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Poner un pie delante de otro nunca tuvo tanta trascendencia.

Routing en la route

He tenido que subir a ver unos clientes en la zona norte de Madrid y he ido varios kilómetros conduciendo por ese tobogán llamado A-1 hacia la sierra de la Cabrera. Me ha dado a fijarme en sendas, calcular horarios de día y atardeceres, evaluar grandes secciones de descenso como el badén de la rampa de El Molar hacia la vega del Guadalix, en fin, he estado repasando los últimos 40km de esa ruta monstruo que me salió de la cabeza en un calentón literario. Los kilómetros que llevaremos en las piernas, la compañía, el atrezzo, porque llevaremos algún atrezzo o al menos un fac simil de las cartas que iba escribiendo monsieur l’Empereur a su mendaz hermano.

Es posible que se pueda establecer un paralelismo: uno tiene una idea, es como cazar al vuelo una página en un libro de recetas. Pero todo está vagamente trazado en negro sobre blanco. Un esquema y unos propósitos, una guía. Poco más.

 
La interpretación de las posibilidades se puede llevar dignamente, siguiendo el guión, la receta, o se termina por llamar a capítulo a los representantes, a sus padrinos, abogados e ingredientes, y tirar un dado gigantesco al aire, como esas recreaciones con ruido atronante y dados de tonelada y media de las películas infantiles.

Hoy veía que la Napoleoniènne está macerando aunque nos quedaremos cortos. En breve, en unas semanas, deberíamos estar listos para terminar de tirón 90km a pie, sabiendo que tenemos unas 10 horas de luz amplia pero a las que recortaremos una y media en el desplazamiento de ida. Del mismo modo está en conserva mi plan de ir cocinando british food (del recetario de Mark Hix) a lo largo de 2010, dado que parece que finalmente iremos a algún punto de las islas este verano. Me quedo corto en conocimientos, tengo que comprar algunas cosas en el chino de mi barrio, cuando a escasamente 4km de mi casa está la tienda británica de comida The Food Hall.

Igual que se juntarán 4 pares de piernas o más para bajar desde la batalla de Somosierra, terminan juntándose cuatro platos. Pero entre medias queda un pantano infestado de dudas, de puntadas sin dar, de hilvanes y de stirrings ligando una parsley sauce que, ni llevaba double cream sino leche y harina, ni freshly picked parsley sino perejil de la fruteria del chino de Constitución esquina 1º de Mayo. ¿Es tan fácil el diseño como imposible el control de las incertidumbres?. Tanto en la cocina como en el caminar, al menos, se comprueba a diario que sí, que lo es. Nos embarcamos en diseñar lo que la realidad nos hará vomitar mil veces.

1 comentario

  1. Dice ser Bandoneon

    Hay un momento de la vida en el que se empieza a asumir con naturalidad que el ligue que mas nos interesa es el de las salsas frías. A los 40 una salsa mal ligada nos deja una sensación mas amarga que la de un mal ligue. Yo los ligues, de las salsas, los hago en frascos. En vez de batirlos meto los ingredientes en frascos con tapa a rosca, los cierro bien y los agito hasta que es un líquido homogeneo. ¿british food? Que concepto tan oximoronico, Delia Smith included

    27 Enero 2010 | 14:25

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