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Con 97 años, esta anciana trepa a los árboles como un mono

anciana_mono1Unos jóvenes, que paseaban tranquilamente por un parque de Pekín, observaron que algo se movía entre las copas de los árboles y no era una ardilla o un gato. Su curiosidad hizo que se acercaran para comprobar que se trataba de una mujer que se movía entre las ramas con más habilidad que la famosa mona Chita.

Su sorpresa fue mayúscula cuando bajó de uno de los frutales y descubrieron que era una anciana de avanzada de edad. Con 97 primaveras, esta jubilada es capaz de subir a cualquier árbol como Burt Lancaster escalaba fachadas en El temible burlón. ¡¡¡Todo un portento!!!

Muchos quisieran llegar a tan ‘tierna edad’ con semejante capacidad de movimiento. Posiblemente, la práctica y que lo lleve haciendo toda su vida ayuden a que siga manteniendo una agilidad digna de admiración. ¿Para cuándo un contrato con el Circo del Sol? Seguro que ella sola llenaba de espectadores muchas carpas.

PD. Y de regalo, el boxeador retirado que reparte estopa sin contemplaciones para dejar a su joven rival a la altura del betún.

(Foto: Global News / YOUTUBE)

2 comentarios

  1. Dice ser Fuengirola

    El del boxeo es una persona mayor, no un anciano. Por cierto, es un antiguo campeón.

    15 septiembre 2015 | 14:44

  2. Dice ser El sheriff Lobo

    ¡NO ES UNA ANCIANA TREPANDO A UN ÁRBOL COMO UN MONO…!
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    …Sino un mono trepando al árbol como una anciana. ¡Fíjese bien, amigo Becario! Para ser más exactos se trata de una mona albina de 78 años de edad, vestida como una humana, subiendo a la copa de un ciruelo. Su dueña, esa sí, una anciana de 97 años, es quien realizó la grabación. Por tanto, lo singular del hecho no está en la escalada al árbol de la mona, sino en su increíble parecido con la anciana. Son idénticas, según unas fotos publicadas en la revista ‘Scientific American’, que con ello pretende confirmar las teorías sobre el llamado ‘mimetismo animal’.
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    …La teoría mimética afirma que mascota y dueño acaban pareciéndose psiquíca y físicamente por una suerte de circunstancias empáticas, como son la psicología del dueño, la capacidad de imitación de la mascota y la degeneración humana. Estas circunstancias se desarrollan a lo largo de 3 etapas que coinciden, durante el periodo de convivencia, con el crecimiento del animal y el envejecimiento humano. Es decir, mientras la mascota experimentará un proceso de aburguesamiento, el dueño regresará paulatinamente a estadios más instintivos.
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    …1º) La psicología del dueño: nosotros terminaremos pareciéndonos a nuestra mascota, y ella a nosotros, por un proceso selectivo de base. Escogemos siempre a mascotas de comportamiento y físico parecido al nuestro. Por ejemplo –¡y sólo en lo referente a perros!– comprará un pastor alemán aquella persona que sea fuerte, corpulenta y trabajadora; un Pitbull, la cabezota y despistada; un perdiguero frisón, la serena y cariñosa; un montañés del Pirinero, la valiente y poco sociable; un chihuahua, la graciosa, popular en el barrio y, a veces, algo puñetera, etc. Esto también se puede aplicar al resto de animales (mono, gato, burro, caballo…) con sus respectivas razas. Nuestra elección nunca será casual y marcará ya unas pautas.
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    …2º) La capacidad de imitación de la mascota: existen animales listos y otros no tanto, como dueños hay. Pero al ser una mascota ya condicionada por nuestra elección, su proceso de aburguesamiento (o acondicionamiento a nuestro hogar) resultará más sencillo. Su aprendizaje será por imitación al dueño. Según sea la educación del dueño, así poco a poco se humanizará el animal. Observando al dueño dormir, roncar, sentarse a ver la tele, fornicar, hacer las necesidades fisiológicas… Se trata de un proceso largo fácilmente visible en las zonas rurales, donde dueño y mascota pasan más tiempo al aire libre que a cubierto. Si el dueño tiene por costumbre almorzar en la calle, así hará también su mascota; si el dueño suele descomer en un descampado, otro tanto efectuará su animalito. Y al contrario. Yo he visto, al pasar con mi coche por una barriada de gitanos, a un burro asomado a la ventana de un tercer piso ¿qué significa eso? En principio que su dueño es una persona muy casera y al burro tampoco le va apeteciendo ya estar tirado en la calle a horas destempladas. También se me viene ahora a la cabeza, amigo Becario, el caso del bulldog negro de Churchill, con quien su dueño jugaba al ajedrez y mantenía frecuentes conversaciones de Estado. Las caras de ambos llegaron a ser idénticas.
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    …3º) La degeneración humana: se va produciendo con el tiempo y es inversamente proporcional al aburguesamiento del animal. Es decir, a medida que éste adquiere ademanes más humanos, el dueño degenera por simpatía al animal –o por la edad- hasta niveles más instintivos y primarios: su rostro se arruga, su cuerpo se desproporciona y donde antes lucía la elegancia y la inteligencia, ahora se exhibe lo natural y espontáneo, fruto de la convivencia con su mascota. De ahí las expresiones ‘Aquí te pillo, aquí te mato’ y ‘Ternero prestado acaba con el culo pelado’ (éste es más bien de pastores).
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    …Ahí tiene usted la explicación científica del ‘mimetismo animal’ y del vídeo. ¡No es una vieja mona, sino una mona vieja!

    16 septiembre 2015 | 1:33

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