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Una tapa de alcantarilla baila al ritmo que marca la lluvia

En la ciudad china de Jiangmen, una tapa de alcantarilla pareció de pronto cobrar vida y dar muestras de sus enormes dotes para la danza. O-O

Repentinamente, como poseída por el espíritu de un concursante de Fama, se puso a ‘bailar’ bajo un intenso aguacero. ¡¡¡Que el ritmo no pare!!! Lee el resto de la entrada »

La mayor ‘cagada’ de 2014

hechi_poo3Una tranquila mañana de compras en la calle más comercial de la localidad china de Hechi. Unos trabajos de desatranco rutinarios en una alcantarilla. Un pequeño error de cálculo… Y una lluvia de ‘sorbete de chocolate’ con olor fétido adornó las fachadas de los edificios y pringó de mierda caca heces a los desprevenidos transeúntes. El camión cisterna no resistió tanta presión. ¡Menudo bombazo!

Me di cuenta que muchas personas se reunían en la calle y pensé en un accidente automovilístico. Pero luego la peste a excremento se tornó insoportable, era repugnante“, comentó un testigo de ‘la cagada’, en una televisión local.

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Lleva ocho años viviendo en una alcantarilla

Algunas historias saltan a la actualidad de forma recurrente. Esos estudios que concluyen que comemos mal, esos señores que te ayudan a comprarte la ropa y te aconsejan la que te queda mejor… y la historia de Lucas, el hombre que vive en una alcantarilla de Bogotá (Colombia).

Es como cuando un equipo de fútbol bate un récord de victorias: cada vez que gana bate su propio récord y cada vez que hay récord es noticia. Pues bien, como Lucas lleva viviendo ocho años (bueno, eso parece) en una alcantarilla… y lleva siendo noticia desde que entró.

No obstante, como esperaréis de un señor que vive en un sitio como ése, el protagonista de nuestra historia es reservado. Tanto, que en 2008 decía que tenía 65 años y llevaba siete viviendo bajo tierra y ahora, entrevistado hace unos días, dijo que llevaba ocho años viviendo ahí y que tenía 58. O tiene una forma muy rara de medir el tiempo, o a alguien le ha mentido.

En fin, os cuento brevemente su historia. Lucas nació llamándose Darío Acosta, y desde bien pequeño decidió que no quería trabajar ni estudiar como dice la canción. Se fugó de casa y pateó parte de Colombia y Venezuela, viviendo donde se podía, tomando lo que le dejaban y llevando una vida de todo menos sana.

Al final, después de muchos tumbos, se estableció en una alcantarilla de Bogotá y cambió su nombre (Darío) por Lucas, en honor a un perro que le hizo compañía durante parte de su periplo.

Su particular domicilio mide dos metros de largo, uno de ancho y 1,20 metros de alto, y al contrario de lo que creáis, está bastante limpio. Cada dos semanas utiliza un producto químico que mata los hongos, espanta a las ratas y a los insectos… y quema las manos. Lo que no te mata te hace más fuerte, que diría Nietzsche.

Cuenta que come gracias a la beneficiencia de los restaurantes cercanos que le dan alimentos entre semana y, según la versión que leas, te dirá que tiene hijos o que “cómo va a tener hijos”, mientras presume de calorcito y de no tener que pagar alquiler. “¿Y cómo es posible que no le echen de ahí?” os preguntaréis… pues según contaban en 2008, tiene “una orden de la Empresa de Teléfonos que dice que tiene un permiso especial para vivir en ese lugar”.

PD: Si alguien quiere saber más de la historia de Lucas, hay un vídeo de media hora donde cuenta con detalle su vida.

PD2: ¿Recordáis que también hablamos de un señor que vivía en un árbol dentro de su ciudad?

Lo más raro que ha pasado durante la semana (del 25 al 31 de julio)

BecConsejo: “Sintetiza”

Algunas semanas, por más que publiques, sigues dejándote cosas en el tintero. Es un follón, porque a mí me gustaría tener un becario llegara ahí donde no llego (y no, no me refiero a un señor de 2,15 metros que me alcanzara los vasos del estante de arriba), sin embargo, solo estoy yo.

Y aunque muchas veces me siento más solo que Woody en Toy Story uno, mi deber es saciar vuestra sed de frikismo, por eso hoy preparaos, que vienen curvas. Lo más raro que dejó la semana es…

1. Celebra su divorcio tatuándose todo el cuerpo

Ojo, antes de empezar. Cada uno se pinta en su cuerpo lo que quiere, pero me parece curioso que Jacquie Moore celebre su divorcio pidiéndole a su nuevo novio que le tatúe el 85% de su cuerpo, por eso os lo cuento.

Jacquie tiene 41 años y ha encontrado otra vez el amor, según la prensa británica. Esta madre de dos niños se divorció en 2003 y se enamoró de Andreas Moore, un tatuador de 45 años que le hizo el tebeo de Mortadelo que veis en la imagen.

Es un símbolo de libertad y de un nuevo capítulo en mi vida”, cuenta la mujer, que se ha limitado bastante las posibilidades de trabajo, para qué engañarnos.

Por si pensáis imitarla, dicen que ese tatuaje habría costado más de 15.000 euros. Siempre os queda hacer lo que ella hizo, ligarse a un tatuador… porque como supondréis se lo ha hecho gratis.

2. La echaron del súper por ir en biquini

Sandy McMillin, de Oregon (Estados Unidos) asegura que no puedo hacer la compra el otro día porque entró a comprar en biquini a un supermercado y un empleado no se lo permitió porque iba en contra de las reglas sanitarias.

McMillin, de 51 años, dice que hacía mucho calor y que el empleado la invitó a que se marchara. El establecimiento, por su parte, niega los hechos y dice que atendía a las quejas de los consumidores, pero que no le pidió que se marchara. Aún así, el supermercado se ha disculpado, según la prensa estadounidense, así que no sabe uno si es que la han echado, si la invitaron a irse, si le dijeron que no hacía tanto calor o que no estaba tan buena como para ser tan borde. A saber.

Estas cosas no ocurren en los supermercados del Mediterráneo, donde puedes ir a comprar en biquini o en calzoncillos, mientras pagues.

3. Detenidos por quererse más de la cuenta en la piscina

Aprieta el calor, tanto que Myron Helms (33 años) y Victoria Cross (40) decidieron ir a darse un baño a la piscina pública de Connersville (Indiana).

El problema es que algo falló. Estaban en el agua y su temperatura no bajaba así que emulando a Azúcar Moreno (por aquello de Solo se vive una vez) decidieron dar rienda suelta a su pasión y tener un breve (media hora, nada más y nada menos) escarceo sexual en el lugar.

Claro, siendo una piscina pública llena de gente a muchos no les gustó. Se ve que pensarían eso de “todos moros o todos cristianos”, quizá alguien incluso diría aquello de “jugamos todos o pincho la pelota” y la historia terminó con la llegada de la Policía y la detención de la fogosa pareja. Esta vez respondo yo a la mujer del reverendo Lovejoy: “No, nadie piensa en los niños”.

4. Muere buscando el secreto de la inmortalidad

Me daba el chivatazo @pequeniag, corresponsal argentina de la comunidad becaria. Robert Ettinger, el que fuera pionero de la tecnología criogenética (aquella que propone congelar a los muertos para intentar resucitarlos dentro de unos años cuando los avances de la medicina lo permitan) ha muerto con 92 años. Su cuerpo ha sido congelado, porque de momento, como mucho, lo que se ha visto es resucitar a un hombre que llevaba unas cuantas horas muerto. Y digo yo… si resucitan al señor dentro de X tiempo… ¿qué demonios hará, si murió con 92 años?

5. Se queda atrapado y la reportera lo intenta imitar

Dutx12, miembro de honor de la comunidad becaria, me contó que el otro día un tipo se había quedado atrapado en una alcantarilla intentando recuperar su móvil. Una gente de mal vivir le robó y lo tiró (al menos eso dicen) y en su intento por recuperar el aparato hizo ventosa o yo qué se qué, pero se quedó ahí. Al final salió con heridas.

Pensaréis… ¿hay algo más ridículo? Yo os diré… hombre, la reportera intentó reproducir los hechos. Quedó bastante ridículo, sí.

6. Un niño que es ídolo de masas

En mi infancia, yo tenía relativo éxito con las chicas. Luego crecí y, como bien se esfuerza en recordarme puntualmente mi padre, me eché a perder. Sin embargo, cuando yo era pequeño solo destacaba por contar chistes (de Chiquito) e historias que alargaba hasta la extenuación con una coletilla, “entonces”, que hacía las delicias de los grandes y mayores (como el circo).

Sin embargo, jamás llegué a tener la fama de Samuel, el Raulito del baile, que liga con chicas mayores y marca la pauta. Cuando lo vi en la prensa sudamericana os aseguro que flipé. El vídeo es largo, pero viendo el primer minuto os hacéis a la idea de su ritmo (yo es que no tengo ritmo).

7. El perro que pelea contra una sombra

A veces veo vídeos grandiosos y no sé qué hacer con ellos. Muchos los publico en la comunidad becaria de Facebook, o en la de Twitter, pero a veces hasta eso me sabe a poco.

¿Por qué os voy a privar de los 19 segundos de felicidad que os puede brindar este perro que está jugando con… ¡la sombra de su dueño! El dueño le hace rabiar y el pobre la toma con su sombra…

PD: Siete historias. No os quejaréis.