El libro Guinness de los récords alberga en sus páginas datos de lo más chorra pintoresco (aquí van algunos) y nos ha permitido conocer a personajes tan simpáticos como Nelson de la Rosa. Lo que aún no registra su maravilloso archivo es la plusmarca del porro más grande jamás visto en las manos de un policía. Una obra de arquitectura de algo más de un metro de longitud y casi dos kilos de peso que me ha dejado patidifuso.
La imagen habla por sí sola. Es un screener (disculpad por su nula nitidez) del vídeo que cierra el post, que fue grabado el pasado 20 de abril en el campus de la Universidad de California, con motivo del festival ’4-20′, conmemorativo de la fecha en la que el estado californiano despenalizó la posesión de cannabis. En pleno delirio juvenil, un estudiante apareció con un porro de proporciones descomunales, cuyo valor podríamos estimar en unos 4.000 euros, precio de mercado. Que no es que yo conozca la tarifa que tienen estas sustancias, sólo cuento algo que ha llegado a mis oídos…
Alertado por el gentío arremolinado ante semejante manufactura, un policía acudió al corrillo y se incautó del porro, que se llevó a comisaría ante las protestas de su propietario: “Me mentiste, tío. Eres un mentiroso. Nos veremos en el juzgado”, se quejaba con buena parte de razón el joven. Conviene recordar que en California cualquiera puede tener en su poder marihuana bajo prescripción médica, condición que sin duda cumplía el muchacho, pues no fue detenido. Es más, el consumo de esta sustancia está tan arraigado allí que se especula con que en breve haya máquinas expendedoras de cannabis.
PS 1. Quede claro que esto no es ningún alegato en favor del consumo de maría, no vaya a malinterpretarse mi admiración por la capacidad de construir semejante porro con estar a favor de su consumo.
PS 2. Es el porro más grande jamás confiscado según mi sagaz equipo de investigadores. Si alguien conoce alguno mayor, le ruego me lo haga saber para desdecirme de tal afirmación.
No hay quien reconozca a la ultraconservadora sociedad estadounidense. Y lo digo para bien. De repente, se amontonan en el país manifestaciones en pro de las minorías como nunca antes hubo (movimientos sufragistas y Black Power al margen). Hace unos días, centenares de personas se dieron cita ante el Tribunal Supremo para solicitar la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo y hoy me llega la noticia de que una empresa de Denver, Colorado, ofrece a sus clientes el llamado “Tour de la marihuana”. ¡Ay, si George W. Bush volviera a ser el inquilino de la Casa Blanca! Le daba un soponcio de inmediato o se inventaba otra guerra para desfogarse.
El asunto de la marihuana lleva tiempo coleando en EE UU. Dos estados, Washington y Colorado, legalizaron su consumo más allá de fines terapéuticos, eso sí, en cantidades controladas. Ahora, aprovechando ese marco legal, la empresa My 42 Tours, que tiene sede en Denver, ha organizado un tour guiado para conocerlo todo acerca del cultivo y la preparación de la ‘maría’. “Denver será la primera ciudad del país en ofrecer turismo de cannabis”, aseguró orgulloso James Walker, director ejecutivo de la compañía.
El tour incluye visitas a campos de cultivo de marihuana, talleres de cocina creativa con hachís impartidos por prestigiosos chefs y hasta conciertos con loas al cannabis. Está disponible para mayores de 21 años y se organizará aprovechando la ‘Primera Semana Anual del Cannabis’, que se celebra del 17 al 21 de abril. De hecho, la compañía ha anunciado el primer tour para el 20 de abril, es decir, en apenas diez días.
El viaje (nunca mejor dicho), está promocionado como una aventura para que los que lo deseen puedan consumir marihuana de forma legal y en establecimientos ‘pot-friendly’ (¿amigos del cannabis?). My 42 Tours prepara diferentes paquetes vacacionales y asegura que habrá ofertas para todos los bolsillos, desde los más económicos con alojamiento en hostales hasta propuestas VIP para potentados.
A nosotros nos pilla un poco lejos, pero nos gustaría asistir al evento (velada solicitud de invitación para My42 Tours). Y no es que estemos a favor del consumo del cannabis, asunto sobre el que no nos pronunciamos, sino que nos parece un suceso con verdadero valor informativo…
Hay investigaciones científicas que pueden dejarte los ojos abiertos como platos, y esta que ha realizado un grupo de médicos de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP), en México, merece por lo menos un puesto de honor en el ranking de bocas abiertas.
El estudio, liderado por el galeno Narciso Morales López, afirma con ‘pruebas irrefutables’ que los jóvenes que consumen habitualmente marihuana pueden llegar a tener… ¡¡¡tendencias homosexuales!!! No sé si algunos de vosotros habéis experimentado este curioso efecto secundario. O si en una noche de juerga os habéis puesto demasiado cariñosos o ‘tonticos’ con un amigo del alma tras fumar un porro cargadito. En cualquier caso, parece que hay una razón de peso para que pueda ocurrir: el aumento de marihuana en sangre disminuye claramente los niveles de testosterona en el cuerpo.
Parece, que además de algún uso terapéutico y muchos efectos secundarios perjudiciales para la salud, la ‘maría’ puede hacer que la relación con la gente de tu mismo sexo dé un giro de 180 grados. Después de analizar todo con algo de perspectiva, mi cabeza se ha llenado de dudas que quizá me podáis ayudar a resolver.
Os dejo una serie de cuestiones que están martilleando mi cerebro:
- ¿Tendrá un efecto parecido el alcohol? Anda que no se ponen mimosos algunos después de un par de copas.
- La disminución de testosterona en el cuerpo, ¿puede esconder alguna sorpresa más? Cuando me paro a pensarlo, me dan escalofríos.
- ¿Estas tendencias pueden afectar a las mujeres? Esta hormona también está presente en su cuerpo.
PS. Tras este post, seguro que muchos encajáis algunas piezas.
El vídeo que da sentido a este post le puede costar muy caro a una joven estadounidense, que no midió bien la trascendencia de sus actos el día que decidió hacerse la graciosilla. Se llama Rachelle Braaten, tiene 24 años y podría pasar un largo tiempo en la cárcel por tenencia de drogas y por suministrarle sustancias prohibidas a un menor.
Braaten, madre de dos niños, uno de 5 años y otro de 22 meses, tuvo la inoportuna ocurrencia de darle de fumar marihuana en una pipa de agua al más pequeño de los dos. Alguien grabó la escena y le envió el vídeo a la policía de Centralia, en el estado de Washington. Escandalizados por las imágenes, varios agentes de la brigada anti-crimen acudieron al hogar de la acusada, donde encontraron unas 40 plantas de cannabis.
De inmediato, se llevaron detenida a Rachelle y también a su novio, Tyleer Lee, a la sazón padre de la criatura y confeso vendedor de ‘maría’. “Supongo que fue un error estúpido hacer esta broma”, se sinceró la joven quien permanece en la cárcel a la espera de juicio bajo una fianza de 5.000 dólares. Lee, por su parte, fue puesto en libertad con cargos.
Mientras tanto, la custodia de los niños, los grandes afectados por la sinrazón de sus desafortunados papás, ha pasado a estar en manos de los servicios sociales, que se harán cargo de ellos a la espera de lo que dictamine el juez.
¿Qué no haría un padre por su hijo? Hay miles de ejemplos que muestran lo inquebrantable del amor paterno, pero el que me acaba de llegar es de un valor informativo incalculable (O_o). En el Reino Unido, un hombre vende marihuana para ayudar a su vástago drogadicto. Suena paradójico, pero es literal: vende droga para sacar a su hijo de las drogas.
Frank Jones, un jubilado de 74 años, sintió un desconsuelo terrible cuando tuvo noticias de que su hijo estaba enganchado a la heroína. Asumida la dramática noticia, Mr. Jones envió a su hijo a un costoso tratamiento de desintoxicación. El problema era que su pensión no daba para afrontar los gastos. Así que decidió hacer dinero de cualquier manera. Siguiendo el consejo de un amigo, el anciano apostó por cultivar marihuana y dedicarse a su distribución, según publica el Mirror.
El hombre, demostrando unas habilidades soberbias para la agricultura y jardinería, logró que floreciera una plantación valorada en unos 15.000 euros. Alertada por un chivatazo, la Policía acudió para comprobar la existencia de tan extraño campo de cultivo. Tras ver el formidable jardín de las delicias que había levantado el señor Jones, los agentes se apresuraron a detenerlo para llevarlo ante el juez.
A la espera de que se celebre el juicio, el encausado se mostró sorprendido por la repercusión del asunto. “Me acusan como si fuera un traficante de drogas, pero no lo soy. Sólo estaba dispuesto a hacer cualquier cosa por evitar a mi hijo este sufrimiento”, aseguró. Más aún, se mostró atónito al enterarse del valor de su plantación. “¿Me están diciendo que valen todo ese dinero? Pensé que su precio sería de unos 3.000 euros, lo necesario para pagar la rehabilitación. Fue tan fácil como cultivar tomates“.
Como en tantas otras ocasiones, la realidad supera la ficción. Seguro que el amigo/consejero del señor Jones había visto la comedia británica ‘El jardín de la alegría’, en la que una viuda endeudada hasta las cejas y ayudada por su jardinero, convierte su invernadero en una plantación de maría para sanear su economía.
Lejos aún de ser papá, yo confieso que me alineo junto a Mr. Jones, al que tengo entre mis héroes del siglo XXI. Dejo claro que estoy en contra de las drogas (esto hay que decirlo siempre), pero admiro su determinación por ayudar a su hijo. ¿Y vosotros? ¿Qué no haríais por vuestro retoño? Ave, Frank Jones.
La ignorancia no da la felicidad, pero te puede librar de una condena. El ejemplo a seguir en este aspecto es la estadounidense Kimberly McCarthy, que debe encontrarse entre los personajes más disparatados que han pasado por este blog.
Kimberly tiene 18 años y entre el 24 de febrero y el 13 de marzo fue detenida tres veces por conducir bajo los efectos de las drogas. Podremos debatir si hay que despenalizar la marihuana o no, pero si es ilegal consumirla y ponerte al volante colocado, lo mismo no es aconsejable hacerlo. Y si lo haces una vez y te pillan, lo mismo no es sensato hacerlo por segunda vez. Y si te cazan por segunda vez, el hecho de que te pillen una tercera significa que, o bien te va la marcha, o tu estulticia no conoce límites.
Mientras decidís en qué categoría se encuadra Kimberly, os sigo contando. Resulta que la muchacha se ha librado de una condena porque, según el juez, la pobre ignoraba “los problemas que le ocasionaría fumar marihuana y conducir”, relata la prensa local. Lo típico de “el desconocimiento de la ley no exime de su responsabilidad” no se lo han aplicado y gracias a su ignorancia solo tendrá que ir a un cursillo donde le expliquen lo malo que es tomar drogas y poco más.
Como podéis comprobar en las imágenes, ordenadas cronológicamente de su primera a su última detención, la chiquilla fue asumiendo con naturalidad la circunstancia y, lejos de las lágrimas del principio, fue adoptando una postura más formal en las fotos de la Policía. Vamos, que si la llegan a pillar por cuarta vez sale haciendo el signo de la victoria.
“¿Y cómo llega una muchacha a esta situación?”, os preguntaréis (o quizás no, pero os lo explicaré igualmente). Pues bien, para ello primero hay que tener unos abuelos pasotas que te dejen coger el coche cuando a ti te parece, y después ser un imán para los agentes, que debían saludarla ya como al protagonista de El show de Truman. Aunque bueno, también influye acumular una cronología como la suya:
En Noviembre de 2011, sin tener el permiso de conducir completo (cosas de yanquis) fue detenida por conducción temeraria, sin cinturón y sin compañía de un adulto.
El 23 de febrero de este año fue arrestada por ir al volante bajo los efectos de las drogas y por posesión de éstas.
El 29 de febrero le retiran el carné de conducir.
El 11 de marzo, ya sin carné, vuelven a pillarla después de haber fumado marihuana. También llevaba un poquito en el coche, supongo que por si le daba hambre.
El 13 de marzo volvieron a pararla, otra vez bajo efectos de las drogas, otra vez con posesión de sustancias prohibidas.
Acaba una semana y empieza otra en la que volveremos a ver las mismas fotos, los mismos malos augurios… ¿seguro? No, amigos, aquí tenemos un resquicio de esperanza, ¡¡LA RESISTENCIA!! Y prueba de ello es este post que, semanalmente, recoge las noticias que nadie más quiere dar, obsesionados como están por la crisis y sus consecuencias. Sirva esto para la introducción de esas noticias (y otras cosas) raras, tan raras como un futbolista con bigote, que se nos han escapado y que aquí tienen su espacio.
1. Dejaron a su hijo en el coche para entrar a un club de ‘striptease’
Hoy vamos a empezar con dos historias en las que sus protagonistas compiten por ser el padre del año. Los protagonistas de la primera son Israel Rangel Ortiz y Edith Aguilar Cardona, pareja y residentes en Florida (Estados Unidos), que fueron detenidos hace unos días después de dejar a su hijo de cuatro años en su coche para entrar a un club de striptease.
En algún momento, por sus cabezas debió pasar que era una idea genial dejar a la criatura encerrada en el coche una horita mientras ellos metían billetes de dólar en biquinis, o tomaban unos copazos… o lo que sea que hicieran. Desgraciadamente para ellos (afortunadamente para su hijo), alguien encontró al muchacho y avisó a la Policía, que detuvo a estos padres (que jamás debieron serlo) de 25 años.
2. Metió la marihuana en la mochila de su hijo
Como habréis comprobado al leer el título, Israel y Edith lo van a tener difícil cuando quieran ganar el título del padre del año. Esta misma semana un mismo rival de su generación (tiene 25 años también) ha sido detenido por enviar a su hijo de seis años al colegio con marihuana en la mochila, también en Florida, donde hace 25 años alguna gente debió consumir cosas algo raras para degenerar en la flora y fauna que hay ahora por ahí (no todos, ¿eh? Cuando yo estuve por allí me trataron muy bien).
La situación en el colegio debió de ser cuanto menos curiosa. Según recoge la prensa local, el hijo de Larry Cornelius Stephens (así se llama el arrestado) sacó de su mochila la marihuana y se la enseñó a su profesor gritando: “¡Mira lo que tengo!”, consiguiendo que el maestro llamara, acto seguido, a las autoridades.
Poco después Larry llegó al colegio para recuperar la marihuana, pero ya era tarde. Finalmente fue puesto en libertad tras pagar una fianza que rondaba los 12.000 euros.
El señor desea permanecer en el anonimato, pero sí sabemos (porque lo ha dicho él mismo) que no podía dormir en el dormitorio conyugal porque había cientos de gatos en su cama. Antes de rematar esta noticia, os hago la prueba de siempre. Imaginad un gato (pero de verdad, no me hagáis trampas). Ahora imaginad 5. Ahora 10. Ahora 50. Ahora 100. Ahora 550… ¡¡¡todos en una casa!!! Normal que el pobre hombre diga que no podía ni entrar al baño ni a la cocina y que le robaban la comida.
Ahora bien, aquí nace mi clásica duda. Supongo que esos cientos de gatos no aparecieron de repente… ¿no se dio cuenta de que meter gatos en casa como quien mete pelusas debajo del sofá no era una buena idea?
4. Devuelve un iPhone y el dueño le roba la recompensa
Siempre me planteo si debo contar estas cosas, porque por un cafre que haya suelto no sé si deben pagar justos por pecadores y que los buenos samaritanos dejen de serlo (ays, qué bíblico me ha quedado esto). Resulta que una mujer encontró un iPhone perdido en Virginia, Estados Unidos, y a través de los contactos del teléfono localizó al dueño, con quien acordó verse en un restaurante cercano para devolverle el teléfono.
Llegado este punto seguramente habrá quien se pregunte dónde demonios están los vídeos graciosos que suelen dejarse caer por esta sección. Bueno, no ha sido una gran semana en lo que a vídeos cómicos se refiere, pero voy a intentar compensaros con un vídeo de cuatro segundos (sí, cuatro) en el que descubriréis que el ejercicio está bien, pero a veces puede resultar perjudicial. Más de 3 millones y medio de visualizaciones en YouTube lo atestiguan.
PD: Me imagino a la pobre muchacha del vídeo gritando eso de “Dame una M, Dame una Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa”… plof.
Cada edad tiene sus problemas. Cuando eres pequeño no te dejan hacer nada, cuando creces te toca trabajar y no te queda tiempo ni fuerza para hacer nada y cuando envejeces no puedes hacer nada. Podríamos decir que la vida es una derrota tras otra hasta que acabas deseando que muera Flanders.
Igualmente, cada edad tiene unos problemas con las drogas. Cuando eres pequeño tienes miedo de que te metan droga en los caramelos, luego creces y tienes miedo a que te echen droga en la bebida y cuando envejeces… ¿tienes miedo a que le pongan marihuana a los bizcochos? Si no lo temíais, es el momento.
No hay más que ver lo que ocurrió durante un funeral que se celebraba en el sur de California (Estados Unidos), que acabó con tres personas hospitalizadas después de ingerir (sin saberlo) un bizcocho de marihuana que sirvieron durante el velatorio.
Como habréis visto en las películas, en Estados Unidos (y en algunos lugares de España) suele celebrarse un ágape en la casa del fallecido o de sus hijos en el que se reúnen amigos y familiares. Pues bien, durante ese aperitivo pusieron un bizcochito de chocolate y varias personas comieron. Entre ellas, dos mujeres de 71 años y un hombre de 82 años que tuvieron que ser hospitalizados, según publica la prensa internacional.
Al parecer, después de ingerir el bizcocho, estas tres personas padecieron náuseas, mareos y eran incapaces de ponerse de pie por sí solos. También os digo, sabiendo la edad de los afectados (o si no la sabían, intuyéndola, porque no creo que aparenten 25), es una putada faena ofrecer el bizcochito sin avisar del contenido.
Dicen los medios locales que sirvieron bizcocho con marihuana porque al fallecido le gustaba mucho tomarlos. Una de dos, o los ancianos no conocían bien a su amigo, o el pobre hombre lo escondió por vergüenza a que le reprobaran.
PD: Por si acaso, no toméis caramelos en el colegio, no bebáis nada que no hayáis preparado vosotros y nunca comáis bizcocho en un funeral.
BecConsejo: “Allana el camino por si te toca atravesarlo”
Ya no hay vuelta atrás. Cuando leáis esto (parece un mensaje póstumo… qué miedo) yo ya estaré sentado en mi silla del trabajo (bueno, si entráis muy tarde no, tampoco voy a estar 24 horas en la redacción, como suponéis) haciendo como que merezco esta eterna beca. Se acabaron las vacaciones. Toca currar.
Para celebrarlo os traigo un cóctel de ésos que tanto nos gustan: Estados Unidos, fotos que jamás deberían subirse a Internet y un fumador precoz (bueno, más o menos). En fin, vamos al lío que me enrollo y luego no hay quien me pare.
Alguna vez os he avisado del riesgo de subir fotos a Internet (especialmente si en ellas sales tú), porque sabes dónde empiezan pero nunca dónde acaban. Ahora, momento de las redes sociales y de la comunicación 2.0, os doy un nuevo consejo: si queréis que la vea un amigo, enseñadle la foto en vuestro ordenador. Pronto entenderéis por qué.
La joven Rachel Stieringer (a la izquierda de vuestras pantallas) ha sido detenida en Florida después de que una foto de su vástago fumando la pipa de la paz(a la derecha de vuestras pantallas) esté en los ordenadores de medio mundo.
El proceso, según el testimonio de Rachel, fue el siguiente: ella tenía el artilugio en su dormitorio, la criatura metió la cabeza dentro, a ella le hizo gracia, decidió capturar el momento y envió la foto a sus amigos (a los más allegados, que se dice).
Luego, por arte de birlibirloque (siempre quise escribir esta palabra) la foto llegó a Facebook, y luego de una cuenta a otra, y luego a otra, luego a otra, a otra más, y al final a los medios de comunicación. Bueno, entre medias también llegó a la Policía, obviamente.
A lo que vamos… la Policía de Florida arrestó a la madre no porque el niño fumara marihuana (que no lo hacía), sino por la posesión de un artilugio relacionado con las drogas, para que nos entendamos.
Aunque han dicho mucho en los últimos días sobre la custodia de la criatura, todo parece indicar que será aún para la madre (o la abuela, en su defecto) ya que tanto el protagonista de la imagen como su progenitora (de 19 años, por cierto) dieron negativo en la prueba de drogas.
“Sé que lo que hice fue estúpido, pero no pondría en peligro a mi hijo. Soy amable con todo el mundo, no sé por qué me hacen esto”, escribió Rachel en Facebook. Hombre, tampoco fue lo más inteligente que hiciste en tu vida, Rachel, pero me da que se les ha ido la mano.
PD: BecConsejo extra para Rachel… revisa a quién enviaste el MMS con la foto [y tira la cachimba].
Jack es un amable perrillo que un día decidió putear a su dueño cuando éste le llevó al Parque Seward de Seattle. No sólo se le ocurrió salir corriendo y escaparse sin atender a razones, sino que por el camino ‘se hinchó’ a marihuana.
Cuando Jen Nestor, su dueño, lo encontró, no daba crédito. Jack iba dando tumbos y tenía los ojos como platos. Era como si hubiese estado purgándose en medio de una cosecha de ‘maría’. Estaba tan, pero tan, tan malo que hubo que llevarlo de urgencia al veterinario, donde le recetaron unas pastillas para que lo echase todo. Potó un par de veces, se durmió y… al día siguiente estaba como una rosa. Mucho mejor que el pobre dueño, que tuvo que pagar una factura de 1.500 dólares.
Pero, ¿quién pudo dejar la marihuana al alcance de un perro? Yo sólo conozco a una persona que se adapte a un perfil tan absurdo. No tiene nada que ver con la historia, pero podemos implicarle. Tiene que ser alguien así:
PD: En toda es historia hay dos cosas que no me quedan claras. En primer lugar, me gustaría saber si el perro ya tenía un ojo de cada color antes del colocón (sí, ya sé que hay muchos perros así, pero el chascarrillo estaba ahí), y luego me pregunto también si al señor este le sabrán mejor los cigarros por encendérselos así y, en caso positivo, cuántas alfombras ha quemado hasta grabar este vídeo (obviando por puro pasotismo cualquier prueba que evidencie un fake)
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