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"El hombre es el único animal que come sin tener hambre, que bebe sin tener sed, y que habla sin tener nada que decir". Mark Twain

La EFSA concluye que a día de hoy la actual exposición al bisfenol A es segura

Pocas sustancias químicas han hecho correr tantos ríos de tinta como lo ha hecho el bisfenol A (BPA) como presunto contaminante alimentario. Supongo que el tema del BPA sonará a la mayor parte de las personas, pero para quien no esté al corriente, creo que es preciso hacer un breve resumen.

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¿Qué es el bisfenol A?

En el terreno que nos ocupa, el bisfenol A es un monómero que se emplea en la fabricación de policarbonatos y resinas epoxi así como aditivo en algunos plásticos. Los policarbonatos a su vez se utilizan en materiales que suelen estar en contacto con los alimentos como por ejemplo botellas reutilizables, biberones, vajilla (platos y tazas) y recipientes para guardar comida, es decir, fiambreras. Por su parte, las resinas epoxi se utilizan en el revestimiento interior de protección tanto por ejemplo en latas de conserva como en cubas industriales de alimentos y bebidas. Pero además el BPA también se utiliza y está presente en el papel térmico, algunos cosméticos y en el polvo.

En el terreno más puramente químico se trata de es un compuesto orgánico que incluye dos grupos fenol. En este enlace tienes algunos datos al respecto de su historia, síntesis y polémica.

¿Qué suscita la polémica al respecto del BPA?

Más allá del don de la ubicuidad, y precisamente por él, la exposición constante al BPA por parte de los consumidores ha generado acalorados debates desde la década de los años 30 del pasado siglo XX. Esta polémica se resume a la hora de atribuirle la propiedad de ser un disruptor endocrino, así como su potencial carcinogénico tal y como se reconoce en la ínclita Wikipedia por citar una sola fuente entre los millares de páginas web que echan pestes del BPA. Como tal disruptor, tendría la capacidad de interferir en el delicado balance endocrino y ser causa de diversas patologías: trastornos hepáticos y renales, trastornos del desarrollo y de la función reproductora, efectos sobre el desarrollo neurológico, la función inmune, la salud cardiovascular, etcétera. En resumen, existe un cuerpo de evidencia que apunta con bastantes pocas dudas a que el BPA es un elemento tóxico.

Tóxico… como todo aquello que puede ser tóxico, es decir, en la medida de su concentración y de su exposición. En este sentido y en determinadas circunstancias, recuerda, hasta el agua o el café pueden asumirse como elementos tóxicos. Por eso, conviene observar en su verdadera magnitud cuál ha sido el dictamen de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) al respecto del BPA.

¿Por qué el BPA es “seguro”?

En realidad, habida cuenta de la polémica que suscita este caso y la nueva evidencia que hay sobre el tema, la EFSA ha realizado dos trabajos para llegar a esta conclusión: por un lado ha evaluado la exposición actual que se tiene a este elemento; y por el otro ha revisado lo que se conoce como Dosis Diaria Tolerable (TDI, por sus sigla en inglés) es decir, la cantidad máxima a la que se puede estar expuesto sin aumentar el riesgo de sufrir alguna de las posibles consecuencias antes mencionadas.

Así, tras realizar este tipo de evaluaciones, y reconociendo el potencial dañino del BPA sobre la salud, la EFSA ha reducido la anterior cifra que ella misma estableció en 2006 al respecto de la TDI para el BPA. Así, ha pasado de atribuirle una TDI de 50 microgramos al día por kg de peso corporal a nada más y nada menos que a 4 microgramos al día por kg de peso corporal. Es decir, la EFSA, más conservadora aun en 2015 que en 2006, ha reducido la TDI del BPA más de 12 veces.

A pesar de todo, como decía, la EFSA sigue considerando la actual presencia del BPA como segura dentro de la cadena alimentaria en la medida que actualmente se usa. Además, tras volver a evaluar con más y mejores datos todas las fuentes habituales de exposición al BPA y en relación a los datos que se tenían de 2006, resulta que en aquel entonces se sobreestimó entre cuatro y quince veces la exposición real al BPA.

En resumen, quédate con estos titulares:

  • La EFSA ha reevaluado la toxicidad del BPA y, sin hacerla de menos, más al contrario, ha reducido su Dosis Diaria Tolerable de 50 a 4 microgramos por kg de peso corporal y día.
  • Al mismo tiempo, tras reevaluar la exposición de los europeos al BPA a través de las posibles fuentes de contacto o incorporación (dieta, cosméticos, papel térmico y polvo) ha concluido que dada esa exposición: el BPA no plantea ningún riesgo para la salud de los consumidores, teniendo en cuenta todos los grupos de edad (incluidos los fetos en desarrollo, bebés y adolescentes).
  • Pero además, tras esta nueva evaluación, la EFSA no se ha quedado de brazos cruzados y reconoce que hay ciertas áreas de incertidumbre sobre este tema, en especial en relación sobre los efectos del BPA en la glándula mamaria y en los sistemas reproductivo, metabólico, neurológico e inmunológico… y con toda la intención esta área de incertidumbre se ha tenido en cuenta para calcular la ingesta diaria tolerable. Es más, reconoce que el valor de esta nueva ingesta diaria tolerable (la de 4 microgramos/kg/día) es a su vez temporal a la espera de los resultados de un estudio a largo plazo en ratas que se está realizando en Estados Unidos a través del US National Toxicology Program, lo que ayudará a reducir estas incertidumbres.

Puedes ir a la fuente original sobre el asunto del BPA en estos enlaces:

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Imagen: Calvero vía Wikimedia Commons

17 comentarios

  1. Dice ser no tan de paso

    Me río de la EFSA!! En serio me dan ganas de reir porque llorar no voy a llorar!!

    Me dan ganas cuando leo como se han realizado estos estudios. Es decir, se estudia la exposición al BPA de forma aislada a otros sustancias. Eso no tiene ni pies ni cabeza. Un estudio como es debido evaluaría sus efectos sin despreciar las posibles sinergias con otras sustancias, as que nada porque cuando consumimos BPA lo hacemos en combinación con cientos, sino miles, de sustancias.

    Un estudio como es debido evaluaría no solo los efectos del BPA sino también de los compuestos que se generan a partir de ellos. Porque cuando tu consumes BPA, por ejemplo el del recubrimiento de una lata de atún, no solo consumes la sustancia en si sino otras tantas sustancias que se han generado por la interacción del BPA con los otros compuestos presentes en la lata de atún, que no son pocos.

    Por todo eso, yo intentaré evitar exponerme al BPA, y recomiendo hacer lo mismo.

    27 febrero 2015 | 09:43

  2. Juan Revenga

    Hola “no tan de paso”

    Me parece estupendo que te rías de la EFSA, (es una forma de hablar) sin embargo, para argumentar de forma fundamentada tu risa deberías aportar otro razonamiento diferente al de la calidad de este nuevo estudio en base a su carencia a la hora de tener en cuenta las posibles sinergias.

    Dudo mucho que te hayas leído el último enlace que adjunto al final del post (no te culpo demasiado, es un detallado informe de más de 600 páginas), pero sí que no me parece demasiado correcto que te lances a comentar sin haber reparado en lo sólido de tus argumentaciones y por tanto sin revisar toda la información disponible. Si te hubieras tomado la molestia de hacerlo habrías contrastado que efectivamente: sí, la EFSA ha tenido en cuenta las posibles sinergias.

    No sé si te has dado cuenta, pero en este nuevo posicionamiento y mensaje de la EFSA al respecto del BPA no habla en ningún momento de una “barra libre de BPA”, más al contrario, se refiere al control del riesgo y a informar al consumidor que, en base a lo que se sabe y a su actual uso, el BPA no representa un especial riesgo

    Un saludo

    27 febrero 2015 | 10:04

  3. Dice ser de paso

    Estimado ‘no tan de paso’, ¿me puedes decir cómo estudiar la interacción de un compuesto con otros miles y sus casi infinitas combinaciones? Se ha estudiado la toxicidad del BPA en innumerables ocasiones y en todas ellas los resultados han sido similares: es seguro para la salud en las dosis a las que estamos expuestos. ¿Cómo sabes que el agua, que es buenísima para la salud, no interactúa de forma negativa con el chorizo y la paella?
    Por todo eso, yo no me preocuparé por la exposición al BPA y recomiendo usar un gorro de papel de aluminio por si las moscas.

    27 febrero 2015 | 10:14

  4. No tenía ni idea del BPA pero, en cualquier caso, cómo puede una persona saber la ingesta diaria que hace realmente de BPA para saber si supera los 4 microgramos/kg/día??

    Y recuerda que si buscas Tiendas Online de Alimentación y Bebidas en España somos tu web de consulta, visítanos en http://elpedidohosteleria.com

    27 febrero 2015 | 10:28

  5. Dice ser Anonimo

    Me gustaría añadir que los estudios de sinergias deberían ser totalmente necesarios y que no se realizan porque el abordaje es complicado y costoso. Pero de todos es sabido que la acción conjunta de dos sustancias químicas es generalmente diferente a la suma de los efectos de ambas por separado.
    También me gustaría comentar que este nuevo informe de EFSA sigue sin estar en línea con otros estudios e informes de otras agencias europeas de reconocido prestigio, como ANSES (https://www.anses.fr/en/content/bisphenol, ver también documentos adicionales). de hecho, la propia EFSA ha buscado repetidamente la desaparición de divergencias entre ambas (ver: http://www.efsa.europa.eu/en/cefmsmeetings/docs/111107-m.pdf; http://www.efsa.europa.eu/en/cefmsmeetings/docs/141203-anses-m.pdf).
    Aunque los informes de ANSES son los más completos, no es la única autoridad nacional que ha puesto en duda. De hecho, Dinamarca mantiene los límites propuestos desde 2010 y considera que el nivel propuesto por EFSA no protege al consumidor: http://www.food.dtu.dk/english/News/2015/02/National-Food-Institute-maintains-its-assessment-of-bisphenol-A. Aún falta por oír otras voces.
    Creo especialmente interesante el hecho de que, como conclusión final, se hable de la necesidad de tener más estudios y más datos. Es decir, es una opinión favorable que, en sí misma, habla de la falta de datos.
    Personalmente, cojo este nuevo informe con precaución.

    27 febrero 2015 | 10:51

  6. Dice ser rg

    La química es infinita, las interacciones de segundas y terceras sustancias generan números de combinaciones exponenciales e inabordables, la propia entropía por definición viene a complicar más el asunto.

    Imagino que las cautelas con placentas y demás vienen de mano de los estudios del MIT y de una de las autoridades más importantes del mundo en esta materia, el señor Nicolás Olea. Y poseedor de los estudios más importantes sobre placentas y efectos de diversas sustancias, entre ellas el bisfenol A,no en vano le llaman del MIT y de muchos sitios porque su recolección y base de datos es única en el mundo,tela lo de este tio. Nadie en ese campo está ni medio cerca de la información que posee,y que comparte.

    Recomendable ver alguna de sus charlas y exposiciones en Youtube, no solo sobre esto sino sobre el empleo de otros productos en la cadena alimentaria, especialmente de la industria. Aparte que en mi opnión es un excelente comunicador, no sabría decir si divulgador,pero es de esos que tiene el don de la sencillez para explicar a cualquiera sus asuntos de investigación.

    Buena entrada Juan, pero a pesar de todo habrá que ver, y sobre todo vigilar, quienes y cómo se mantienen esos niveles….la historia del PET ya nos pone en antecedentes, todo muy bien en origen pero y luego…..

    Saludos.

    27 febrero 2015 | 11:24

  7. Dice ser rg

    Por cierto,a Olea se la ha relacionado con eltema de las fumigaciones,las de verdad,nolasconspiranóicas,yes interesante escucharlas,sobre todo en una ocasión que alguien le pregunto sobre las otras y contestó algo así como que élera científico, que los chascarrillos conspiranóicos no eran su campo. Porno mandarle a tomar viento sin más. XD

    Saludos.

    27 febrero 2015 | 11:30

  8. Dice ser rg rg

    Ay ay el sr. Olea… Es bueno en su campo, pero debería ser más responsable con lo que pregona http://elblogdebuhogris.blogspot.com.es/2014/12/no-me-toque-los-plasticos.html

    27 febrero 2015 | 12:11

  9. Dice ser @no tan de paso

    Me adhiero a tu criterio.
    Ahora optan por “legalizar” los venenos.
    Solo hay que ver:
    – La cantidad de aditivos que nos enchufan, viendo las etiquetas de los alimentos. El gobierno permite unos límites descarados del uso de aditivos, cuando existen estudios oficiales corroborando su toxicidad. En discoverysalud publican varios estudios.
    – Las exposiciones a las radiofrecuencias de antenas de telefonía, wifi, wimax, 3G, 4G…. superan los límites de la normativa, que por cierto, ya son altos. En Francia y otros países están retirando las redes de wifi en colegios, guarderías y bibliotecas.
    – El agua de grifo, con su alto contenido de flúor.
    – Permisividad con los alimentos transgénicos. La voz de los científicos que prueban su toxicidad es acallada por las grandes multinacionales, especialmente por Monsanto, con la complicidad del gobierno. Casi todo el maíz de España es transgénico.
    – La negociación del nuevo tratado de libre comercio entre EEUU y Europa, que se está negociando EN SECRETO, incluye minimizar el contenido de las etiquetas de los productos alimenticios (para que no aparezca toda la mierda que tienen), aprobar el uso de alimentos transgénicos en Europa, quitar de en medio los fármacos genéricos…. y una serie de medidas respecto a las condiciones laborales que volverán a Europa análoga a EEUU, es decir, con unas condiciones laborales muy pobres.

    27 febrero 2015 | 12:43

  10. Dice ser Xabier Ochotorena

    Hola Juan, sinceramente, no me parece que reconociendo que “hay ciertas áreas de incertidumbre sobre este tema, en especial en relación sobre los efectos del BPA en la glándula mamaria y en los sistemas reproductivo, metabólico, neurológico e inmunológico” se pueda afirmar nada sobre su seguridad.

    Me parece una irresponsabilidad absoluta, otra de tantas a las que nos tiene acostumbrados la EFSA. Por un lado estiman la posible exposición de los europeos al BPA en vez de medirla, probablemente se llevarían una sorpresa si lo hicieran. Por otro, está el eterno problema de que no hay estudios ni a largo plazo ni, especialmente, exposición combinada con otros compuestos.

    Es una deficiencia historica el estudio de la toxicología separando independientemente los elementos cuando en muchas casos nos vemos expuestos en combinación con otros.

    27 febrero 2015 | 13:36

  11. Dice ser no tan de paso

    Gracias por el tirón de orejas Juan. No, no he leido el informe, es más ni me lo planteo. Ni me lo planteo porque le doy la misma credibilidad que a las instrucciones de un Kinder Bueno. ¿Y por qué mi falta de credibilidad? Porque considero que la Ciencia actual es una meretriz y como buena meretriz siempre tiene un precio.

    Y me río por no llorar de terminología como “ingesta diaria tolerable”, que no es más que una estimación, si Sr. Revenga una rudimentaria extrapolación a partir de dos datos NOAEL y LOAEL, al menos estos dos si son valores experimentales.

    ¿Qué quieren decir todas estas palabrejas? Que se expone a un animal (rata) durante un determinado tiempo (3 meses) a una determinada sustancia (BPA). Y a partir de los datos experimentales (NOAEL y LOAEL) y con un buen “cocinado estadístico”…..”vua-la”, ya tenemos el valor de “ingesta diaria tolerable” durante toda la vida de un humano…unos 1000 meses.

    ¿Cómo no me voy a reír Sr. Revenga? ¿Usted ha intentado hacer una simulación (una extrapolación) de un espacio temporal de 1000 meses a partir de datos de 3? Si alguna vez lo ha intento entenderá porque me descojono. Y digo más, la misma robustez le otorgaría a una simulación de 1000 meses a partir de datos de 36 meses(lo máximo que dura una rata).

    Después esta toda la temática de sinergias, generación de nuevos compuestos a partir del BPA….Sin embargo, todo eso queda para otro día, hoy ya no dispongo de más tiempo.

    Espero haber aclarado porque me dan esos histriónicos ataques a pesar de no leer nada de lo que digan.
    Un saludo.

    27 febrero 2015 | 14:20

  12. Dice ser JAnt

    Lo mejor de este campo de conocimiento es que está en constante evolución y nunca se deja de investigar y de aprender. Lo que muchos no entienden es que estar en plena búsqueda de la verdad no quiere decir que todo lo que se sabe actualmente sea la verdad absoluta. Lo que se sabe es lo que se sabe y, mientras nadie demuestre lo contrario, es lo más aproximado a la verdad. Eso es el método científico y por eso constantemente nuevos estudios modifican e incluso contradicen a los anteriores.
    Con respecto al tema de los transgénicos; creo que ya es demasiado tarde para eso de “aprobar el uso de transgénicos en Europa”, ya que desde hace mucho tiempo toda la soja que se consume en Europa y en América es transgénica.

    27 febrero 2015 | 19:36

  13. Dice ser Moisés

    Teniendo en cuenta que la propia EFSA reconoce los posibles perjuicios para la salud del BPA, aunque la agencia considere que nuestros niveles de exposición actuales no suponen riesgo alguno (¿?), lo lógico sería apelar al principio de precaución y recomendar reducir nuestro contacto con dicho disruptor endocrino.

    Sin embargo, usted, en vez de realizar ese llamamiento a la prudencia y transmitir algunos consejos como qué tipo de envases evitar, no recalentar comida en determinados recipientes, etc., una vez más se dedica a transmitir el mensaje de que todo es estupendo porque jamás existen presiones de la industria, no hay intereses de conflictos y lo que dice la EFSA va a misa. ¿Verdad?

    ¿Hace falta recordar la defensa que algunos hicieron del amianto incluso cuando ya eran más que evidentes sus daños para la salud humana?

    Saludos.

    27 febrero 2015 | 21:12

  14. Dice ser Nicolas

    Exposure to Bisphenol A From Drinking Canned Beverages Increases Blood Pressure
    Randomized Crossover Trial
    Sanghyuk Bae, Yun-Chul Hong
    Hypertension.
    2015; 65: 313-319

    02 marzo 2015 | 12:05

  15. Dice ser Moisés

    Hola de nuevo.

    Según el Comité científico independiente de los riesgos sanitarios emergentes y recientemente identificados (CCRSERI) de la Comisión Europea, en el caso de los cuidados intensivos neonatales, atención médica continuada de recién nacidos y pacientes de diálisis la exposición al BPA supera el valor de referencia de 4 microgramos por kg. de peso. Esto es realmente preocupante si tenemos en cuenta que estamos hablando de personas en una situación de salud especialmente delicada.

    El ámbito sanitario es otra importante fuente de exposición al bisfenol A que se suma al papel térmico, a numerosos componentes electrónicos, a los discos de CD y DVD y un largo etcétera.

    Insisto: lo más razonable sería aconsejar a la población adoptar ciertas precauciones sencillas para disminuir su exposición cotidiana a esta sustancia, en vez de lanzar mensajes de que todo está bajo control y que no corremos ningún riesgo…

    Saludos.

    02 marzo 2015 | 20:56

  16. Dice ser Gabriela Morales

    Saludos a todos, no soy científica, ni se mucho del tema pero soy madre de una niña que se alimentó con biberones con policarbonato esterilizados diariamente desde que nació hasta los tres años. Y después de leer esto dudo que pueda volver a dormir tranquila. Me pregunto si los niveles de exposición calculados incluyen a bebes bajo estas condiciones (tomando biberones expuestos a altas temperaturas varias veces al día por varios años). Escogi una marca muy conocida de biberones la mejor que existía en el mercado de mi país en ese entonces, y ahora me encuentro con esto. Estuve envenenando a mi bebe por años. Alguien en este foro me puede dar algún mensaje que me tranquilice un poco por lo menos ya que estoy en shock. Que le puede pasar a mi hija, que efectos puedo esperar a largo plazo.

    24 marzo 2015 | 17:52

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