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Sube a un coche de policía creyendo que era un taxi para huir de una redada

Un traficante de droga danés, que llevaba encima 1.000 porrosconfundió un vehículo de policía con un taxi cuando intentaba escapar de una redada. ¡¡¡Craso error!!! Me imagino que habría dado buena cuenta de alguno de los ‘petardos’ y su fastuoso viaje terminó en el peor sitio posible. o-O

La noche pasada, un vendedor de hachís de Christiania, apurado por regresar a su casa, tomó un taxi. La sorpresa fue morrocotuda cuando se dio cuenta de que había subido a un coche patrulla“, tuiteó en su cuenta oficial la Policía de Copenhague. ¡¡¡Acertó de pleno!!! Lee el resto de la entrada »

¡¡Lo que hace la gente por no ir a trabajar!!

Ya lo cantaba Luis Aguilé (DEP) mucho antes de que yo -y algunos de vosotros- naciera. “Es una lata el trabajar, todos los días te tienes que levantar…“. Seguro que más de un día habéis estado tentados de quedaros en la cama y pasar de ir al trabajo para no tener que soportar al jefe, ¿eh? (No es mi caso, yo estoy encantadísimo con mi jefe, que es el mejor del mundo).

Pero no nos despistemos de la historia. Como decíamos, parece que las canciones de Luis Aguilé han llegado mucho más lejos de lo que imagináis. A San Antonio (Texas), por ejemplo. Allí, una mujer de nombre Sheila Bailey Eubank fue capaz de fingir su propio secuestro con tal de no ir al curro.  Dos agentes de policía la encontraron maniatada en su propio coche y, a continuación, arrancó un relato casi de novela negra. De Patricia Highsmith, pero versión light.

La señora Eubank aseguró haber sido raptada por un peligroso traficante de drogas, que la obligó a hacer de chófer para él por varias zonas de la ciudad. En su delirio imaginativo, afirmó también que el inexistente secuestrador había intentado estrangularla.

Alertada por el suceso, la Policía abrió una investigación y, en vez de un narcotraficante, se encontró con una soberana mentirosa. Resulta que Mrs. Eubank se había inventado toda la historia. Repasando las grabaciones de varias cámaras de seguridad, los agentes descubrieron a Sheila comprando lotería y sacando dinero de un cajero a las horas en las que supuestamente estaba secuestrada. Acorralada por la presión policial, la mentirosa compulsiva cantó. Reconoció que no había habido secuestro alguno y que toda esta locura se la había inventado para escaquearse del trabajo. Y se quedó tan pancha.

Sheila, bonita, ya sabemos que lo de trabajar a veces es un rollo, pero, “aparte de eso, gracias a Dios, la vida pasa felizmente si hay amor. ¡Si hay amor!”.