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Una deficiente atención médica

Por Fuensanta García

Hace unas semanas acudí al servicio de urgencias del hospital la Milagrosa a las seis de la mañana con mi pareja, a la que diagnosticaron una gastroenteritis vírica y le dieron el alta. A las 3 de la mañana del día siguiente mi pareja empezó a encontrarse muy mal, con fuertes temblores que le impedían levantarse de la cama. Ante esta situación, llamé al 112, ya que mi pareja es de gran tamaño y yo sola no podía bajarle a la calle para llevarle a urgencias de nuevo. La persona que me atendió me comentó que esos síntomas eran ocasionados por la falta de minerales que conlleva una gastroenteritis y que a continuación le subiría la fiebre. Me aconsejó que le diera tres vasos de agua, un paracetamol y me colgó. No contenta con esta respuesta, llamé al servicio de urgencias de Adeslas y me dijeron prácticamente lo mismo, aunque con más atención e interés.

Ese mismo día, pero a las seis de la tarde, mi pareja volvió a encontrarse muy mal y volvimos a llamar al 112 para pedir ayuda. La respuesta fue peor que el día anterior, llegando a hablar de muy malas formas a mi suegra. Ante esta situación, volvimos a llamar al teléfono de urgencias de Adeslas y nos enviaron una ambulancia. Cuando llegamos al hospital la Milagrosa se le diagnosticó de apendicitis aguda gangrenosa y le intervinieron esa misma noche.

Por si esto fuera poco, en el hospital se han cometido ciertas irregularidades administrativas y médicas:

– Seis días después del ingreso no teníamos ningún informe del médico que le intervino.

– Al preguntar por dicho informe nos derivaron a administración y nos expidieron un certificado en el que se notifica que mi pareja ha sido intervenida por un doctor que realmente no ha sido el que le operó.

– Al quitarle el drenaje de la operación, este se rompió y tuvieron que volver a intervenirle para sacarlo, generando así complicaciones en la recuperación.

– Después de seis días de ingreso no le habían hecho ninguna prueba de control (ni análisis ni pruebas de imagen…) y le querían dar el alta. Conseguimos hablar con el gerente y el director médico y al día siguiente le hicieron análisis y ecografía.

– Seis días después del alta tuvimos que volver a urgencias y le tuvieron que intervenir porque se le había formado un abceso. El cirujano quiso darle el alta, pero el médico que nos atendió en urgencias se negó a dársela ya que mi pareja presentaba fiebre tras la intervención. Cuatro días después, al darle el alta hospitalaria, hubo un mal entendido, y el doctor que debía darle el alta no se había leído ni su historia clínica.

– A día de hoy, mi pareja sigue recuperándose en casa, pero he decidido dar a conocer estos acontecimientos para que quede constancia de la cuestionable actuación del 112. Si mi pareja no hubiera tenido un seguro médico privado no sé cómo le hubiera llevado al hospital.

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