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Entradas etiquetadas como ‘telefono’

¿Compañeros de trabajo inoportunos? Ahora tienes un botón para alejarlos

Una mente preclara, de esas que deberían pasar a los anales de la historia o casi, ha creado un ‘botón’ para hacer que tus compañeros de trabajo dejen de molestarte o interrumpirte cuando estas concentrado en tus quehaceres.

Simplemente tienes que reunir algo de dotes interpretativas o mucha cara, como prefieras, para mandar a paseo a la persona que ha frenado todo tu poder creativo. Lee el resto de la entrada »

Nooooooooooo, me quedé sin batería

movil_chinapMetro de Hong Kong (China). Una joven comienza a gritar y llorar desconsoladamente sin un motivo aparente. “¿Qué le pasa?” Seguro que se les pasó por la cabeza a la mayoría de los pasajeros del suburbano. ¿Una mala noticia? ¿Un desengaño amoroso? No, su teléfono móvil se había quedado sin batería. O-O ¡¡¡Mi tesoro!!!

Tal es el apego y la adoración de algunas personas por estos dispositivos, que, si se apagan, su mundo se derrumba. Pues es lo que le debió pasar a esta muchacha, la desconexión por sorpresa, trastocó ‘toda su existencia’ y la llevó a patalear como un niño cuando no consigue el muñeco que ha visto en el escaparate. Lee el resto de la entrada »

Provoca una gran explosión en una gasolinera por utilizar el móvil

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Hay algunos que las recomendaciones y las prohibiciones se las pasan por el forro. Este puede ser el caso de un ‘despistado individuo‘ (por ser políticamente correcto) que prestó tanta atención a una llamada telefónica, que olvidó lo que estaba haciendo: echar gasolina a su coche. El resultado: un desastre de proporciones bíblicas.

El protagonista del vídeo se bajó de su vehículo mientras cargaba el depósito, y cuando regresó, pendiente de una conversación por el móvil, arrancó con la manguera todavía conectada al mismo. ¡¡¡Qué habilidad la suya!!!

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La venganza de la novia: ¡el momento más memorable de la cámara del beso!

Para los no iniciados en la materia, conviene explicar que la llamada ‘kiss cam’ es la cámara que recorre las gradas de los eventos deportivos durante los tiempos muertos en busca de parejas que se besen mientras el resto del público les ovaciona. Se usa, sobre todo, en Estados Unidos, donde el espectáculo siempre va más allá de la mera competición, y se han convertido en una tradición. ¡Hasta los Obama se han besado en público tras ser ‘cazados’ por ella!

La ‘kiss cam’ ha dado muchos momentos divertidos, entrañables y curiosos, pero ninguno de ellos tan ovacionado como el que hoy os traigo. En un partido de béisbol disputado en Fresno, durante un descanso, el operador de la ‘cámara del beso’ comenzó su búsqueda de parejas enamoradas. De repente, se detuvo enfocando a una joven pareja: un chico rubio que hablaba por su teléfono móvil y una muchacha morena. La chica, al verse en el videomarcador, le reclamó el correspondiente beso a su novio quien, con un gesto de desdén, le hace ver que está demasiado ocupado con su teléfono como para detenerse un segundo a besarla (0:05 segundos en el vídeo).

Tras la primera intentona, hubo una segunda (0:25), también fallida, lo que calentó los ánimos de la chica… y de otros aficionados que estaban en la grada y que empezaron a abuchear al tipo. El realizador le dio una tercera oportunidad (1:20) al chaval para enmendar su error, pero niente. El tío seguía con el teléfono y pasando de su novia, que reaccionó con bravura: se levantó, agarró un vaso de refresco y ¡¡se lo arrojó a la cara!! De repente, el que supongo que ya será su exnovio dejó de hablar por teléfono para ver cómo ella se alejaba entre los aplausos del público y acompañada por la mascota del equipo local. ¡Bien por ella! Ese feo no se le hace a una mujer… y menos tres veces.

Le llega una factura de teléfono de ¡¡11.700 billones de euros!!

Después de desayunarme con la noticia de que España es líder en fracaso escolar y en desempleo juvenil en la UE (¡ay!), mi habitual optimismo se ha desvanecido un poco. Mi confianza en el ser humano pierde puntos, una tendencia que se acentúa con noticias como la que nos ocupa en esta ocasión.

Fuente: Luis Sarabia (Flickr)

Fuente: Luis Sarabia (Flickr)

Ya sabemos que las compañías telefónicas generan bastante desconfianza entre los consumidores, no sé si por sus tarifas abusivas o por la fea sensación de monopolio, primero, y oligopolio, después, que han ejercido durante años y años. El caso es que la popularidad de las telefónicas está al nivel de la popularidad de nuestros dirigentes políticos, décima de punto arriba, décima de punto abajo. A esa baja estima del ciudadano contribuye que de vez en cuando nos pasen una factura con la que no estamos de acuerdo. Algo así le ha sucedido a la francesa Solenne San José, que recibió un susto cuando descubrió el importe que le demandaba la operadora gala BT. ¡11.721.000.000.000.000 euros! En lenguaje coloquial, 11.721 billones de euros (billones de los de toda la vida, esto es, millones de millones. Puntualizo porque también he leído que la RAE va a aceptar la equivalencia que los americanos hacen de billón, “mil millones”).

¡Ni llamando las 24 horas del día a Sandro Rey me salen las cuentas! Y eso que el futurólogo de aspecto siniestro que ameniza las horas canallas de la TDT española tiene un precio de tarifa casi prohibitivo. Para que os hagáis una idea, los cerca de 12 mil billones de euros equivalen a más de 5.000 veces el PIB de Francia. Puesto en lenguaje futbolero, con esa pasta podrías fichar a 12.000.000 de CR7s, es decir, unos 50.000.000 de Iniestas o unos 6.000.000 de Messis.

Como ya imagináis, la factura no era 100% exacta, había un “ligero” desvío. El total a pagar por Solenne era de 117,21 euros, ¡que ya está bien! Seguro que alguna llamada a Sandro Rey había caído ese mes… Si ya es sorprendente de por sí el baile de cifras, a mí lo que me desconcierta es que alguien haya sido capaz de emitir esa factura sin pensar que quizá estaba cometiendo un error. Más aún, es alucinante pensar que las primeras llamadas que la señora San José hizo a BT para resolver el conflicto se resolvieran con el habitual “le remito a mi encargado”.

Moraleja: ten mucho cuidado con las llamadas a los sacacuartos del 806, pero ten aún más cuidado con la estupidez humana.

Crean una ‘línea caliente’ para que insultes todo lo que quieras

Mi amigo Montoya insulta más que habla. No es capaz de decir una frase sin meter un taco entre medias hasta el punto en que la pandilla de amigos le hemos cambiado el nombre y en vez de Montoya le llamamos Mon… bueno, eso da igual. El tema está en que Mon… toya, va a ser padre (su mujer está embarazada de siete meses) y ha decidido que quiere dar buen ejemplo a su hijo: se ha propuesto dejar de decir palabrotas y ahora, cada vez que dice una, se la apunta en una libreta y mete un euro en una hucha. A este ritmo, en dos meses tiene para dar la entrada de un piso.

El caso de mi amigo no es el único. Vivimos con tanta tensión y estrés que parece que hemos aprendido hebreo y arameo para estar todo el día jurando así. Por eso, dos empresarios alemanes han decidido crear un lugar para desfogar toda esa rabia e ira interna. ¿Un váter gigante? ¿Multitud de aparcamientos para aparcar a la primera? ¿Mandos de la tele a los que no se les acaban las pilas? No, amigos. Han creado una línea telefónica para insultar al interlocutor como si no hubiera mañana.

Da igual si te has enfadado con tu jefe, con un amigo, con tu pareja, con tu alcalde, con el presidente o con las cejas del ministro de Justicia… si lo que quieres es vaciarte de mala leche e insultos sin pisar ningún charco que pueda perjudicarte más tarde, llama a Schimpf-los (algo así como “¡Insultos fuera!”, en alemán), que tiene teleoperadores siete días por semana para que les digas todo lo que le dirías a los que te llaman de tu compañía telefónica para ofrecerte nuevos servicios, portabilidad, etc.

Ralf Schulte, uno de los creadores del invento, dice que no juzgan “a la gente que está enfadada”, porque es algo “que ocurre y es natural”. “Con nosotros puedes desahogarte sin problemas”, cuenta el genio.

Seguro que más de uno se ve retratado en lo que cuenta Ralf: “Estás estresado en el trabajo, llegas a casa y tu pareja te regaña… aunque no sea tu culpa”. Es lo típico que el jefe te echa la bronca a ti, tu pareja también, tus hijos (si los tienes) te culpan por no llevarlos a jugar y acumulas una cantidad bastante interesante de mala leche que no puedes soltar.

¿Y si eres tímido? No te preocupes, porque también han pensado en eso. Ya que vas a pagar 1,49 euros por minuto, lo suyo es que te den un servicio estimulante. Si el interlocutor ve que no estás especialmente inspirado con los insultos, te provocará con frases que harán que saques lo peor de ti. Un servicio la mar de profesionalizado.

PD: Y si no queréis pagar… siempre podéis hacerlo a la antigua usanza, entrando al blog del becario y dejando los insultos de toda la vida en los comentarios.

El peligro de la sinceridad

Una lectora habitual del blog, Malagueña_salerosa, me envió hace no mucho una historia becaria buenísima.

Ya sabéis que me gusta que podáis compartir vuestras historietas de gloria y fracaso con el resto de lectores… porque todos somos becarios (y los que no, lo fueron alguna vez). Aquí os dejo la narración:

“Resulta que soy administrativa contable, llevamos una comunidad de propietarios.

Mi jefe me pidió un día que llamara a todos los vecinos de la comunidad para recordarles (aunque había carteles por todo el edificio) que esa misma tarde se celebraba una Junta Extraordinaria de Vecinos.

Me puse a ello. Llamé a varios vecinos y todos me contestaron al teléfono, hasta que me toco llamar a otra vecina, que tardaba en cogerlo.

Estaba a punto de colgar cuando la mujer descolgó. Sólo me dejo decir “Hola”. Sin darme tiempo para que me presentara, la señora me soltó un “¡¡Ay!! Hija que me has pillado con las bragas bajadas”.

Yo me quedé a cuadros. En un principio pensé que sería una expresión del estilo “me has pillado con las manos en la masa”, así que intenté retomar mi trabajo y explicarle el porqué de mi llamada.

Pero la señora no me dejaba hablar y me contó que había estado en la ginecóloga, que llevaba toda la tarde en la consulta y con ganas de hacer pis, que hasta el momento en que llegó a su casa no pudo ir al servicio y que mi llamada era la que le había levantado del water.

“Ya está, hija mía, ¿qué tenías que contarme?

A todo esto, me dice: “Hija espérate que me las voy a colocar”… en el momento en que escuché el sonido del teléfono apoyándolo en la mesa, un momento antes de que me dijera “ya está, hija mía, ¿qué tenías que contarme?”, ya no pude aguantar más la risa y la señora se quedó muda.

Cuando me contuve me presenté y le expliqué por qué la llamaba. Ella imagino que estaría roja como un tomate y sólo acertó a decirme: “Pensé que eras mi hija”. Tras preguntarle si pensaba asistir a la reunión me dijo que no podría.

Tras despedirme estuve partiéndome de risa un rato y cuando lo conté en la oficina, no hubo nadie que pudiera contenerse… ha sido uno de los días en los que más me he reído.”

Envía el post:

http://www.wikio.es

“Los ‘teleconcursos’ sólo sacan el dinero a la gente”

A finales de marzo recibí un correo de un lector (omito su nombre por si acaso no quiere que lo diga) que estaba muy indignado con los teleconcursos.

Son estos programas que ahora tienen casi todas las cadenas y que no paran de ofrecerte dinero para que llames y descubras la palabra oculta.

Suelen ser del estilo: “El lobo se comió a caperucita R _ _ A… ¿qué palabra buscamos?”

El lector estaba realmente indignado y me dijo que había hecho una prueba para demostrar que estos concursos sólo buscaban “sacar el dinero a las personas de una manera sangrante”.

Su correo decía esto

“Hace poco he recibido la factura de teléfono donde desglosa la cantidad de euros que tengo que pagar por realizar una prueba:

La prueba consiste en llamar a esos programas de televisión que tienen un juego en pantalla y que sacan el dinero a las personas de una manera sangrante. Engañando a todo el mundo.

Por eso me senté una mañana delante del televisor, busqué una cadena con un programa de esos y probé suerte. Como era de esperar, ni siquiera me cogieron el teléfono para participar después de 30 llamadas (en eso consistía mi experimento).

Resulta gracioso oír cómo el ordenador que descuelga la llamada y dice siempre las mismas frases:

¡¡Uy por qué poquito, vuelve a probar !!

¡¡Uy casi, has estado a punto de entrar en el concurso!!

Pues bien, hoy (hace ya algún tiempo de esto) me han llegado las facturas del teléfono y me gustaría enviártelas para que las colgaras y la gente se diera cuenta del engaño de estos programas.

De esta forma tal vez la gente tome conciencia de ello, deje de llamar y dejen de emitir esta Telebasura.

Espero que mis 50 € gastados en esta prueba sirvan para algo.”

Aquí están las facturas que me envió. Juzgad por vosotros mismos.

La primera:

Y la segunda: