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La carrera hacia las elecciones catalanas del 25N

El tsunami de Montilla

José Montilla había alertado a los votantes socialistas que, si no ganaban estas elecciones, se les venía encima «el tsunami conservador». La gran ola provocada por la clara victoria de CiU le ha acabado de ahogar y,tras una «larga» reunión de la Ejecutiva socialista, comunicó que renuncia a su escaño en el Parlament de Catalunya. No será el líder del PSC en la oposición «por convicción», para «dar ejemplo» de que «no» se agarra «ni al cargo ni a la silla» tras la debacle electoral y para dar voz a «una nueva generación».

Aun así, de momento, tomarán el timón socialista en el hemiciclo catalán dos veteranos del aparato, Joaquim Nadal, que se posiciona como presidente del grupo parlamentario en sustitución de Manuela de Madre, y Miquel Iceta, que sigue de portavoz. Según Montilla, reúnen «la solidez, la experiencia y el conocimiento de los temas» que esta situación de paréntesis postelectoral requiere. Y es que en el horizonte de otoño de 2011 se vislumbra un congreso socialista en el que saldrá el nuevo primer secretario, en sustitución de Montilla, y líder del PSC en la oposición.
Montilla no quiso dar nombres para su posible sucesor, pero sí que lo hizo el ex presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, quien agradeció el gesto «generoso» de Montilla de dejar paso a otros activos del partido («ya tocaba, estaba bastante cantado»), como Montserrat Tura y su propio hermano, Ernest Maragall. Para Montilla, el hecho de que Tura –una de las representantes del ala catalanista del PSC– haya sido su número 2 en estas elecciones no quiere decir necesariamente que sea su sucesora.

Montilla justificó su renuncia a liderar la oposición para favorecer «la renovación del PSC», un proceso al que él quiere dedicar sus «nuevas energías», pero que necesita otro director de orquesta socialista que lleve la batuta del partido. «Hay que reconstruir una alternativa de gobierno creíble desde el primer día», explicó el candidato derrotado, «combinando la experiencia de gobierno y parlamentaria con las nuevas voces preparadas» del PSC.
Por el momento, se ha escogido a Nadal como opción transitoria –fue candidato a la presidencia de la Generalitat en 1995 y ha sido conseller del último gobierno tripartito– porque es una garantía, en opinión de Montilla, de que harán «una oposición firme, responsable y con la mano tendida en cuestiones de país».

Montilla descartó que se deba adelantar el congreso socialista previsto para después del próximo verano. «Se tienen que reforzar valores y renovar ideas», pero siguiendo un calendario, «sin pausa y sin prisas», aseguró. El PSOE no tardó en reaccionar al anuncio de la renuncia al escaño de Montilla y se mostró confiado en que en el PSC «hay suficiente banquillo» para sustituirle. Para el PP, el líder socialista ha sido víctima de «sus imposturas», que, al final, «se pagan».Montilla, en cambio, achacó su estrepitosa derrota electoral a la crisis económica, las tensiones generadas por la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut, el discurso sobre la inmigración, la desafección política y algunos errores del gobierno, que no enumeró. No citó una mala campaña como posible causa de su caída al vacío. La Ejecutiva socialista, según explicó, no versó sobre las próximas elecciones municipales, en que CiU podría arrebatar al PSC la alcaldía de Barcelona. «Son unos comicios muy importantes para nosotros», reconoció. «Estas elecciones han sido una lección, pero recuperaremos la confianza de los electores antes de las municipales, afirmó el alcalde de la capital catalana, Jordi Hereu. En cualquier caso, en la reunión de la plana mayor socialista hubo algunas notables ausencias. «Viene quien quiere y quien puede», atajó Montilla, que no sólo ha perdido la presidencia de la Generalitat, sino su presente y futuro en el PSC.

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