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"El hombre es el único animal que come sin tener hambre, que bebe sin tener sed, y que habla sin tener nada que decir". Mark Twain

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¿Sabes si eres alcohólico?

El consumo de alcohol, ya sea en cantidades altas o “moderadas” ha de ser observado como una cuestión de salud (OMS, 2012). De momento y en esta ocasión no voy a concretar mi argumento en las cifras que relacionan el consumo de alcohol con los distintos perjuicios físicos y sociales que es susceptible de ocasionar; baste el decir que sus números son francamente alarmantes. Aunque, está claro, no es lo mismo ser un bebedor moderado u ocasional que un alcohólico, ya empecé a apuntar que incluso el consumo moderado puede acarrerar más problemas que beneficios sobre la salud (ver esta entrada). No obstante, no hay duda en que es el alcoholismo la forma más grave y patente con la que el consumo de bebidas alcohólicas muestra su cara más atroz.

Para poder auto-comprobar el grado de relación que cada uno tiene con las bebidas alcohólicas hoy les traigo este sencillo test del National Council on Alcoholism and Drug Dependence norteamericano, algo así como el “Consejo Nacional sobre el Alcoholismo y las Drogodependencias”. Se trata de una institución creada con el fin de aportar confianza en el cambio de actitud para aquellas personas afectadas por el alcoholismo o por cualquier otra drogodependencia, siempre con la participación y el apoyo de la comunidad sanitaria.

Este “minitest” me ha parecido uno de los que mejor guarda el equilibrio entre el número de preguntas, las cuestiones que aborda y su sencillez. Como muchos otros test similares, se responde con un “SI” o con un “NO“, habiendo de decantarse siempre por una u otra respuesta. Al finalizar, se contabilizan todas las respuestas afirmativas y su total se compara con los resultados que se pueden encontrar al final. Anota el número de tus respuestas afirmativas:

  1. ¿Bebes más cuando estas decepcionado, bajo presión o tras un conflicto personal, profesional, etc?
  2. ¿Toleras ahora más cantidad de alcohol que cuando empezaste a beber?
  3. ¿Alguna vez has sido incapaz de recordar parte de la noche anterior a pesar de no haber perdido la consciencia en ningún momento?
  4. Cuando bebes junto a otras personas, ¿tratas de beber más cuando los demás no se dan cuenta?
  5. ¿Te sientes incómodo cuando sabes que no hay alcohol disponible?
  6. ¿Adelantas, ahora más que antes, el momento de tomar la primera copa del día?
  7. ¿Te sientes en ocasiones culpable por beber?
  8. ¿Algún familiar o amigo cercano te ha expresado su preocupación por tu forma de beber?
  9. ¿Sufres en la actualidad de más “lagunas de memoria” que antes?
  10. ¿Sigues queriendo beber después de que sus amigos te digan que ya es suficiente?
  11. ¿Sueles tener “una razón” para justificar el beber en exceso?
  12. Cuando estás sobrio, ¿has lamentado algo de lo que hiciste o dijiste mientras bebías?
  13. ¿Has tratado de seguir alguna estrategia, como cambiar el tipo o la marca de bebida, para controlar tu forma de beber?
  14. ¿Alguna vez has incumplido promesas autoimpuestas  hechas con el fin de reducir tu consumo de alcohol?
  15. ¿Has sido detenido, precesado o tenido algún otro problema legal estando bebido?
  16. ¿Tratas de evitar a familiares o amigos cercanos mientras bebes?
  17. ¿Tu estatus económico, profesional, familiar o social se ha deteriorado consecuencia de la bebida?
  18. ¿Te ha aconsejado tu médico la idoneidad de reducir el consumo de alcohol?
  19. ¿Comes de forma escasa o irregular mientras bebes?
  20. ¿Sufres de “temblores” por la mañana y beber “un poco” o tomar algún tipo de medicación ayuda a que te tranquilices?
  21. ¿Sientes que no puedes beber tanto como antes solías beber?
  22. ¿Te has emborrachado alguna vez varios días seguidos?
  23. Después de períodos de tiempo de consumo prolongado ¿has escuchado u oído cosas que no existen?
  24. ¿Has solicitado ayuda alguna vez para dejar de beber?
  25. Antes, durante o tras un consumo excesivo de alcohol ¿te has sentido especialmente deprimido o ansioso?
  26. ¿Hay o ha habido entre tus familiares cercanos algún problema de alcoholismo?

 

RESULTADOS

  • Haber respondido a dos preguntas afirmativamente denota un mayor riesgo de padecer alcoholismo.
  • Si hay entre 2 y 8 preguntas respondidas afirmativamente, se aconseja concertar una cita con un profesional de la salud (un médico) con el fin de que pueda evaluar de forma más precisa las circunstancias.
  • Si hay más de 8 respuestas afirmativas, es posible que tengas un problema importante relacionado con las bebidas alcohólicas y que precises atención especializada inmediata.

Nota importante: Este auto-examen está destinado a ser utilizado con fines orientativos y no debe entenderse que constituye un diagnóstico de alcoholismo. El test está confeccionado para ayudar a centrar el problema y será tu médico quién, llegado el caso, te informará de la verdadera situación.

En España, de igual modo, existen instituciones y organismos tanto públicos como privados que ofrecen ayuda a todas aquellas personas que se encuentren en un trance semejante. Entre sus herramientas de trabajo también encontramos numerosos test o exámenes que pueden aportar una idea aproximada acerca de la situación de cada uno. Por ejemplo, están los de Alcohólicos Anónimos o los que promueve el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad a través de diversas guías, como por ejemplo esta de aquí.

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Foto: Imagens Evangélicas

Bebidas alcohólicas y salud: ¿Buena o mala relación?

El tema de la salud “a taves de” o “con” las bebidas alcohólicas es una cuestión controvertida, es decir, distintos sectores de la comunidad científica sostienen posturas contrapuestas. Por un lado, están los que opinan que las bebidas alcohólicas fermentadas (más típicamente vino y cerveza, aunque se pueden incluir algunas más) aportan considerables beneficios en base a su efecto fundamentalmente sobre la salud cardiovascular, y por el otro aquellos que, sin negar este posible efecto beneficioso, observan todos los efectos de este tipo de bebidas, incluidos los potencialmente negativos, es decir, los riesgos, y concluyen que en ningún momento compensa el hacer promoción de la salud a partir del consumo de bebidas alcohólicas. Es decir, en estos casos se sostiene que los posibles beneficios no compensan en magnitud los posibles riesgos y por tanto no se debe fomentar en ningún caso su consumo utilizando la salud como ariete. Para que no queden dudas, yo pertenezco a este último grupo.

Dentro del primer grupo, los que promueven o alientan su consumo, al menos hay un consenso a la hora de establecer la frecuencia y cantidad de la ingesta alcohólica y normalmente se suele hablar que los posibles beneficios derivan de un consumo moderado, sea lo que la expresión “moderado” quiera decir, ya que en esto no hay tanto consenso. Al mismo tiempo también en este colectivo suele ser asumido que los beneficios se obtienen con las bebidas fermentadas de “baja graduación” y no así con los destilados, aguardientes y demás de mayor grado alcohólico.

Bien, como ya me he retratado y supongo que me darán hasta en el carnet de identidad dentro de los comentarios de esta entrada, quiero decir que esta no va a ser ni mucho menos la única entrada al respecto de esta cuestión y ya que soy un claro defensor de la NO promoción de la salud a partir del consumo de bebidas alcohólicas, sean las que sean y en la cantidad que sea, hoy voy a abrir mi línea argumental. A ver si hay suerte y encuentro entre los comentarios alguien que piensa como yo, porque haberlos haylos.

 

Dicho esto y para abrir boca , hoy quiero traer a colación un reciente artículo publicado en la revista Annals of Oncology consistente en un meta-análisis (esa clase de estudios que reportan una evidencia científica más sólida) titulado: “Light alcohol drinking and cancer: a meta-analysis” (Consumo de alcohol en pequeñas cantidades y cáncer: Meta-análisis) y que pueden consultar al completo en este enlace. No voy a entrar en más detalles que aquellos que se refieren a las conclusiones después de haber analizado en este trabajo 222 estudios que abarcan una población de más de 92.000 sujetos denominados “light drinkers” o bebedores de alcohol “escasos”. Pues bien, la conclusión es clara:

El consumo de alcohol, aunque sea en pequeñas cantidades, aumenta el riesgo de padecer  cáncer de la cavidad oral, faringe, esófago y mama

A lo mejor va siendo hora de que incluso los que defienden el consumo de alcohol por cuestiones de salud en cantidades moderadas se replanteen su posicionamiento.

Por cierto, en el apartado de “conflicto de intereses” los autores manifiestan que no tienen conflictos de esta clase en relación con el tema abordado. Algo que no sé si muchos de los autores de los trabajos en los que las bebidas alcohólicas salen bien paradas pueden decir.

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Foto: Brandon Koger