Entradas etiquetadas como ‘anciana’

Un okupa vive en la casa de una mujer seis meses sin que ella se dé cuenta

Un joven de 20 años, de la ciudad japonesa de Himeji, fue bautizado por la prensa local como ‘okupa invisible’ o ‘ninja’ (por su capacidad para desaparecer), después de haber logrado residir en la casa de una mujer durante seis meses sin que ella se percatara de su presencia. O-O

La estancia del ‘huésped caradura’ llegó a su fin a mediados de mayo, cuando el hijo de su anfitriona, de 90 años, fue a visitarla para preparar la cena. Lee el resto de la entrada »

Duerme un mes en su coche para descubrir que una anciana lo rayaba

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Probablemente te haya pasado alguna vez que sales de tu caso o de tu lugar de trabajo, y te encuentras que tu coche tiene alguna sorpresa. Un anuncio de ‘Compro oro’ pegado al cristal tras un día lluvioso, la palabra “cerdo” escrita sobre el polvo que decora el capó del automóvil, o peor aún, un rayón realizado con saña en uno de los laterales.

El drama aumenta si no queda otra que presionar al seguro, siempre que se tenga, o tirar de cartera y desprenderse de unos cuantos billetes para que lo pinten. Sin embargo, siempre queda la opción de que te tomes la justicia por tu mano, aunque como ocurre en el caso que os voy a relatar sea un proceso más lento que el ver entre rejas a algún político imputado en una trama de corrupción. Lee el resto de la entrada »

Una anciana confunde una obra de arte con un crucigrama y lo rellena

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Una ancianita de 91 años la lió parda en un museo en Alemania porque se tomó demasiado en serio la invitación a resolver un crucigrama que formaba parte de una obra de arte. O-O “Igualito que los que completo en el periódico todas las mañanas“, debió de pensar la pobre mujer.

Reading-work-piece (Leyendo-trabajo-pieza) es una obra del artista Arthur Köpcke, que se exhibe en una de las salas del Neues Museum de Núremberg, y en la pieza se puede leer la frase “Insertar palabras. ¡¡¡Allá que voy!!! Lee el resto de la entrada »

Con 97 años, esta anciana trepa a los árboles como un mono

anciana_mono1Unos jóvenes, que paseaban tranquilamente por un parque de Pekín, observaron que algo se movía entre las copas de los árboles y no era una ardilla o un gato. Su curiosidad hizo que se acercaran para comprobar que se trataba de una mujer que se movía entre las ramas con más habilidad que la famosa mona Chita.

Su sorpresa fue mayúscula cuando bajó de uno de los frutales y descubrieron que era una anciana de avanzada de edad. Con 97 primaveras, esta jubilada es capaz de subir a cualquier árbol como Burt Lancaster escalaba fachadas en El temible burlón. ¡¡¡Todo un portento!!! Lee el resto de la entrada »

“Me importa una mierda. Cuando llegas a mi edad tienes que vivir la vida a tope”

sadie_sellersLa frase que titula este post no fue pronunciada por una famosa estrella del rock o por un duro jugador de rugby retirado. Estas palabras salieron de la boca de Sadie Sellers, una dulce ancianita con ganas de vivir a tope lo que le queda de vida.

La abuela, de 79 años, residente en Derry (Irlanda de Norte) se ha hecho famosa por escaparse de una residencia para tatuarse un corazón violeta (símbolo de valentía) en uno de sus brazos.

Como si fuera una adolescente en una noche loca de sábado, Sadie aprovechó un descuido de sus cuidadores, dejó su silla de ruedas aparcada y escapó por la puerta trasera del centro geriátrico. ¡¡¡Abuela a la fuga!!!

Los responsables de la residencia no se dieron cuenta de que faltaba Mrs. Tattoo hasta que su hijo Tony fue a visitarla y se encontró con la habitación vacía. Tras el susto inicial, todo quedó en una anécdota al salir a la luz que Samantha, la nieta de Sadie, había ayudado a fugarse a la ‘abuelita marchosa‘ para poder hacer realidad uno de sus sueños de juventud. Lee el resto de la entrada »

Inmovilizada en un retrete tras querer recuperar su dentadura postiza

anciana_retreteComo cada mañana, una anciana china de 85 años se dirigió al cuarto de baño de su casa para acicalarse. Pero el pasado miércoles no iba a ser como los demás días, una fatal coincidencia iba a dejar atrapada a la pobre mujer en el servicio durante cuatro largas horas.

La jubilada tuvo un despiste y su dentadura postiza se cayó en el interior del inodoro. ¡Qué mala suerte! Seguro que si lo intenta cien veces no le sale. El caso es que a la jubilada se le ocurrió introducir su brazo en el retrete para intentar recuperar su preciada posesión. Una maniobra un poquito asquerosa, pero necesaria para rescatar sus dientes.

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Una anciana descuartiza a su marido y se hace una sopa con sus genitales

Hace unos días os relaté la historia de la jubilada que había perdido los nervios de mala manera ordenando demoler la casa de su vecino con un ‘bulldozer’. Una solución a todas luces desproporcionada. Pero como todo puede ser mucho peor, otra anciana ha emulado al mismísimo Hannibal Lecter, y después de matar a su marido, lo ha descuartizado y se ha hecho un caldo con alguna de sus partes.

Anthony Hopkins como Hannibal Lecter (Foto: Universal Pictures)

Anthony Hopkins, en el papel de Hannibal Lecter (Foto: Universal Pictures)

El suceso, que pone los pelos de punta, tuvo lugar la noche del 21 al 22 de mayo de 2014 pero no ha trascendido hasta hora, según informa la edición francesa de 20minutos. La abuela, de 71 años, y madre de diez hijos, fue detenida en Longwy, un pueblo del este de Francia. Los policías se quedaron atónitos al ver entrar en la comisaría a su vecina con la ropa totalmente ensangrentada. A continuación descubrieron todo el macabro episodio.

En la escena del crimen, encontraron restos humanos del marido octogenario y un guiso donde la jubilada había cocinado el corazón, la nariz y el pene; que después comió sin ningún tipo de remordimiento. Tras el siniestro banquete, se dirigió a la gendarmería para entregarse.

La policía no ha logrado sacarle una sola palabra y ha sido ingresada en la unidad psiquiátrica de la cárcel de Nancy-Maxéville donde se le van a realizar una serie de pruebas. “Mi defendida ha sufrido una crisis de furiosa locura. Ahora tienen que ser los profesionales lo que decidan cuáles han sido las razones para llegar a un final tan terrible“, ha declarado su abogado. Entiendo que deben ser de mucho peso, porque convertirse en una ‘Hannibal Lecter femenina’ de la noche a la mañana escapa a cualquier raciocinio.

Celebra su 103 cumpleaños con una juerga… ¡¡y un tatuaje!!

Gracias al cine sabemos que la juerga de nuestras vidas nos la deberíamos pegar en Las Vegas. Eso es algo que también tenía muy claro Evelyn Kottman, una anciana estadounidense que celebró su 103 cumpleaños de fiesta loca en la Ciudad del Pecado acompañada por uno de sus nietos. ¡Vamos ya! En estos momentos, me río mucho de los viajes que organiza el Imserso.

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La señora Kottman, consciente de que ya no va a tener muchas más oportunidades de desfasar -quiera Di*s que sí-, hizo un buen número de locuras inesperadas para una mujer centenaria: se gastó la pasta en los casinos, se tomó unas copas, fumó unos cigarrillos, se hizo fotos rollo gangsta, se pegó una panzada de cangrejo, su comida favorita…. Esto es, se dio unos cuantos caprichitos. Lo mejor de todo es que el broche para su noche de juerga loca fue hacerse un coqueto tatuaje en su brazo derecho. Con 103 años. Repito: con 103 años. ¡Para que luego digáis que los tatuajes duelen, nenazas! ¡Sólo le faltó casarse vestida de Marilyn o de Catwoman!

Evelyn se tatuó un discreto corazón rojo que su nieto se ha encargado de enseñar al mundo a través de Facebook, por si hay gente que no se lo cree. Que la mujer es atrevida, pero no tanto como para tatuarse medio brazo.

Por cierto que Evelyn tiene antecedentes como fiestera y transgresora. De hecho, a muy temprana edad, con apenas 9 añitos y con la colaboración de su hermano de seis, robó un Ford T para darse un viaje de placer. ¡Qué jefa!

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Detienen a un hombre de 54 años que maniató a su novia de 80 para exorcizarla

edwardbenesEl aspecto inquietante del caballero de la foto no es sólo una fachada. No engaña a nadie. Detrás de esa mirada de perturbado, ¡se esconde un comportamiento de perturbado! Se llama David Edward Benes y recientemente protagonizó un suceso que ha conmocionado a la comunidad del condado de Pasco, en Florida.

Benes, de 54 años, fue arrestado bajo la acusación de violencia doméstica por ‘secuestrar’ en su propia casa a su novia, ¡de 80 años! Entrecomillamos secuestrar porque no fue puramente un secuestro, pero se le pareció bastante. Tras una discusión conyugal, el hombre maniató a su pareja y le dijo que iba a hacerle un exorcismo “para expulsar al demonio que tienes dentro”. No contento con eso, inutilizó todos los teléfonos de la casa, cerró las puertas y bloqueó el garaje con el fin de que la señora no pudiera pedir ayuda ante semejante ultraje.

De alguna manera, 24 horas después, la señora pudo zafarse de sus amarras y abrir la puerta para escapar. Dos agentes de la policía que patrullaban por la zona la encontraron sentada junto a la casa mientras lloraba desconsolada. Se acercaron y pudieron comprobar que tenía arañazos y hematomas en los brazos. La anciana les relató los hechos y decidieron irrumpir en la casa para detener al presunto culpable. Una vez en el domicilio, se encontraron a Benes tirado en el sofá y con claros síntomas de embriaguez. Le pidieron su versión de los hechos, pero “estaba demasiado borracho para saber qué había pasado”, según la versión policial. Sin embargo, a pesar de la sobredosis de alcohol, el detenido tuvo tiempo de culpar del incidente a su novia y afirmar que “ella empezó la pelea porque está loca”.

Sea como fuere, Benes, que tiene antecedentes por violencia de género, ingresó en prisión sin fianza, a la espera de una sentencia judicial. De ser declarado culpable, tendrá que permanecer una temporadita en la cárcel. De momento, su novia ya ha pedido una orden de alejamiento, que esperemos que Benes no se salte a la torera.

Lo más raro que ha pasado durante la semana (10-16 octubre)

Esta semana todo ha empezado a volver a la normalidad. Dos meses después, empiezo a recuperar hábitos y rutinas disfrutando de este verano extra que nos trae el otoño. Recuperado todo eso y dado que la semana pasada ya volvió esta sección, es evidente que no tengo excusa para privaros de “lo más raro de la semana”. ¿Sabéis que…?

1. Tiene 26 años y el rostro de una anciana

Es probablemente lo más raro que veréis en un tiempo. Una vietnamita llamada Nguyen Thi Phuong envejeció 50 años en unos días. Todo sucedió hace tres años cuando sufrió una intoxicación después de comer marisco. Ella tenía 23 y poco dinero, de modo que no pudo ir a un hospital y se intentó curar con medicamentos de una farmacia mezclados con remedios de la abuela.

La urticaria y las ronchas que tenía desaparecieron, pero al mismo tiempo la piel de todo su cuerpo se volvía flácida y su rostro se arrugaba como si en lugar de 23 tuviera 73 años, según publica la prensa internacional.

El resto no cambió: su mente es la de una joven veinteañera, sus dientes también y no ha perdido el ciclo menstrual. Mientras tanto, su marido sigue a su lado y ni él ni los médicos se rinden: tratan de identificar la enfermedad (algunos apuestan por lipodistrofia, otros por el síndrome de Cushing, los hay que dicen que es mastocistosis y quienes creen que es una enfermedad sin identificar) y debaten sobre si hay o no cura.

Por el momento, Nguyen Thi Phuong ha decidido no tener hijos y esconde su rostro cuando sale a la calle.

2. Descalificado por hacer la maratón en autobús

Es altamente probable que esta noticia ya la hayáis visto. Si no, es el momento, porque no veréis cosa tan surrealista en el mundo del deporte durante un tiempo. Rob Sloan fue descalificado de la maratón de Kielder (cerca de Newcastle, en Reino Unido) tras quedar tercero… ¡después de hacer parte del recorrido en autobús!

Según desveló una investigación posterior, nuestro amigo Rob abandonó la carrera en el kilómetro 32 y subió en un autobús para los espectadores. Cuando se aproximaba a la meta, se internó en el bosque y cruzó la línea con gesto cansado y victorioso.

Parecía un plan perfecto, pero Rob olvidó una cosa: los testigos (y que hizo la segunda parte más rápida que la primera, y que el que iba tercero sabía cuál era su posición). Vieron cómo se subía al autobús, cómo se bajaba, cómo se metía otra vez en la carrera, cómo cruzaba la meta… vamos, que no hizo falta ni cámaras ni confesión para descubrir que era un tramposo. Al final, ante la evidencia, lo admitió. Es posible que no le dejen competir nunca más.

Por cierto, ¿sabéis que el personaje de Geofrey, el mayordomo de El Príncipe de Bel Air, huyó de Reino Unido tras hacer trampas en una maratón? Lo confesó en un capítulo en el que el Tío Phil quiere presentarse a juez. No me lo agradezcáis a mí, dad las gracias a la memoria de elefante de Rahel.

3. Detenido por robar estiércol

Sé que el hecho de que a un hombre de 30 años lo detengan en Estados Unidos por robar caca no es para abrir el periódico, pero los lectores de este blog sabrán apreciarlo en su justa medida.

Hasta el momento había visto (y contado) hurtos de todo tipo, pero lo último que se me pasaba por la cabeza es que Timothy J. Chelikas entrara a una propiedad privada para robar caca. Caca de vaca, además, lo cual no sé si tiene más delito, más gracia, o ambas cosas.

Nuestro amigo Timothy robó el estiércol porque tiene unas setas que necesitan abono (no quiero ni pensar qué setas serán), pero como hasta la mierda tiene dueño no puedes entrar en una propiedad privada y llevarte lo que no es tuyo, fue detenido.

4. Un helado, por favor

Uno camina por la calle tan feliz y de repente piensa: “Me apetece un helado”, va a una heladería y en menos de dos minutos ha saciado su deseo, ¿no?

Pues cuidado si alguna vez esa ocurrencia tiene lugar en Turquía, porque allí hay un hombre que en lugar de poner helados te vacila con ellos. Como no estés un poco avispado, al final quedas como un pardillo.

Luego lo suben a YouTube y claro, pasa lo que pasa…


PD: Mañana os preguntaré por citas desastrosas. No lo olvidéis.