea a toda castaña. ¡¡¡Te quiero abuela!!! Lee el resto de la entrada »

¿Quién llamó a Lydia Lozano?

Minutos después de que Lydia Lozano fuese alertada por sus fuentes (quizá las mismas que la llevaron al ridículo cuando aseguró que la hija Al Bano estaba viva) de que una persona “muy querida en este país” había muerto (Carmen Sevilla, según la Wikipedia), mi teléfono móvil comenzó a echar humo.

Un teléfono muy raro y muy largo no paraba de llamarme. “¿Qué hago?, ¿cojo?”, pensé atemorizado. Por si acaso era una estafa, decidí apuntarme el número y llamar desde el fijo del trabajo (espero que esto no lo lean mis jefes). Sorprendentemente, al marcar los números 4 y 6, el telefono se movía a izquierda y derecha, respectivamente, como si hubiese un temblor en el edificio. Justo antes de manchar el calzoncillo, por muy poquito, escuché una voz conocida al otro lado del aparato. “Hola hoooooolaaaa”, decía. Era Hugo, la estrella de Telecinco cuando doña Carmen presentaba el cuponsito.

El cansino troll, ya casado y con tres hijos aún más feos que él, me confesó que acabó muy mal con la artista, ya que ésta “era muy celosa”.

“Tuve un affaire con una de las azafatas del Telecupón y Carmen lo llevaba fatal. Decía que nunca más me dejaría subir a la vagoneta y lo cumplió”, dijo con la misma voz de cazallero que tenía hace quince años.

Llamadme zorro, pero noté en él un cierto resquemor con tufillo a venganza. Mi olfato periodístico me decía que el pequeño ferroviario (que os saluda gracias a pixfans) escondía algo, así que le puse contra las cuerdas en busca de la exclusiva:

Yo: “Hugo, ¿quieres decirme algo?”

Hugo: “No, pero es que se portó muy mal conmigo”

Yo: “¿Quieres decirme algo?”

Hugo: “Es que…”

Yo: “Tú quieres decirme algo, pero te faltan huevos”

Hugo: “No es tan fácil”

Yo: “Sabes que tarde o temprano te descubriré”

Hugo: “Ya, la verdad es que eres un gran periodista. Quizá el mejor”

Yo: “Ahí te doy la razón. Venga, cuéntamelo gratis. No me enfades”.

Hugo: “Yo llamé a Lydia Lozano y yo edité la Wikipedia”.

Yo: “¿Y qué pretendías, so gañán?”

Hugo: “Dar un susto de muerte a su familia para vengarme de ella, y de paso, desprestigiar a la cadena por haberme dejado en el paro”.

Yo: “Eres un cabrón”

Hugo: “Lo sé”.

Asustado, me colgó, quizá con la intención de huir del país. Pero yo anduve listo. Mientras le sacaba la confesión envié un SMS a un colega que es cámara de televisión para que fuese a la puerta de su casa, por si acaso. Gracias a eso, tenemos las imágenes en exclusiva de su intento de fuga:

PD: Habrá quien no me crea, pero esto es una primicia. ¿Acaso tiene mi fuente menos credibilidad que la de Lydia? No me felicitéis todos a la vez.

PD2: Si queréis saber más sobre Hugo os recomiendo este post de 20 Hit Combo.

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Cuando uno de los grandes se va

Nada más enterarme de que Óscar Mayer, el tercer rey de las salchichas, había muerto, reviví un sinfín de situaciones de mi infancia, como esas tardes de viernes en las que iba con mi abuela a comprar cena especial de fin de semana. “Quiero un perrito caliente con una salchicha de esas gordas”, decía entusiasmado. “¿Las del Mayer?”, me preguntaba. Yo no sabía pronunciarlo, ni ella tampoco del todo, pero ambos sabíamos que ésas eran las favoritas del nieto pesado (yo).

Ahora ya no, pero cuando era pequeño Óscar Mayer eran las salchichas pijas, las de los ricos (ni que la gente adinerada comprase muchos paquetes de salchichas… pero bueno, era así, de nivel). Y es que esta marca (sin ánimo de buscar patrocinadores; aunque no me vendrían mal) tiene su historia. La fundó su abuelo, también Óscar, en 1929 y desde 1989 pertenece al conglomerado agroalimentario Kraft Foods (aunque en España la lleva Campofrío). Pero hasta que la marca vio la luz pasó un tiempo.

Allá por el final del siglo XIX, Óscar I se fue de Alemania rumbo a Detroit en busca de una oportunidad en el sector cárnico, donde necesitaban gente. Pero rápido empezó a ver que se le quedaba pequeño. Así que cogió por banda a su hermano Gottfried y alquilaron un puestecito en un mercado de Chicago, donde se convirtieron en los pioneros de la comercialización de carne empaquetada y rápidamente gozaron de la aceptación de la gente, sobre todo de la comunidad germana. Sus productos tuvieron varios nombres como Edelweiss o Moose y eran famosos en todo el estado de Illinois, pero había mucho imitador y había que poner fin al oportunismo. Y así nació, en 1929, la marca que hoy conocemos.

El tío Óscar (III), como siempre me ha gustado llamarle, falleció hace unos días a los 95 años de edad en una residencia de ancianos de Fitchburg (Wisconsin) dejando un imperio inolvidable de salchichas, mortadela y jamón cocido. Concretamente, dejó la presidencia en 1977 tras cumplir su objetivo de facturar 1.000 millones de dólares, con lo que queda claro que mantuvo en la cumbre el negocio de su padre y de su abuelo. Además, incluyó en su currículum una excentricidad por la que siempre se le recordará: su inolvidable Wienermobile,

–> FOTO: Mrmiscellanious / Wikipedia

Ahora, desde PETA, han pedido de buen rollo que, ahora que él no está, su vehículo sea enterrado también por el significado que tiene y todo eso, pero me parece que no es el momento de hacer esas declaraciones, ¿no? Porque luego te sientes culpable cuando ves que el pobre salchimóvil se estampa contra una casa al sur de Wisconsin, como ocurrió el pasado viernes. Un mal volantazo, un error de medición y la ausencia de dueño llevaron al Wienermobile a meterse en un garaje de Mount Pleasant. Menos mal que no hubo heridos.

PD: ¿Sabías que fue una de las primeras empresas en someterse de forma voluntaria a los controles de calidad? Mi blog, por ejemplo, no los pasa, XD.

PD2: Los Mayer empezaron en Chicago, Obama también… ¿Qué pasa con esta ciudad? ¿Qué tiene? Ya veréis como al final nos dejan sin Juegos Olímpicos.

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Leticia Ortiz muere en ‘A todo gas 4’

Grifero me envió por mail esta curiosa imagen en la que el nombre de Leticia Ortiz (con ‘c’) aparece en una lápida de un cementerio que visita Vin Diesel en una escena de ‘A todo gas 4’ (Fast and Furious: Aún más rápido).

–> Puedes ampliar aquí la imagen

Como no se leía muy bien, le pregunté a Raúl, un buen amigo que yo sabía que la había visto, y me lo confirmó: “Pone Leticia Ortiz; cuando salió en la pantalla del cine la gente se empezó a reír

¿Qué pensará nuestra princesa? Como mínimo, le dará mal rollo. Imaginad que va al cine con Don Felipe y se encuentra con esto. Qué situación.

PD: Que conste que yo no he visto la película (soy más de comedia romántica). Por cierto, a los amantes de la ‘peli’, no saquéis conclusiones anticipadas (en los comentarios se están dando por hechas muchas cosas). A a veces las cosas no son lo que parecen (y si no, mirad Los Serrano).

PD2: Mil gracias a Raúl y a Grifero por su colaboración. ¡Un abrazo!

PD3: Ahora tengo más motivos para ir a verla. Os dejo con el tráiler y, de paso, ya que va de cine, os recomiendo el blog de ‘Sin efectos especiales’.

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