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Un deportista es aquel que sabe que el triunfo del otro es también una recompensa: la de haber encontrado alguien mejor

Un bolero en Old Trafford

Dos de los grandes equipos europeos (y mundiales) se han enfrentado en la primera semifinal de la Champion´s League. Uno de ellos ha sido capaz de marcar un gol en 180 minutos: el otro, ni eso. Ya está dicho todo.

Cayó el F. C. Barcelona: adeu. A Europa y a una temporada nefasta: será, me temo, una despedida con consecuencias.

Te queda un regusto agridulce después de este segundo partido, el de vuelta en Old Trafford (¿a qué deleznable poeta se la habrá ocurrido esa soplapollez de “el teatro de los sueños”?). Ganó el que más suerte tuvo: es decir, el que no tuvo en sus filas a Gianlucca Zambrotta. Un pase suyo a Schools, cuando tenía a media plantilla propia alrededor, supuso el único gol del partido.

Llegó en el momento más inoportuno: cuando el Barça, a base de un desgaste que luego se pagó, estaba encerrando al United en su área. Era, probablemente, el escenario deseado por Ferguson, de nuevo más listo que su rizado oponente en el banquillo. El Barça salió con todo. El tremendo marcaje sobre Xavi dejó las manos libres a Deco, y el portugués lo aprovechó estupendamente, con dos tiros que rozaron las maderas del arco defendido por Van der Sar. También fue interesante la posición de Iniesta, haciendo de Ronaldinho por la izquierda y generando alguna llegada del mayor interés.

Pero Samuel es una sombra. Y Messi, el explosivo Messi, tiene carrte hasta el borde del área. Cuando un equipo no está en forma se hace imposible ese diamante del fútbol que es el último pase. No lo tuvo el Barça y fue incapaz de marcar.

Del segundo tiempo ni hablamos. Con decir que la única ocasión fue un cabezazo de Henry a las manos del portero del Manchester está dicho todo.

Se ha caído. Con la cabeza bien alta, desde luego. Yo creo que esta plantilla (y este club) requiere una mente más oxigenada al frente. Pero eso ya no es cosa mía. Queda, decía, un cierto regusto, como de bolero: ahora, después del partido, nos toca arrepentirnos de lo que pudo haber sido y no fue. Que sea pronto…

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