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"Odio la televisión del
mismo modo que detesto
los cacahuetes. Pero no
puedo dejar de comer
cacahuetes". Orson Wells

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Las 10 mejores series de 2015

Tenía que despedir el año haciendo una pequeña selección de las series que me han mantenido pegada a la pantalla de manera irrefrenable. Soy consciente de que no le he guardado un puesto a grandes ficciones, pero la lista que os dejo a continuación hace referencia a las que me han marcado a mí o me han sorprendido a lo largo de este año. (No hay superhéroes, como podéis ver. Qué le voy a hacer, no me acaban). Por supuesto no hay nada absoluto, sólo plasmo mi más humilde opinión. ¡Espero que coincidamos en alguna!

Os recuerdo que me podéis seguir en Twitter y en Facebook. Os espero.
¡ Y feliz año a todos!

  1. THE LEFTOVERS

    La segunda temporada ha sido frenética y me ha dejado al borde de la taquicardia y el infarto. The Leftovers fue uno de los descubrimientos que más me marcaron en 2014. ¿El regreso de Lindelof como creador? Tenía que verla; era diferente, hipnótica e irradiaba novedad. Aunque la primera temporada me gustó, jamás la hubiera incluido en un ranking. La segunda, sin embargo, ha superado todas las expectativas y ha conseguido solventar todos los errores del pasado. Momentos que evocaban a Perdidos, finales de episodio que cortaban la respiración y escenas tan duras que dolían con solo mirar. Sin duda, una de las experiencias televisivas que más me han llenado este año.
  2. MR. ROBOT

    Me rendí ante la trama enrevesada y las medias verdades de Mr. Robot desde el minuto uno. La historia de cómo unos hackers -más bien justicieros cibernéticos- quieren derrocar a las multinacionales a través de la informática me hipnotizó inconscientemente y por ello se ha convertido en uno de los mejores estrenos del año. Su trama oscura e intrigante junto a un protagonista con serias dificultades e incapacidad para relacionarse con los demás, la convierten en una serie peculiar. Elliot se ha convertido (para mí) en el V de Vendetta televisivo 3.0.
  3. FARGO

    Si True Detective ha decepcionado con una segunda temporada que se alejaba de la excelencia y se acercaba a lo convencional, la continuación de Fargo ha logrado lo opuesto. Muchos críticos elogian que la ficción haya conseguido mantenerse a flote después de una primera temporada que roza la maestría. Para mí, y aunque he echado de menos a la pareja de actores que formaban Martin Freeman y Billy Bob Thornton, la nueva tanda de episodios me ha atrapado aún más que la primera entrega. Conserva la atmósfera, el humor negro y la estética, pero la trama, que se desarrolla 27 años antes y sigue los pasos de una pareja (maravillosa Kristen Dunst) que se ve envuelta en un asesinato, va in crecendo con cada episodio. Y mejor no hablo del montaje y la música porque me vengo muy arriba.
  4. NARCOS

    Netflix se lanzó al vacío con su primera superproducción en territorio latino. La facilidad de los actores para jugar con el idioma, para alternar el inglés y el castellano casi de manera equitativa me fascinó. Pero también la manera de alternar dos visiones antagónicas: descubrir la corrupción colombiana de la década de los 80 a través de los ojos del narco Pablo Escobar y el papel de los norteamericanos, por otro lado, desde los ojos del agente de la DEA Steve Murphy. Ingentes cantidades de cocaína, sangre y luchas internas por la supremacía en Medellín y su intento de expansión. Narcos ha sido un descubrimiento delicioso.
  5. TRANSPARENT
    Imagen de la 1t de 'Transparent' / Canal +
    Desde el año pasado, Transparent se convirtió en mi talón de Aquiles, mi serie mimada. En 2014 me subí a la montaña rusa emocional de los Pffermann y desde entonces he sido incapaz de bajarme de ella. La segunda temporada, más coral que la primera, no ha perdido esa esencia que la hace única: es íntima, se trata de televisión minoritaria, una historia que llega al alma y no quieres abandonar. Ríes, lloras y sufres tanto como lo hacen ellos. Interpretaciones magistrales (amén, Jeffrey Tambor) y una coctelera de sentimientos que me ha vuelto a atrapar irremediablemente.
  6. JUEGO DE TRONOS
    jonsnow
    Un clásico de estas listas. No ha sido la mejor temporada ni por asomo, pero la adaptación de Canción de Hielo y Fuego mantiene el tipo a pesar de todo. La complejidad de sus tramas, el despliegue, la magnitud visual, así como la profundidad de los personajes hacen de ella un puro espectáculo televisivo. Es hipnótica incluso con los capítulos más planos. Y es una de las pocas series que consiguen mantener a los espectadores elucubrando teorías muchos meses después del final de temporada. Y, claro, el momento Jon Snow.
  7. HOMELAND

    Hace tiempo pensé que esta serie no volvería a estar en mi top 10, en especial tras la catastrófica tercera entrega que será mejor dejar en el olvido. La serie renació con una cuarta temporada trepidante al más puro estilo 24 y la quinta no se queda atrás. Los productores explotan a la Carrie más desequilibrada y la tensa relación con Saul Berenson. En esta ocasión se trasladan, al igual que el sicario de Peter Quinn, a Berlín para abordar la temporada más actual, poniendo el foco en el conflicto de los refugiados sirios, la amenaza de la yihad en Occidente y las malas relaciones con Rusia. Traiciones, agentes dobles pero sobre todo actualidad… Homeland es una superviviente y sí, una de mis debilidades.
  8. UNREAL
    En las entrañas del reality show / Lifetime
    Si ha habido una serie diferente este año -además de Mozart in the Jungle-, esa lleva por nombre UnReal. ¿Hay series mejores? Las hay. Pero mi paladar necesitaba novedad y, sorprendentemente, llegó de la mano de la productora de telerrealidad Rachel Goldberg. Caí fascinada ante los entresijos del programa Everlasting y la maldad de los que trabajan detrás de las cámaras. Aquí no hay grises. Los personajes son malvados y tienen el alma más negra que Joffrey Baratheon. Y fui incapaz de resistirme.
  9. CATASTROPHE

    Soy mucho más de dramas que de comedias y me cuesta encontrar una que me llene y me haga reír. La serie que ha conseguido arrebatarme alguna que otra carcajada este año -además de New Girl, qué le voy a hacer, me encanta- ha sido Catastrophe, y sólo por eso tenía que incluirla en mi top 10. La británica historia de Sharon y Rob, dos desconocidos y ocasionales follamigos que de pronto van a tener un bebé, ha tenido momentos hilarantes. Si no sabéis qué comedia ver, podéis empezar con Master of None. Pero por favor, dad una oportunidad a Catastrophe.
  10. VIS A VIS
    Vis a Vis / Atrsemedia
    Este puesto tenía que ir dedicado a una serie española. No quería menospreciar el sello made in Spain, sobre todo cuando el 2015 ha dado grandes series nacionales. He estado a punto de incluir El ministerio del tiempo, un soplo de aire fresco que se ha convertido en una de mis series predilectas. Pero finalmente he decidido reservar el último puesto a una ficción que logró sorprenderme y que tiró por tierra todos mis prejuicios. ¿Una adaptación española de Orange Is The New Black? “Eso no puede salir bien”, dije muy convencida y con la cabeza bien alta. La historia de las reclusas de la cárcel Cruz del Sur, sin embargo, logró desprenderse de la mochila de la serie norteamericana (un hecho a tener muy en cuenta) y crear una historia propia con giros consecuentes y un final de temporada intenso y apasionante. ¿Tiene errores? Sí. Pero ha sido uno de los descubrimientos españoles de este año y mentiría si no dijera que estoy esperando la segunda entrega con ansias.

Por qué ‘The Leftovers’ es ya una de las mejores series de 2015

¿Qué pasaría si un día desaparece el 2% de la población mundial? ¿Si en cuestión de unos pocos segundos 140 millones de personas se esfuman delante de tus ojos sin dejar ni rastro? No hay explicación. Simplemente, PUF. Entonces, la vida se desmorona. El duelo se alarga tanto que acaba por convertirse en tu propio hogar.

Con esta perturbadora premisa y bajo la firma de Damon Lindelof se presentó el año pasado The Leftovers, uno de los estrenos más comentados de la temporada anterior. Todo lo que haga el creador de Perdidos merece una oportunidad, aunque algunos losties resentidos (la espinita de los osos polares sigue clavada profundamente) cogimos la serie con desconfianza. ¿Más preguntas sin respuesta? “No, gracias”, oí decir a más de uno. (Lo que os estáis perdiendo ahora, majos).

La serie, al igual que el libro de Tom Perrotta en el que se basa, no busca dar respuestas a las desapariciones. Indaga en el dolor, en la inseguridad y en el sufrimiento de unos personajes rotos por la pérdida. Es desgarradora, un dramón con mayúsculas, y la banda sonora de Max Ritcher juega en otra liga.

Pero tuvo sus fallos. Afortunadamente, todos los errores de la primera temporada se quedaron en el pasado. La segunda ha superado con creces todas las expectativas. Si cada final de capítulo deja al espectador con el corazón en un puño y la mandíbula desencajada, sólo puede significar una cosa: estamos viendo una gran (pero grandísima) serie. Una de las mejores de este 2015.

Los nuevos capítulos, a falta de dos para que acabe -en España se emiten los lunes en Canal + Series-, me han dejado una sensación de perplejidad constante, nos encontramos ante un verdadero puzzle emocional. Desconcierto en bandeja de plata.

Nuevos personajes, nuevas tramas y un nuevo escenario: Miracle, el único pueblo de todo el planeta Tierra donde no desapareció nadie, el único rincón “seguro”. Me declaro fan de la vuelta de tuerca que le han dado a las historias de Laurie y de Tommy, tratando de desestabilizar desde dentro la secta de Los Remanentes que tanta pereza me daba en la primera temporada. (¿Qué clase de problema tienen con el silencio y la nicotina y por qué nadie me lo ha explicado?)

Pero si la trama de Laurie me gusta y la de Matt (personajazo) aún más, el desequilibrio emocional de Kevin -capaz de pronunciar 50 ‘fucks’ por minuto- me tiene hipnotizada. Hemos asistido a la cúspide de la enajenación mental del protagonista a través de un viaje que evocaba en muchas ocasiones a Perdidos (no voy a hacer spoiler, pero ese capítulo ocho con el pozo… sin palabras). La historia se intensifica con cada episodio. Y aunque quedan sólo dos para el final, para mí, cada uno de los capítulos de esta temporada, que no nos han dejado ni respirar, han demostrado ya que The Leftovers es una de las mejores series de este 2015.