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Carmen Lomana se reencuentra con su amor de juventud y saltan chispas

Cómo me gusta poner la tele y ver verdad, amor, realidad y cariño. Eso es lo que me ocurrió anoche mientras disfrutaba del programa de Carlos Sobera, Volverte a Ver.

Gloria Camila se acercó hasta un hotel donde le esperaba la gran Carmen Lomana, porque la Lomana podrá gustarte, o no, pero estarás de acuerdo conmigo en eso de que es una gran señora.

Desde que la conocimos en la televisión gracias al programa Comando Actualidad (de TVE) en el que la celebrity reconococía que sus amigos no tenían cash para ir al supermercado y que ella no tenía armarios si no habitaciones, la carrera de Carmen no ha parado de subir como la espuma. Desde programas en los que participa como colaboradora hasta concursos de baile o de cocina. Haga lo que haga, la Lomana es un personajazo de esos que a la audiencia le gustan.

Anoche la Lomana participó, previo pago de su caché, en el programa de Telecinco y abrió su corazón. Nos contó la historia de un hombre que, según sus palabras, “siempre se me quedó en la cabeza y no lo he vuelto a ver”.

Se trataba de Óscar, un guapo actor canario que también fue su primer amor cuando los dos vivían en Valencia.

Se conocieron cuando tenían tan solo 17 años y lo suyo fue un auténtico flechazo de esos de amor de juventud. La historia fue fantástica, y el resto un milagro de esos que a veces cumple la televisión. Después de una intensa búsqueda el programa logró encontrar a Óscar que entre lágrimas de emoción sincera decidió quitar el sobre para abrazar a Carmen Lomana después de un montón de años separados.

“Es maravilloso verte después de tanto tiempo, ver que estás bien”. Coquetearon, compartieron impresiones y se marcharon juntos del plató. ¿Habrá vuelto a surgir el amor entre la expareja?

La penosa batalla entre Carmen Lomana y su hermano, ¿dónde queda la dignidad?

Lunes. Después de un fin de semana en el que casi morimos asfixiadas con los cuarenta grados de Madrid, aquí está una, al pie del cañón, comentando y cotilleando sobre el agitado mundo del corazón.

El sábado pasado fui como invitada estelar a una fiesta de las grandes, la que montó James Costos, embajador de Estados Unidos y un hombre realmente maravilloso (lástima que sea gay), para celebrar el Día de la Independencia (por adelantado: es el 4 de julio en suelo americano), una party ideaaaaal en en el patio del Centro Conde Duque en la que no faltó detalle (ni famosos) y en la que, oh cielos, vi a Carmen Lomana, sana y salva y sonriente, después de su tormentoso paso por el Salvame Deluxe del pasado viernes.

Carmen Lomana, a su llegada a la fiesta en el Conde Duque. Foto: © Gtres

Carmen Lomana, a su llegada a la fiesta en el Conde Duque. Foto: © Gtres

En el programa del corazón trataron de escarbar, para sacar algo en claro a la luz, en los líos de la herencia de su madre, pero lo único que se consiguió fue que todo se volviera más y más oscuro, empezando por la incomprensible relación que tiene la diva televisiva con su hermano Rafa, que llamó por teléfono y dijo: “Solamente me he dirigido a esta persona como personaje público y por su actuación en Supervivientes. A esta persona la tengo por juzgado porque ha entrado en terreno personal no autorizado. Tendrá que demostrar delante de un juez todas las barbaridades que está haciendo”. Repitió lo de “esta persona” varias veces, como si no fuera su hermana. Y añadió: “La tengo metida en el juzgado”.

Aseguró que él no habla de ella a nivel personal, pero lo cierto es que uno de los colaboradores, Kiko Hernández, leyó un WhatsApp que él mismo le había mandado en el que calificaba a su hermana de todo menos bonita.

Carmen Lomana, en el entierro de su madre, que murió el 15 de junio. Foto: © Gtres

Carmen Lomana, en el entierro de su madre, que murió el 15 de junio. Foto: © Gtres

Me parece muy muy muy triste que la relación entre dos hermanos sea tan terriblemente mala, y mucho más que se hagan públicas las desavenencias, y mucho más que tal cosa ocurra cuando no ha pasado ni un mes desde que murió su santa madre.

Y sí, vale, los cheques de Sálvame y otros platós televisivos pueden llegar a ser muy convincentes, tanto para ella como para él, pero, ¿de verdad es necesario el espectáculo a cualquier precio?

“Mi madre Josefa, que en paz descanse, el año pasado ha tenido la cabeza en su plena conciencia. Hizo un documento con plena conciencia y espero que se respete su última voluntad”, dijo el hermanito de la Lomana, refiriéndose al sorprendente documento sobre las joyas que, siempre según él, redactó la madre antes de morir.

A saber: “Quiero por medio de este testamento detallar el reparto de las pertenencias más importantes que tengo en mi casa. Se distribuirán entre tres de mis hijos, María José, Carlos y Rafael, quedando excluida de cualquier objeto o pertenencia mi hija María del Carmen”. No es que haya sido desheredada, como se ha publicado en algunos lugares, pues el testamento es otra cosa y va por otra vía, sino que, según este documento, Lomana quedaría, entre otras cosas, sin las joyas de mamá. Lomana dice que no tiene validez, pues no fue redactado ante notario…

Y esto es precisamente lo que más indigna a la diva, que dice que ella no tiene interés alguno en las joyas, pero no puede soportar que vayan a parar en su mayoría a Rafa, porque eso podría significar que las luciría la esposa de éste, que, siempre según el culebrón, no se llevaba bien su madre. “Me parece tremendamente injusto que esas joyas vayan para la mujer de Rafa”, dijo Carmen.

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Entonces, su madre, ¿por qué dejó escrita esa última voluntad?

Nadie lo sabe. Carmen Lomana asegura que ella y sus hermanos se quedaron perplejos, y añade que su madre no tenía la cabeza en su sitio, de ahí a que pudo ser… ¿manipulada?

“La relación con mi madre siempre fue estupenda. En el último año mi madre estaba mal… En el documento, que no tiene validez, me excluye de todo. Cuando lo leyó el notario el documento nos quedamos los tres muy extrañados. Me quedé asombrada. Yo sabía que había algunas joyas que eran para mí, estaba todo muy claro”, dijo la diva.

No me queda otra que cerrar este post con la pregunta de más arriba: ¿sabe alguien dónde queda la dignidad?