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José Ángel Esteban. Señales de los rincones de la cultura. Y, por supuesto, hechos reales.

Tres retos

Uno de los cuadros de la exposición de Howard Hodgkin en el MACRS, la primera que como tal se desarrolla en España, recoge el interior de su dormitorio, de su habitación, de sus sábanas. La pintura de Hodgkin (Londres, 1932), definida por él mismo como cuadros que representan situaciones emocionales, tiene que ver con la memoria y la experiencia, va más allá de la dicotomía entre figurativo y abstracto y trabaja a partir de colores radicales, espacios dentro y fuera del marco, y un largo tiempo – años, en algún caso- para el desarrollo de la idea. En ese cuadro de las sábanas, de trazos verdes empastados, con alto contenido erótico según su propia apuesta, Hodgkin cita a Degas y su ideal de la práctica y la enseñanza del arte: para el maestro francés la escuela ideal sería un edificio que situase al modelo en la buhardilla y a los alumnos en los pisos bajos, más alejados cuanto más pericia desarrollen, de tal forma que visitaran la realidad sólo de tanto en tanto y para comprobar la relación con su obra, con su recuerdo, su elección.

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“¿Sabes los nombres de las estrellas, sabes qué pájaro vuela sobre tu cabeza y qué flor es la que se abre? Si no lo sabes, la angustia que produce no saberlo es un campo muy válido para el artista. Además, cuando uno aprende algo, es una buena cosa recuperar el estado de ignorancia original

Malcom Lowry.

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Autores de izquierdas, o revolucionarios, o simplemente críticos, terminan contradiciendo lo que sus ojos ven por miedo a incurrir en el tópico. Por un miedo legítimo a no incurrir en la ramplonería y en lo pueril y por un miedo, no tan legítimo, a contrariar a los dueños del orden, terminan disculpando el fascismo o mitificando el sexo y la alegría del pobre tal como hacían, y tal vez hacen aún, amplios sectores de la Iglesia Católica. O bien directamente se escapan, abandonan la posibilidad de tratar ciertos temas en la literatura y se enclaustran en lo exótico, lo visceral, lo exclusivamente familiar, cualquier cosa que esté lejos de la dialéctica política. Pero es posible, y si no tendremos que luchar para que lo sea, ser justo sin ser maniqueo, ser complejo sin ser cobarde, ser apasionado sin ser pueril.

Belen Gopequi. Más





1 comentario

  1. Dice ser M

    Me apunto a los tres retos…Muy valioso todo lo que escribes…

    09 Noviembre 2006 | 1:59

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