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Tampoco Breton Woods es una marca de Whisky. Porque el periodismo internacional no es solo cosa de hombres, ocho mujeres ofrecen un punto de vista diferente sobre lo que pasa en el mundo.

Brexit: cronología de un divorcio

Varias personas participan en una manifestación a favor del Brexit. (Hayoung Jeon / EFE)

En 2013, ante un creciente euroescepticismo y la amenaza del Partido por la Independencia del Reino Unido (UKIP por sus siglas en inglés) un David Cameron en campaña electoral prometía a los británicos darles un referéndum. Su mirada cortoplacista, vinculando la celebración de un referéndum a su victoria en las elecciones, pretendía recabar apoyos entre los escépticos de su propio partido y contrarrestar al UKIP. Sin embargo, cuatro años más tarde, la imagen de Theresa May dando el pistoletazo de salida al Brexit resume cómo ha cambiado la realidad en tan poco tiempo. 

De la promesa de Cameron al referéndum

En 2015 los británicos votan en las elecciones nacionales y eligen un gobierno mayoritariamente conservador. En su discurso tras proclamarse vencedor, Cameron confirma la promesa de hacer el referéndum. Un año más tarde, en 2016, se programa el referéndum para junio y la campaña para la permanencia o la salida del Reino Unido de la UE empieza en una carrera a contrarreloj.

Durante la primavera Cameron hace campaña para el ‘no’ o el remain y recurre sobre todo o al discurso del miedo, agarrándose a las graves consecuencias que tendría para la economía británica una hipotética salida de la UE, que según defiende, provocará una recesión.

Sin embargo, el enemigo de Cameron está dentro de su propio partido: el polémico exalcalde de Londres, Boris Johnson, se une a la campaña a favor del Brexit Vote Leave y otras figuras clave del partido Conservador como varios ministros (Gove, de Justicia; Duncan Smith, de Trabajo y Pensiones; Whittingdale, de Cultura) son también partidarios de la salida. Una semana antes del referéndum la parlamentaria del partido Laborista Jo Cox, partidaria de la permanencia del Reino Unido, es asesinada por el extremista Thomas Mair.

Tras una agitada campaña los británicos acuden a las urnas el 24 de junio para responder a una pregunta sencilla pero de consecuencias complejas: ¿Debe el Reino Unido permanecer como miembro de la Unión Europea o abandonar la Unión Europea? Hasta ese momento las encuestas apuntaban a un resultado ajustado pero el peor pronóstico para los europeístas se confirma tras el escrutinio de votos: gana el Sí por poca diferencia. Un 52% de los británicos vota irse de la UE.

El Reino Unido, desorientado tras el ‘sí ‘del referéndum

Un Reino Unido se levanta desorientado el día siguiente con una pregunta en mente: ¿Y ahora qué?. Después de conocer los resultados Cameron comparece en el número 10 de Downing Street ante mucha expectación para reconocer la victoria de los partidarios del leave y asegurar que dará cumplimiento al mandato del pueblo. Transmite también la necesidad de un nuevo liderazgo y anuncia su renuncia a ocupar el cargo de primer ministro. A mitades de julio, tras días de disputa interna en el si del partido, el cargo es ocupado por Theresa May, hasta entonces ministra del Interior, que es elegida al retirarse sus competidores de la carrera.

Con Theresa May al frente del proceso de desconexión -ella había hecho campaña para el remain– el gobierno británico empieza a desplegar su plan. ‘We have a plan’, dice May. ‘Brexit means Brexit’, repite. Sin embargo, nada está claro y las cifras muestran una paradoja: mientras que el 52% de los británicos votaron sí en el referéndum sólo un 25% de los diputados apoya el Brexit. Ante este escenario, la empresaria Gina Miller se interpone en el plan de la premier británica y le planta cara en los tribunales para que su plan tenga que contar con la aprobación en el Parlamento.

En enero de 2017 el Tribunal Supremo del Reino Unido falla a favor de May, que debe concretar qué significa el Brexit y pasar por el Parlamento. A mitades de este mes de marzo la cámara aprueba la propuesta de ley que le otorga al gobierno la autoridad para invocar el artículo 50 del Tratado de Lisboa, que establece que un estado miembro solicita voluntariamente abandonar la unión.

El Brexit, en marcha

Desde esta semana el Brexit ya está en marcha. Este miércoles, el Reino Unido ha pedido a la UE que aplique el artículo 50 del Tratado de Lisboa. La voluntad de abandonar la unión ha sido comunicada ya de modo oficial a las instituciones europeas por Theresa May. Sin embargo esto no significa que el Reino Unido ya esté fuera. Aún queda un largo camino por recorrer. A partir de este momento las instituciones europeas y el gobierno británico deberán negociar la salida del Reino Unido (por ejemplo deben negociar un nuevo acuerdo comercial porque el país dejará de estar en el mercado común).

Durante el proceso de negociación, que durará por lo menos dos años, el país seguirá respetando los tratados y los compromisos europeos pero ya no participará de las decisiones que afecten el bloque comunitario. En dos años aún pueden cambiar muchas cosas pero lo que está claro, como dijo May, es que “ya no hay vuelta atrás”.

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