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Lo acusan de secuestrar a su hijo porque no es tan blanco como él

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Jason Thompson es un padre canadiense de 39 años que contó en su perfil de una red social el abuso de autoridad que sufrieron su hijo y él mientras viajaban en autobús el pasado 15 de marzo.

Ambos subieron al vehículo municipal en la estación de Victoria Park, en Toronto (Canadá), y minutos después, el conductor paró en seco y comunicó a los pasajeros que permanecieran en sus asientos, sin dar ningún tipo de explicaciones. ¿Por qué una frenada tan brusca? Lee el resto de la entrada »

Llama al 911 para que se lleven a su acompañante ¡porque ronca fuerte!

ronquidoAtención, señores y señoras roncadores y roncadoras. Sirva la historia de hoy como aviso de que no se fíen de la persona con la que se metan en la cama. Los hay con muy malas pulgas, que no toleran los resoplidos de los demás y que están dispuestos a remover cielo y tierra con tal de deshacerse del ‘molesto roncador‘.

La historia ha pasado en un pueblo de Wisconsin, al norte de Estados Unidos, donde un caballero que responde por Benjamin Todd Duddles llamó al 911 (equivalente al 112 en España) para que el Servicio de emergencias se llevara a su compañera de cama. ¿El motivo? Que “ronca como un tren”. ¡Tócate los pies, Maribel! ¿Caballero, por qué en vez de agarrar el teléfono no practicó usted el remedio casero del chasquido con la boca para que su compañera dejara de roncar?

La conversación con la telefonista del Servicio de emergencias bordeó lo surrealista. Procedo a reproducirla, traducida del inglés:

-Caballero indignado porque su acompañante ronca (en adelante CIPSAR): “Me pregunto si podrían enviar un oficial a mi casa para llevarse a alguien.”
-Telefonista: “¿A quién quiere que se lleven?”
-CIPSAR: “Ummm. Una chica. Está durmiendo en mi cama.”
-Telefonista: “¿Está ella en su cama ahora mismo?”
-CIPSAR: “Está roncando como un tren.”
-Telefonista: “¿Es su ronquido lo que estoy oyendo?”
-CIPSAR: “Sí, está roncando como un tren.”

Después de este diálogo, dos policías se presentaron en el domicilio del señor Duddles, al que encontraron con una cogorza de aúpa y le preguntaron por el incidente. En primera instancia, aseguró que “no estoy seguro” de cómo la mujer había llegado a su apartamento. Posteriormente, cambió su versión de los hechos: “bebimos juntos, tuvimos relaciones y ella se quedó dormida. Como hacía ruido y no podía despertarla llamé a la policía”, confesó.

Los agentes se quedaron perplejos, corroboraron que la mujer estaba médicamente sana y le aconsejaron a Duddles que se fuera a dormir al sofá y hablara con su acompañante a la mañana siguiente. Por cierto, que decidieron no poner una denuncia. Bastante tiene con la borrachera que lleva, no haber podido dormir y la resaca de mañana, pensarían…

Wisconsin man calls 911 to report snoring woman por WISN

Lo más raro que ha pasado esta semana

BecConsejo: “Peatón, si hay niños no cruces el semáforo en rojo”

Os voy a hacer una confesión, que hoy estoy de humor. Cuando mis jefes y yo empezamos en esta aventura sin pies ni cabeza que ahora es el blog del becario en mi mente estaba hacer un post semanal preguntando: “¿verdad o mentira?”, sacando las noticias más chorras (uy cuánta cursiva llevamos hoy) para que entre todos votarais si era real o inventado.

El problema es que de momento sólo tengo dos manos (y bastante torpes, además), de modo que en aquella época de expatriados, series a la española, carteles, misterios y cultura, no me quedó más remedio que suspender la idea. No, no os asustéis… no es lo que os traigo hoy.

Desechado aquello, me he propuesto traeros cada semana una selección de tres a seis noticias (todas verdad) que por cuestión de tiempo y dinero (bueno, por dinero no, pero me apetecía decirlo) no he podido dar durante la semana. Un cajón desastre (sí, todo junto… es a propósito) para que gocéis esas maravillas que quedan inadvertidas porque no tienen valor informativo alguno el resto de medios y blogueros no saben apreciarlas. Esta semana, mi selección es…

1. Xiao Hao: tres años y 63,5 kilos

Ante este titular, Schuster aseguraría (y no le faltaría razón) que “no hase falta desir nada más”. No obstante, os cuento que este pequeñín chino de tres años ha sido rechazado en varias guarderías porque suponía un peligro para el resto de compañeros. Según publica la prensa británica, ahora está en un centro donde le ayudan a bajar peso mientras los expertos se preguntan si Xiao Hao sufre un desorden alimenticio o son sus padres quienes sufren el desorden.

2. Cagarse en un conductor (literal y con perdón)

Érase una mujer que paseaba a su perro en Estados Unidos (todo pasa siempre en EE UU o China), cuando un conductor (gracias por la apreciación, Ortoman) casi arrolla a un ciclista. La mujer avisó a la Policía de lo ocurrido… y el motorista llamó al día siguiente para decir que una mujer le había dado en la cara con una bolsa llena de cacas de perro.

3. Como si Scarlett trabajara en la NASA

Ni que la pobre Scarlett Hall trabajara para la NASA. ¿Cómo se os quedaría el cuerpo si os llega una factura de la luz de mil millones de dólares? (Muchisisisisímos euros, vamos). Pues a Scarlett, que vive con su marido y sus tres hijos en Georgia (la yanqui), le ha pasado. Afortunadamente todo ha quedado en un susto y al final se la han bajado a 200 euros, pero ya os digo yo que lo primero que pensó fue, seguramente, lo mismito que Boris Karloff: “No sabía yo que había llamado a tantas razas”.

4. A eso le llamo yo ser insistente

Un niño bloqueó el teléfono de emergencias 911 en Ontario después de llamar más de 400 veces en un mismo fin de semana. El joven (y tan joven) tiene cuatro o cinco años, responde al nombre de Alex y debe de tener una cantidad de problemas…

5. Echaos algún amigo, aunque sea por Facebook

Los hay que tienen amor por los animales y los hay casi enfermos. En esta última categoría entran Regina Millard (54 años) y Bertha Ryan (61 años), estadounidenses las dos, que van a ser juzgadas por un delito de crueldad contra los animales porque tenían… nada más y nada menos que… (los puntos suspensivos eran prescindibles, pero quería darle un poco de intriga al asunto) ¡¡¡77 gatos viviendo en dos coches!!! ¡Si es que era imposible que… cabierancabiesen¿cabuyeran?… cupiesen ahí dentro!

6. Perdonan el nudismo

La Ópera de Viena ha readmitido a una bailarina a la que expulsó por posar desnuda para una revista masculina. La protagonista de la polémica se llama Karina Sarkissova y, si queréis mi opinión, creo que tampoco merecía tanto castigo por enseñar el culete.

PD: La próxima semana, menos y peor.

No son niños… son héroes

A veces, cuando estoy leyendo una noticia, se me queda cara de tonto (más de lo habitual). La mirada medio perdida en el texto, una sonrisilla infantil y la boca entreabierta.

Suele pasarme con personas como Kayla Dick o Andre Givens, personas desconocidas, héroes en pequeño formato a quienes no les pesa la responsabilidad.

Andre Givens tiene sólo cuatro años y puede presumir ante sus amigos del colegio de tener una medalla a la valentía colgada en su habitación. Andre salvó la vida de su madre Alisia llamando al 911 y pidiendo, entre lágrimas, “ayuda”.

Aunque si esto os parece increíble, veréis lo que fue capaz de hacer Kayla Dick. Ella tiene seis años y su madre, que es diabética, sufrió una crisis que la dejó literalmente K.O.

Kayla, lejos de perder los nervios, tuvo el aplomo suficiente como para llamar al 911, dar su dirección, su número de teléfono, la edad de su madre, su historial médico y el nombre del médico de cabecera de mami.

Cuando llegaron los médicos a casa de Kayla y vieron que su madre respiraba, aunque estaba inconsciente, se quedaron atónitos al ver lo que había hecho la niña.

Por si fuera poco todo lo que había hecho hasta el momento, Kayla sacó al perro fuera de la casa para que no molestara a su madre y se dedicó a hacer sándwiches de crema de cacahuete y a poner azúcar en las bebidas “para ayudar a reanimar a su madre”.

Admito que yo soy un poco abuelo cebolleta y que siempre digo que las generaciones que vienen son malas. Acostumbro a asegurar que los niños de hoy en día son peores de lo que era mi generación y que mi quinta, ya de por sí, es peor que las anteriores.

A lo mejor me equivoco. O quizás estos ejemplos son la excepción a la norma…

(FOTOS THE STAR PHOENIX y CHANNEL 8)

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“¿Policía? A mi arroz le faltan gambas”

Cliente insatisfecha con su arroz frito

“¿Qué tiene que ocurrir para que un oficial de policía venga hasta aquí?”

El ‘911 para todo’ se ha puesto de moda en Estados Unidos. Si hace unos días os contaba que un niño de cuatro años había llamado para que un agente le ayudase con una resta que le habían mandado en el cole, hoy el turno es para una mujer de Texas que, indignada con la ausencia de gambas en su arroz frito, decidió poner el caso en manos de la autoridad. Escuchad.

La mujer estaba empeñada en que no le habían puesto el extra de gambas que había pedido, pero en el restaurante lo tienen muy claro: “A la comida no le pasaba nada. Unos clientes salen contentos y otros no”.

PD: Al final la Policía fue al lugar del suceso (siempre han luchado por un justo reparto de la gamba), pero la mujer ya se había ido. Tanto follón, ‘pa ná’.

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