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El grupo de running de árabes e israelíes seguirá corriendo un año más por la paz

Selfie del equipo Runners Without Borders / Facebook

Selfie del equipo Runners Without Borders / Facebook

Hace algo más de un año conocimos a Runners Without Borders, una asociación que reúne a árabes y judíos de Jerusalén para luchar por la paz a través del deporte. Y de nuevo dan buenas noticias: lanzaron un crowdfunding para poder seguir con sus actividades por tercer año consecutivo y han logrado los 35.000€ que pedían en la red. 712 personas han apoyado la campaña.

“Gracias por darnos la fuerza para llevar a cabo la actividad más importante: hacer crecer y desarrollar la conexión entre árabes y judíos de Jerusalén”, decía su Facebook a finales del mes pasado, “esto demuestra que puede ser una ciudad de convivencia, cooperación y esperanza”. A través de un entrenamiento profesional, la organización busca que la confianza entre jóvenes de ambos bandos del conflicto, que no se habrían conocido de ninguna otra manera, pueda dar sus frutos.

“Los adolescentes aprenden, contra todo lo que el entorno les dice, que judíos y árabes pueden trabajar juntos, y saber que incluso en estos tiempos eso puede ocurrir, es importante para nosotros”, explica Israel Haas, uno de los fundadores. Shoshana ben David, también creadora de la iniciativa, cree que es fundamental “crear un diálogo efectivo en Jerusalén, que es precisamente lo que está ocurriendo en nuestros entrenamientos“.

Entre los corredores está Sahab Maruf, un palestino que reconoce que en la primera clase “estaba un poco asustado porque era la primera vez que iba a entrenar con judíos“. Pero cuando acabó, se dio cuenta de que “no había nada que temer, más bien al contrario, quería repetir cada día”. Maruf, que descubrió que correr sin fronteras era muy divertido, animó a sus amigos a que se unieran al equipo.

Se trata de conocer al otro, hablar con él, encontrar lo que se tiene en común y aprender que es posible comunicarse y hacer amigos”, dice Nir Sabri, otro de los participantes del equipo. Ser judío y vivir en Jerusalén no le ha sumido en la burbuja del miedo al palestino, al revés.

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