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Un deportista es aquel que sabe que el triunfo del otro es también una recompensa: la de haber encontrado alguien mejor

El umbral del verano

Viene este tiempo tan cargada de acontecimientos que se nos escapa algo que define (también) a la primavera: que es la puerta del verano. ¡Y qué verano! En julio nos espera el Tour y en agosto la olimpiada.

Los aspirantes al maillot jaune de la primera carrera por etapas del mundo, algo descolorida este año por la ausencia del pájaro pinto, se juegan los primeros envites en la Dauphiné Liberé. Ahí están Carel Evans, Lippheimer… Y Alejandro Valverde.

Decía el maestro Gamoneda que no sabía si Antonio Machado era nuestro mejor poeta, pero que era el más cercano a nuestro corazón. El Antonio Machado de los deportes es, sin duda, el ciclismo. Y ahora hay tres corredores españoles de los que se puede esperar lo mejor, el plato de los elegidos. Uno es Contador, claro, otro es Valverde y, sin duda alguna, el tercero es Óscar Freire (compruebo que me acabo de slatar a un meritorio ghanador del Tour, el otro Óscar, Pereiro. Me encantaría que ganase muchas cosas: pero la esperanza está depositada en otros hombros)

Está haciendo Alejandro una fantástica Dauphiné: ha ganado dos etapas y marcha a la cabeza. Queda mucho por delante: es una carrera muy dura. Pero el murciano en forma es temible: un corredor completo, con un temible sprint, sobre todo cuesta arriba, muy bueno en la media montaña y más que notable contra el crono. Lo siento, pero la conducta de los franceses, a los que tanto quiero (no es coña), bien merece que gane este año el Tour un señor de Murcia. Como si fuera la mismísima Ninette. De momento, si es posible, el Dauphiné. ¡Ánimo, Álex…!

Tampoco juega Ninette en el equipo de baloncesto que dirige ese estupendo técnico y mejor persona que se llama Evaristo Pérez Torices. Pero juega Amaya. Conviene que sea hoy cuando destaquemos a la madrileña: porque hoy la estrella ha sido Elisa Aguilar, como otro día lo pueden ser Laia (seguro), Isa Sánchez o Anna Montañana. O Cindy, la reina del rebote. O…

Amaya es una de las grandes deportistas de nuestra historia. Llevo enganchado al baloncesto femenino desde que jugaba de pivot la guapísima Boni Geuer. Y jamás hemos ternido alguien con ese corazón, con ese empuje, con esa capacidad de liderazgo… Nuestro baloncesto femenino, las que están en la selección y las que se han quedado en puertas, merecía estar en Pekín. Ayer, ante Cuba, lo consiguieron con más taelnto que contundencia: recuperando el tiro exterior, en el que son temibles, y que se había evaporado ante Brasil.

Además tampoco podemos, en este blog, hablar tanto de Pinto: es un placer hablar de Valdemoro. ¡Suerte, niñas…!

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