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Pasión por volar, pasión por la vida

Archivo de la categoría ‘Camino del Ártico’

Día 18: en Goose Bay, Labrador, Canadá, un lugar privilegiado también llamado The Happy Valley

Llegamos de madrugada a la costa este de Canadá, a la península de Labrador, aterrizando en Goose Bay.

El cansancio era notable, esta travesía desde Groenlandia hasta aquí no solo había sido la más larga sino la de mayor complicación, ya desde el despegue de Narsarsuaq, al tener que volar 100 Km de fiordo, con curvas y lluvia. A partir del  meridiano 58 00 W, el tiempo mejoró y con más viento en cara de lo pronosticado, hicimos el resto del trayecto sin novedad.

Goose Bay es una pequeña ciudad destartalada, en un lugar privilegiado, bien llamado “The Happy Valley” . No creo que supere los 7500 habitantes, incluyéndonos nosotros.

Ha sido una población tradicionalmente dedicada al servicio de un aeródromo militar que ha producido muchísimo trabajo y muchísima polución. Al parecer, los depósitos de combustible, de varios millones de litros y muy dispersos, han estando dando fugas durante años, por lo que hay un plan de recuperacion ambiental muy activo (Remediation Project), pero que no esperan se termine antes del año 2020.

 

En este momento de impass en el viaje, por motivos meteorológicos que nos obligan a quedarnos en tierra un día más, aprovecho para hacer alguna referencia a modo de recuerdo de lo visto y oído, en lo que al proyecto Artik 2012 se refiere.

Los países entrevistados, IslandiaGroenlandia, son países en el Círculo Polar Ártico donde se hacen sentir los primeros signos del cambio climático. Es donde políticos, hombres de ciencia, técnicos, Inuits, gente de a pie, expertos en el Ártico, constatan la evidencia del cambio climático.

Aseveran y declaran su temor a lo que esta realidad llegue a cambiar sus vidas y más aún las de las futuras generaciones.

Hay predicciones sobre el aumento de la temperatura, el crecimiento del mar, pero sus consecuencias, hoy por hoy, solo son previsibles con la imaginación. Temor a lo que viene y prevención por medio de acciones de disciplina energética que retrasen este cambio, que si bien es cíclico en el comportamiento del planeta, el hombre también es un factor importante que, de cambiar sus hábitos, podría retrasar la velocidad de este fenómeno climático.

En esto están todos de acuerdo, en que hay mucho por hacer.  Lo que Artik 2012 ha pretendido es trasladaros esas evidencias a todos vosotros y a cuantos más mejor, ya que solamente desde el conocimiento se pueden tomar las acciones necesarias. Por ello, nos toca a nosotros exigir a nuestros actuales y futuros representantes políticos, el derecho a defender nuestro planeta, por nosotros y por los que nos seguirán.

Quizás cuando hagamos un resumen valorado del trabajo realizado, nos planteemos si sería de interés una segunda expedición de Artik 2013, buscando más datos concretos en los centros de investigación especializados, y que puedan anunciar presencia o expectativas sobre las especies nuevas y sobre las que se espera desaparezcan, por los efectos del cambio climático en los mares. Lo mismo en relación con la fauna salvaje,… y con nuevas migraciones de los Inuits acomodándose a latitudes más altas pero que serán más templadas.

En esta exigencia y lucha por defender el planeta no hay que olvidar que la economía no considera ninguna de nuestras exigencias, la economía no mira donde pisa y aqui en Goose Bay tenemos un clarisimo recuerdo de a qué está dando lugar este fenómeno.

Canadá, país con la mayor fuente inimaginable de riqueza natural, tiene, si mal no recuerdo, la quinta parte del agua dulce del mundo, una población bastante inferior a la de España y la extensión de un continente entero.

Pues bien, la bolsa de Toronto, el centro más activo de compra y venta de acciones de este país, exige a las compañías que, en donde invierten, generen mayor y mayor movimiento de riqueza. Aquí, en la peninsula de Labrador y en la isla de Terranova, que está más abajo, han descubierto toda suerte de metales habidos y por haber, menos aluminio que creo no lo hay, pero resulta  abrumante la variedad y cantidades encontradas, leía esta mañana que en un filón de oro de altísima pureza prevén sacar más oro que todo el extraído en África.

¿Que pasará aquí dentro de muy poco? La industria de extracción crecerá, la de afinamiento, también la de transformación, la de terminados, fundiciones etc. La invasión poblacional será explosiva, construcción, comercio… La gente amable y sonriente del lugar cambiará, quizás ganen mas dinero …

Actualmente, los Inuits protestan e intentan paralizar obras, pero ya encontrarán los abogados de los inversores, algún argumento legal más o menos verdadero, da igual, que les permitirá entrar en sus tierras. Y así será con toda seguridad…

Para cerrar estos comentarios, inserto aquí algunas fotos sobre nuestra estancia en Narsarsuak, el cruce del fiordo en barco, la belleza de la naturaleza en estas latitudes, y he querido recordar aquella sentencia de los indios Cree, que tenían mis hijos en un póster  en su habitación.

Cuando el último río sea contaminado

Cuando el último árbol sea cortado

Cuando el último pez sea pescado

Descubrirás que el dinero no puede comerse

Carlos

Día 17: cruzando el Atlántico Norte, desde el fiordo de Narsarsuaq hasta Goose Bay en Canadá

Antes de despegar de Narsarsuaq con destino a Goose Bay nos dio tiempo para colocar nuestro logo debajo de la Patrulla Águila,  en un gesto tradicional de los cruces Atlánticos que pasan por Narsarsuaq: Robledillo quedaba así ligado a Narsarsuaq…

Pocas millas después de salir del fiordo, el tiempo comenzó a mejorar y tuvimos una travesía tranquila pero con viento en contra, lo que hizo que el viaje, programado para 7 horas y media, se realizase en 8 horas y 15 minutos, con un indicador de combustible fallando.

Llegamos a Goose Bay a las 22:39 locales, una hora después del ocaso, e hicimos una aproximación directa en visual nocturno – en Canadá está autorizado, como muy bien sabe Carlos.

Fue un placer especial ver las primeras islas de la costa de Labrador y saber que ya no necesitaríamos la balsa salvavidas, ni llevar puestos los aparatosos trajes secos para el amerizaje en aguas heladas, ni el chaleco salvavidas.

¡¡¡¡¡¡Habíamos cruzado el Atlántico Norte!!!!!!!, y me acordé de la travesía que, en sentido contrario y a vela, realicé en el verano de 2010 desde Saint Martin a Faial, a bordo del Dolphin.

… nos hemos levantado al día siguiente con fuerte lluvias producidas por una baja establecida justo en la zona. Estamos teniendo una suerte esquiva en este viaje; a excepción del primer día y del vuelo entre Reykjavik y Kulusuk no hemos tenido un viaje  ni jornada franco.

Este retraso, añadido al de la salida por documentación y a la acumulación de retrasos por meteo nos van a obligar, a nuestro pesar, a aplazar la visita al gran norte para la temporada que viene. Teníamos entrevistas concertadas en Iqaluit y Resolute Bay que tendrán que posponerse para la temporada que viene.

Nuestro avión Qubél se quedará en Calgary en las buenas manos de su copropietario Raúl. Le cambiaremos las ruedas y lo prepararemos para afrontar con garantías los nuevos retos que lo hagan instrumento de transmisión y sensibilización sobre el cambio climático.  

Pablo

 

Día 16: en Narsarsuak, Ramón Larramendi, los investigadores, la leyenda de Erik el Rojo y la historia del lugar

Uno de los motivos para pasar por Narsarsuaq era encontrarnos con Ramón Larramendi,  para entrevistarle y disfrutar de su invitación a conocer su base de operaciones de Tierras Polares en Groenlandia.

Nos levantamos temprano y nos dirijimos al aeródromo, donde conocimos a Leo Favaron, piloto colombiano afincado en Canadá que trabaja para la Eon Geosciences Inc.. Está destacado aquí para buscar minerales desde el aire con un Magnetómetro instalado en una Piper Navajo.

Es un programa del Gobierno danés, que está descubriendo una verdadera mina de metales estratégicos en Groenlandia: oro, uranio, diamantes…, que harán de Groenlandia un lugar de gran valor estratégico. En concreto, en Narsaq, se ha localizado una montaña hecha prácticamente toda de un metal raro, fundamental para la construcción informática.

También conocimos a Beat Meier, científico suizo que nos habló del cambio climático y de una expedición suiza que está estudiando los cilindros de hielo, con nuevos espectrógrafos.

Luego establecimos contacto con el amable grupo de coordinadores del Aeropuerto de Tasermiut,  y quedamos en trasladarnos sobre las 4 de la tarde, en zodiac, a su campamento, al otro lado del fiordo de Erik, justo en el lugar en que Erik el Rojo estableció su vivienda, tras su exilio de Islandia en el año 985.

Mientras esperábamos el traslado, visitamos el Museo de Narsarsuaq, en el que conocimos a Ole Guldager, arqueólogo danés que vivió su infancia en esta zona y que, tras estudiar en Dinamarca, volvió aquí para investigar la arqueología Vikinga.

Fue un viaje apasionante en el tiempo, la historia contada por un experto in situ de una epopeya teñida de leyenda, el establecimiento de la comunidad Vikinga en esta zona verde y mágica de Groenlandia, por iniciativa de Erik el Rojo, y el descubrimiento de América del Norte por su hijo Leif Erikson.

Luego nos habló de la instalación en 1941 de la base norteamericana de “Bluie West One”, por la que pasaron cerca de 40.000 aviones para el frente de batalla europeo.

Además, tuvimos la fortuna de que Ole es un experto en cambio climático y le hicimos una larga entrevista que formará parte del documento final.

Ahora, con ayuda del gobierno de Groenlandia, está implantando abejas escandinavas para contribuir a la economía local.

A las 4 de la tarde, Nils nos trasladó, junto a un grupo de aventureros, al campamento de Kayaks en Narsaq y paramos en las cómodas y austeras instalaciones de Tasermiut, un antiguo barracón del Hospital Americano, convertido en albergue para 38 personas, con todo lo necesario para hacer confortable la estancia.

Conocimos las ruinas de los asentamientos vikingos, además de la reproducción de la casa de Erik el Rojo. También un Igloo, casa en inuit, que no es de hielo, sino de turba y piedras.

Cenamos en la casa de Ramón, con su mujer Getse y su hijo Inuk, todo un carácter de 6 años. Dormimos en el albergue, tras un día intensísimo.

Al día siguiente, a las 7:30, nos trasladamos con Nils al puerto del aeródromo para estudiar la meteo en nuestro salto a Canadá. El tiempo estaba bien en destino pero en la salida estaba pasando un frente activo que nos impedía despegar.

Justo cuando encontramos un momento para escribir la crónica del intenso día en Narsarsuaq, Bill, piloto de Dash 7 de Greenlandair, que conocimos en Kulusuk, nos dio un reporte optimista sobre la zona que nos mantenía en tierra.

Decidimos iniciar el vuelo, 8 horas por delante, con el gran inconveniente de tener que coser el fiordo de salida con meteorología límite y la llegada al anochecer de Goose Bay, en Canadá.

Pablo

Día 15: después de cuatro días, salimos de Kulusuk hacía Narsarsuak, en una travesía de más de 6 horas

Al problema de la meteorología adversa se ha unido estos días la limitación de los horarios de apertura y cierre de la red de aeropuertos de Groenlandia que, además,  no operan los domingos. El resto de los días abren a las 8 de la mañana y cierran a las 5 de la tarde. Con un minuto que te retrases, no solo en el aterrizaje, sino en las operaciones de tierra, la tasa de aeropuerto sube a 1.250 US $, por lo que hay que prever la llegada con media hora de antelación al cierre, ¡y eso sin contar los cambios en los vientos, que tanto afectan a un avión tan limitado en velocidad como el nuestro!

Un vuelo en estas distancias nos lleva 6 horas, por lo que los aeropuertos tienen que estar operativos en una franja razonable de tiempo. Estas circunstancias no se dieron en los tres días que estuvimos en Kulusuk. Por fin, Kulusuk y Narsarsuaq se pusieron de acuerdo para dejarnos partir. Kulusuk, con nubes a 3.000 pies y Narsarsuak, con una pocas a 400 pies, pero con buena visibilidad a todo lo largo del fiordo de entrada, y cubierto a 2.000 pies con llovizna.

En el camino, pudimos admirar a ratos la deriva de grandes Icebergs y la costa oriental de Groenlandia, otros ratos volar instrumental dentro de nubes con ligera precipitación, y también bajamos para tener mejor visibilidad en la peligrosa zona de Prins Christian Sund, una especie de Cabo de Hornos que, con vientos del Noreste nos recibió con algo de turbulencia (menos que en el Canal de la Mancha). La Maule aguantó bien.

Las imágenes eran espectaculares, con nubes remontando majestuosas montañas de roca formadas en los comienzos de los tiempos. La entrada al fiordo se nos ocultaba con finas capas de nubes bajas, pero nos orientamos bien con la navegación.

Sin viento, y una vez en su centro, pudimos descender en contacto para hacer una aproximación onírica entre paredes verdes y penachos de nubes.

Lo mejor de todo es que al virar a final, hacia el Noreste, se ve perfectamente la lengua del glaciar Kiagtut, que alimenta el río y crea el verde valle donde está el pequeño asentamiento de Narsarsuaq (100 habitantes) que da servicio al Aeródromo, creado por los americanos durante la guerra fría. Un lugar privilegiado.

 

Pablo

 

Día 14: reflexiones de Carlos desde Kulusuk en Groenlandia

Por si alguien ha perdido el hilo del viaje, o cae como nuevo en este blog, nos encontramos en Kulusuk, pequeñísimo aeródromo internacional en la costa este de Groenladia, justo en la latitud del Circulo Polar Ártico.

Nos vemos forzados a quedarnos aquí por las condiciones meteorológicas, aparentemente adversas, en nuestro próximo destino, que es Narsarsuaq, situado justo en el extremo  sur  de Groenlandia, y con una entrada por un fiordo que probablemente tenga unos 100 km de largo

Esta circunstancia geográfica hace que tengamos que asegurarnos una buena meteorología del lugar y sus alrededores, como el aeródromo de Paamiut, con un  techo de nubes y una visibilidad mayores que lo usual pare este tipo de vuelos.

Llegados a este punto del viaje, y después de una descriptiva exenta de aportación u opinión personales sobre lo que vamos encontrando, en cuanto a geografía, gentes, expertos y población arraigada, etc, todos ellos factores relacionados con el medio ambiente y las evidencias del cambio climático, quizás sea éste el momento de expresar con alguna reflexión personal, lo que el corazón siente ante tanta información y evidencias.

No es la primera vez que me encuentro en áreas de muy baja y dispersa densidad de población, pero en esta ocasión, ya sea por predisposición ante las evidencias climáticas aprendidas o por mi larga mayoría de edad, estoy acusando un mayor impacto en mí.

Os invito a que hagáis un ejercicio de imaginación para que así intentemos viajar juntos en este extraordinario lugar. Sé que es difícil de imaginar, pero al hacerlo empezad por desprenderos de todo lo habitual, M-30, centros comerciales, salida a la playa en Semana Santa… y trasladaros aquí  a la costa este de Groenlandia, que tiene unos 2500 km de longitud y una población censada de unos 3.500 habitantes, repartidos en 7 pequeños asentamientos de Inuits y dos pequeñas ciudades. Hay una minoría de población europea. Los barcos de suministro tienen accesibilidad para aprovisionamiento solo durante cinco meses al año. Al oeste de la costa en la que estamos, se encuentra el llamado ICECAP, que es una gran cubierta helada a unos 3.000 metros de altura y que cubre casi toda la superficie de Groenlandia.

Particularizando en el lugar, el pequeño aeropuerto de Kulusuk, cuya pista es de tierra, tiene todos los servicios necesarios para el tráfico aéreo. Pequeña sala nacional, pequeña internacional, arco de detección de metales, control de aduanas etc. Éste ha sido nuestro primer y hasta ahora único contacto con Groenlandia.

Pues bien, para continuar con el ejercicio de imaginación, tengo que contaros que, a la llegada, no nos han pedido pasaporte ni declaración de pertenencias, mercancías o armas. La circulación por el área de movimiento de aviones es libre, también el acceso al personal de oficinas, seguridad, torre de control, todo está totalmente abierto, solo un toque de puerta y alguien detrás de la mesa te invita a pasar y a tomar cafe. Aquí, como en otros lugares vividos en Canadá, no hace falta carnet para conducir, ni para tener armas, ni para pescar ni para manejar  un barco, no he visto policía ni Ayuntamiento… ¿os vais haciendo una idea?

La naturaleza que te encuentras de frente es impactante, es tan hermosa como dura, la proximidad la hace atractiva y temerosa. Todo ello hace que te invada una gran paz pero sin poder evitar un contraste de inquietud… pero, ¿porqué inquietud después de haberte llenado de paz y de hermosísima naturaleza? cuando los sentidos ya no pueden recibir mas sensaciones,  surge el pensamiento sobre la realidad de que tantas pocas voces, con tan poca fuerza, puedan servir para que este magnífico planeta azul y verde, único en las galaxias que el hombre ha conseguido identificar, deje de deteriorarse tan rápidamente  y, sobre todo, ante la mirada impasible, pero bien informada, de los gobiernos que lo permiten, con poblaciones preocupadas por sus haceres diarios, y que ven lo del cambio climático como cosa de otros…

Las sospechas sobre el cambio climático se ven evidenciadas por la población del lugar. Las focas  descienden en su búsqueda de pesca, el oso polar va tras ellas, y el hombre mata al oso por su piel y carne. En este viaje en busca de comida, desde lugares mas fríos, los osos están perdiendo su cuota  poblacional, los lugareños aseguran que los osos tienen los días contados hasta su total desaparición. Pero la conseuencia no es solo que desaparezca una de las especies más bellas del planeta, es el encadenamiento de otras muchas otras especies que seguirán rutas parecidas

Como dice Pablo en su post anterior, aquí, delante de nuestro barracón se ve una isla que estaba cubierta por el glaciar de enfrente y ahora hay una milla de distancia, el glaciar se ha retraído tanto, en tan poco tiempo, en mucho menos que una generación…

Solo se me ocurre que la acción del pueblo, exigiendo a sus gobiernos que pongan los medios y acuerdos necesarios que paren la aportación del hombre al cambio climático  y que deje de haber un deterioro medio ambiental permanente. Esto tiene que surgir del grito de una población enfadada, exigente, que no perdone el no ser escuchada, pero… y aquí surge mi inquietud que quisiera hacer vuestra también, ¿se le puede pedir este tipo de actuación a una inmensa población pobre del mundo que está desatendida?¿ está la población acomodada en condiciones de recibir mensajes de esta índole? y los pocos que sí están siendo receptivos a esta realidad, ¿actuarían en consecuencia?.

Quiero recordar  aquella pregunta que se le hacía al ciudadano después de haber tenido una vida llena de facilidades: “¿Qué has hecho TÚ por tu país?” Aquí nos deberiamos plantear la misma pregunta: ¿Qué has hecho tú por el Planeta?

Os dejo hoy con una sentencia que oí a los indios Cree, que decía ” La tierra en la que vivimos no nos pertence por herencia de nuestros padres, la tenemos prestada de nuestros nietos”.

Yo voté a los verdes y estoy profundamente indignado por la aportación del hombre en el cambio climático.

Carlos

Días 12 y 13: seguimos en Kulusuk, atrapados por el mal tiempo

La isla de Kulusuk tiene un poblado de unas 60 casas habitadas por 150 Inuits y 20 trabajadores extranjeros, la mayoría de ellos daneses.

Uno de ellos es Arvid Thastúm de 64 años, afincado en la zona desde hace 30 años al casarse con Anna Arvid, Inuit y famosa bailarina de la “danza tradicional de los tambores”, que la han llevado a diversos escenarios del extranjero.  Trabajó de conductor para los americanos y fue el primer jefe del aeropuerto cuando pasó a manos Danesas.

Llamamos a su puerta y nos atendió cortésmente, con una cierta flema, la que le da su alta posición en la comunidad y el haber sido entrevistado sobre el tema por la BBC y, recientemente, por la televisión china. También ha colaborado en las investigaciones realizadas por la Universidad de Massachusetts en la toma de muestras cilíndricas del fondo de los lagos locales para estudio histórico del clima. Groenlandia es uno de los libros preferidos en el que los científicos leen la historia climática del planeta.

Nos comenta que los efectos del cambio climático son evidentes en el progresivo retroceso de los glaciares en todo Groenlandia, concretamente el glaciar local ha perdido una milla de longitud en los últimos 20 años.Lo sabe porque a esa distancia hay ahora una pequeña isla de roca que antes estaba cubierta por la lengua del glaciar.

En este sentido, comenta que la mejor forma de comprobarlo es consultando uno de los múltiples mapas de Groenlandia, todos ellos hechos de hace más de 30 años, y compararlo con un google Earth actual, el resultado es escalofriante (os animamos a que lo hagáis).

Otro de los efectos es la llegada cada vez más frecuente de los osos polares, su hábitat natural está 500 km al norte, pero bajan en búsqueda de las focas, su alimento habitual. Comenta que no tienen más remedio que abatirlos porque son muy peligrosos. El poblado tiene una cuota de caza de 50 osos al año y comenta que se está superando ampliamente. Considera que los osos que llegan a estas latitudes están condenados, no pueden volver al norte y terminan muriendo de hambre. Considera que es una más de las muchas especies en extinción y que al ser un animal tan magnífico sentimos más su desaparición. Por otro lado las especies marinas están cambiando, desaparecen especies que se pescaban en la zona por generaciones y son reemplazadas por otras no habituales en la zona. También aparecen ballenas y orcas.

En cuanto al clima, comenta que hay fuertes variaciones anuales, pero considera que es normal, que siempre ha siso así.

Luego hablamos de la situación política de Groenlandia – Dinamarca – Islas Feroe, que forman un Reino Unido particular, y de la realidad social de Groenlandia.

Hay una sola Universidad y solo forma a profesores, bibliotecarios y sacerdotes, el resto de profesiones implican emigración y, éstos, no vuelven al país, con lo que siempre hay demanda de técnicos de todo tipo.

Es un país muy duro. Como él dice, aquí venimos los extranjeros a complicarnos la vida con arriesgados cruces del casquete helado, turismo de aventura, etc… y a ellos, sin embargo, les basta con luchar por hacerse la vida lo más fácil posible.

 Hoy 3er día, seguimos aquí atrapados por el mal tiempo tanto en Kulusuk como en nuestro próximo destino Paamiut y alternativo, Narsarsuaq.

 

Undécimo día: volando unas cuatro horas, desde Islandia a Kulusuk, en Groenlandia

El sábado 30 despegamos de Reikiavik a máximo peso  en una mañana soleada con buena previsión meteorológica en ruta y en destino.

Planificamos 5.000 pies para estar por debajo del nivel de hielo.

El vuelo fue suave, en una atmósfera laminar con ligero viento en cola, que nos permitió avistar en el 28 Oeste, precedida de un mar de hielo y de icebergs, la costa de Groenlandia.

A 40 NM del aeropuerto de Kulusuk entramos en contacto con la torre, que nos informó de que no había tráfico en la zona.

Iniciamos un suave descenso, para no enfriar los cilindros traseros del motor, hasta 800 pies, y disfrutar de la majestuosa naturaleza helada, durante las últimas millas de una aproximación para no olvidar, en un aire diáfano y un sol radiante, amplificado por la nieve y los azules turquesa.

Con viento suave del oeste hicimos una base corta a la pista 29, de grava grisácea, mimetizada con el agreste paisaje, y solo identificable por las sencillas luces de delimitación que permanecen las 24 horas encendidas, ya que es el único campo de aterrizaje operativo en 500 km (si no llegamos a entrar teníamos combustible para volver a Reykjavik de alternativo).

Fue construido por los americanos durante la guerra fría como parte de la red “Dew line”, preventiva de una hipotética invasión Rusa y ahora gestionada por una empresa dependiente del gobierno de Groenlandia.

Estamos en Groenlandia, a un grado del Círculo Polar.  Sentimos que el verdadero viaje acaba de comenzar.

 

Nos hemos quedado en el Hotel Hilton 5 estrellas, llamado así irónicamente por lo espartano de estas instalaciones, dependientes del aeropuerto para dar servicio al personal estacional. Compartimos el barracón con dos empleados del servicio de información turística del aeropuerto.  Estamos encantados aquí, y Jacob, el jefe de torre, nos ha invitado a ver mañana el España – Italia (cuando escribimos la crónica hemos visto ya el partidazo). Bradt, técnico alemán de mantenimiento eléctrico del aeropuerto, nos ha invitado a visitar el alto donde los americanos tenían sus antenas y desde donde se observan unas espectaculares imágenes del océano de hielo y las agrestes montañas.

Allí, hemos brindado con Qubél por la belleza de estos paisajes.

 

Versión de este post en inglés :

http://winetoursmadrid.com/en/undecimo-dia-volando-unas-cuatro-horas-desde-islandia-a-kulusuk-en-groenlandia/

Séptimo día: sobrevolando Islandia, glaciares, volcanes y lagos hasta Reikiavik

… el miércoles sobrevolamos Islandia pasando por el glaciar más grande de Europa, pretendíamos acercarnos al volcán que estuvo activo en 2010 en la zona sur de la Isla, pero el pronóstico del tiempo falló y cuando llegamos a esa zona nos encontramos con nubes de desarrollo, que nos produjeron algo de hielo, y no pudimos verlo.

No obstante, disfrutamos de zonas de buena visibilidad que nos dejaron admirar la fuerza de estos duros paisajes volcánicos de mágica policromía en los que el agua del deshielo del glaciar juega en innumerables cascadas, lagos, riachuelos y arroyos.

Esperamos estar en Reykjavik hasta el sábado para realizar las primeras entrevistas sobre el cambio climático.

Más sobre el sexto día: necesaria recuperación después de la gran travesía

La travesía del lunes 25 fue de algo más de 6 horas, pero se inició a las 6 de la tarde después de pasar el día en el aeropuerto escocés de Wick pendientes de la meteorología.

Localizamos a dos pilotos norteamericanos que acababan de llegar de Keflavik y nos dieron todo tipo de detalles sobre el cruce que realizaron, con la tremenda salvedad de que ellos llevaban un motor de 6 cilindros, y cilindros de los gordos, y turbo alimentados, lo que les permitió volar por encima de las nubes, y nosotros no .

Todo esto para decir que al levantarnos el martes para ir al aeropuerto de Egilsstadir, los tres (nosotros y Harro) acusamos claros signos de cansancio. Habíamos dormido bien, pero eso de que no se haga de noche parece que nos acortó las horas de dormir. Dejamos el motelito este de Heidi (totalmente en campo verde) y nos fuimos al aeropuerto en busca de una buena meteorologia que nos permitiese ir a Reikiavik.

La meteo de la isla suele establecerse de forma alternativa, cuando el oeste está bien, el este está mal y viceversa, así que hay que buscar el momento de transición para poder operar en ambos lados.

En Reikiavik, y a través del Consulado de España, (contactos de Pablo cuando vino hace unas semanas a dar su concierto de piano), nos facilitarán la visita a un magnifico centro de investigación sobre las consecuencias del cambio climatico y sus orígenes. Así que es una cita que esperamos poderla realizar con la máxima extensión que nos permitan.

Pasamos el día en el aeropuerto, retoqueteando nuestro maletero y el montón y pico de bolsas, etiquetadas según su uso, empaquetando el equipo de emergencia que usamos para el cruce y pequeñas reparaciones en el avión, terminando con la recarga de aceite y unos 200 litros de combustible, que fue lo que gastamos en el cruce, algo más de 30 litros a la hora.

La gente en este ambiente es sumamente amable y dispuesta a ayudar en todo,  sonríen con facilidad aunque no sepan decir una palabra en ningun idioma extranjero.

Ya muy avanzada la tarde, Benini, el dueño del motelito, que es controlador de la torre del aeropuerto, nos vino a recoger para que nos retirásemos y comprásemos algo para cenar frente a nuestros aposentos en el campo.

Hoy miércoles, más descansados, haremos un nuevo intento de salida.

Sexto día: en la región oriental de Islandia, en donde la sombra es alargada a medianoche

Hoy martes hemos amanecido en Islandia. Hemos dormido en un hotelito de tres habitaciones, en medio del valle formado por el estuario. Aquí apenas hay tráfico.

El día es estupendo, sol entre nubes y con la camisetas interiores de buena lanita, que con acierto metimos en el equipaje.

El cruce del océano ha sido increíble. El único problema es la incertidumbre meteorológica. Son lugares desconocidos y cambiantes. Por aquí a baja altitud se pueden formar buenos problemas.

Hicimos la travesía a tres mil pies y Harro un pelín más. Bordeamos las Islas Feroe

El aeropuerto donde aterrizamos está cerca de la costa este, se llama Egilsstaðir, entre montañas nevadas y a la mitad del largo estuario. Al llegar nos fotografió el periódico local.

 

Llegamos pasada la media noche y el sol lucía bien, produciendo una sombra muy alargada, solo que el cuerpo ya quería la horizontal.

El aspecto de donde estamos es pura campiña verde, montes con nieve y gente amable Si no hay problemas con la meteo, saldremos hacia Reikiavik hoy mismo.