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Poner un pie delante de otro nunca tuvo tanta trascendencia.

Concept invaders. Salomon XR Mission

Hubo un día en que los justos se convirtieron en pecadores y los ricos pasaban calamidades bajo la risa de los oprimidos. Pero mucho antes, siglos antes de que todo esto pasara, las cosas eran como siempre habían sido. Las tiendas surtían los requerimientos de los clientes que mercaban carne, fruta, carne de la otra aunque fuera en otro tipo de tiendas, más pisos escondidos o locales en los márgenes de las carreteras, los recibos de la luz tenían apenas cuatro horas para pagarse en mano o ser domiciliados en bancos que escurrían cada oportunidad de otear dinero, todo era tal cual. Maria Dorada era una marca de galletas y el marxismo hablaba de lucha de clases y no abanderados localistas de países oprimidos. Los corredores negros se reían por dentro al ver a los corredores blancos. Los corredores blancos hacían promesas, una y otra vez, ya sabéis, de un día ser algo más que el primer blanco en meta.
Y las zapatillas se dividían en las de gama ruta, entrenamiento variado, trail y pista. Había hasta zapatillas específicas para discóbolos, ya me entenderéis. El saltador de altura no se planteaba arrancar contra el listón con material prestado por su amigo el lanzador de martillo. El pie derecho iba en el pie derecho… vale. Se acabaron los ejemplos de algo que muchos intuís por donde voy.

Llegó el día en que el mestizaje de los modelos estaba aproximándolos tanto que se borraron las fronteras. Los miles de tonos intermedios eran el maná de los vendedores de diccionarios. Aparecía calzado cross-training, zapatillas ligeras de maratón, racers y semiracers, mixtas para trail en pista, para trail técnico, con diversos sistemas impermeabilizadores (maldita agua, ¡atrás!) o evacuadores (maldita, ¡sal de mi cuerpo!), minimalistas trail, mixtas con zero drop (ojo, mi padre calzaba unas Onitsuka en 1981 con apenas 9mm de drop, que las medí), maximalistas… y las estanterías tuvieron que ampliarse.

La consecuencia directa es, una vez con todo ya inventado, sometido a análisis, se reetiquetaron patrones clásicos bajo nuevas tendencias. Aquí viene uno de los últimos llegados al saltarín y cada día más pizpireto mundo del correr: ‘Door to trail’. Cito

La amortiguación y la sensación de los zapatos de carretera, con la protección y el agarre que necesitas para senderos.

En plata, unas zapatillas que te permitan salir de casa corriendo (tú y tu hábito de no calentar) no darte un resbalón si el jardinero ha regado tu acera, que no te torture los tibiales en este rato de asfalto que usas para entrar en calor y que te proteja los pies de piedras o barrancos cuando, por fin, has llegado al bosquecillo o la dehesa por la que corres. Es una vuelta de tuerca comercial muy bien traída por Salomon Running, el gigante con base corporativa en Annecy (FR), cuna alpina de la lechera Entremont y la de rodamientos NTN pero también de la coqueta fortaleza de la casa de Saboya y que cuenta con 9 mercados semanales. O sea, Savoie para lo bueno y para lo malo. Solidez industrial mezclada con delicadeza y manos como las de Marc Veyrat, acumulador de estrellas Michelin, y de pescadores de bota alta y trucheros en el lago a la busca de l’Omble Chevalier, el salmónido (salvelino o trucha alpina/ártica) que colonizaría los lagos alpinos tras las glaciaciones. En resumen, un pez conquistador de territorios contiguos. Como este modelo de Salomon.

Por el arranque de este artículo muchos estarán relamiéndose sobre las cuchilladas que voy a asestar a la mantequilla desde el punto de vista de la pureza conceptual, de qué es correr por el campo, quien es el afortunado que puede ir en coche hasta la montaña o si los corredores de trail de los años noventa éramos menos trail y más montañeros o, simplemente, habíamos tirado adelante con la primera traducción disponible del género. Bien. Hay un poco de todo, y mucho de nada. Esto es un blog, no mi trabajo así que, buscando como excusa el par de entrenamientos campestres, nocturnos y canallas que he hecho con un modelo bajo el patronazgo de esta etiqueta, ahí va. O sea, la visión de uno de ese montón de los que vivimos relativamente cerca de unos caminos, lo suficiente para no tener que coger el coche.

– Ah, o sea ¿esto va de sociología urbana y medioambiental?
– No. Gilipollas.

Unas pasadas por el escaparate, las estanterías (esas, las de kilómetros de largo y cientos de capas superpuestas) y el catálogo de una tienda amiga (TrailXtrem) nos hicieron pensar al dueño y a mi que este modelo era lo que el viejo corredor quiere para terrenos sencillos y sin riesgos para veinteañeros.

– Ah, que esto va de propaganda de una tienda de tu colega.
– Anda, tira. Que ya digo que estás gilipollas.

Salomon XR Mission.

Los frigidísimos datos: 325 gr (en talla 8.5), altura de suela de 20 a 9mm, sistema de lazada Quicklace con receptáculo en la lengüeta, puntera protegida con cápsula plástica, malla ligera en el chasis y suela con un sistema de nervio central para guiar la pisada y un reborde extra ensanchando la aleta distal y medial del talón de la EVA.

A partir de ahí, con poco más, han construido una zapatilla de entrenar por caminos como la de toda la vida. Nervio central hay en el mercado aproximadamente desde 1989 con la serie Torsion de Adidas. Mallas super plásticas en los empeines he llevado yo en unas ligerísimas Reebok racer allá por 1993. Conceptos del potpurri de la historia de las zapatillas aplicados ahora al trail. No es la primera vez que tengo esta sensación. La de que están reinventando el correr. Me ocurrió con una zapatilla más dura de pelar como las Asics Trail Sensor que tan fantásticamente diseccionó Ser13gio en su fundamental bitácora. En este caso las sensaciones continúan. Es más, caen por una de esos caminos que bordean el continuo urbano de la ciudad y que te sacan del asfalto de la puerta de tu casa hacia el trail.

Porque, al final, la sensación de los 325 gramos de la Mission se acerca mucho más a los estándares de la Asics Gel Kayano (333gr), que a los 400 gramos de salmón ahumado y tecnificado de la XA Pro 3D o los teóricos 377 de la XT Wings. Sin salirse todo ello de la marca de Annecy.

¿Es el peso una automática señal de alejamiento de los roquedales en favor de un trote ligero por las pistas? Puede, pero no el único. El equilibrado de la suela, con un diseño continuado y onduladito, poco tiene que ver con los bloques y hasta placas que presentan las auténticas traileras. Sin ir más lejos viene a la cabeza la nueva Raidlight, ligera pero estudiada para cada choque, raspón y tropezón que demos a la bicha (ver análisis de la web Carrerasdemontana.com). ¿Qué puede tener en común una Mission-tira-camino-del-sendero-que-tengo-una-hora-antes-de-ir-a-currar con las otras Salomon de uso específico para dejarse la vida por las lajas y los piornos? Quizá la tecnología básica y no mucho más. Reitero lo de básica, porque parece que se ha olvidado que es un modelo de apenas ciento y poco euros. Un producto de masa y de tienda (y no es peyorativo). Creo que nos entendemos.

Me da la impresión (me corregirán si no) que se trata de una derivación hacia segmentos de mercado ya ocupados por las marcas ‘tradicionales’. A precios medios. Ojo, los franceses son los mismos que nos cobran 180 euros por un menú de haute cuisine pero también quienes desarrollaron el hipermercado para que compráseis a baix pris. Así que pongamos en solfa las Mission con modelos de mis zapatillas tradicionales de reciente tortura. Por cierto, recomiendo el artículo sobre los martirologios que sacó recientemente JotDown. ¡Cuantísimo tenemos que aprender los runners silvestres de los primitivos cristianos!. Gente dura.

Regreso a lo que estaba, que tiendo a perderme.
Mission vs Mizuno Wave Rider. Tengo el vívido recuerdo de una horma ancha y cómoda cual si estuviéramos meciéndonos en una cama de agua en lugar de unas Mizuno made in Japan[HD HQ,3:49]. Sus bazas según la marca eran idoneidad para el entrenamiento casi diario y largas duraciones. La horma ancha ganaba ampliamente a la horma de estas Salomon, si bien hay en éstas un espacio muy amplio para llevar los dedos libres en ellas. Ante este Ford Sierra que generaron los asiáticos, ¿cómo competir? Salomon gasta todo el comfort en la montaña, donde los modelos pueden llevar capas extra y moldes más rígidos (excepto las X Lab o las Speedcross). Pero en este intento de rebajar metralla -reitero lo dicho sobre los precios de salida- se pierde competitividad con los clásicos berlinas del espectro asfalto/entrenamiento. Otra muy buena baza de Mizuno resultó ser un talón altamente protegido, al menos en mi caso. Las pocas sesiones de las Mission me impiden ver todavía como está evolucionando este vaso de Fanta naranja. Dudas…

Mission vs Gel Kayano 16. Las características de la japonesa de los ciento cuarenta pavos (precios 2010) eran comodidad, estabilidad, amortiguación y ajuste confortable. Las Mission se muestran estables dentro de un orden. Es necesario mostrar al mundo una pisada más o menos neutra. Mi ligera pronación del pie izquierdo (cada uno cojea de lo que cojea) queda bastante sometida a ritmos bajos. La amortiguación, como decimos, es un prometedor comienzo para esta serie de casa a los senderos. La comodidad de las Kayano era como meter un culo en el asiento de un Bentley, así que Salomon por este lado se ha perdido en, quizá, un minimalismo plástico. De colores y gamas, victoria para los franceses.

Precisamente esta última comparativa tiene un más amplio sentido. La idea es que voy a evaluar las Mission como zapatillas para una potencial Madrid – Segovia. Caminos y más cómodos caminos durante quince o veinte horas sin parar. Ojo, que reventé unas Kayano en una prueba de 100km ¡por la tela! No sé si habrá muchos personajes en este segmento que puedan decir eso. La suela y la talonera permanecían como 1500km atrás. Esa durabilidad es contra la que tendría que competir eventualmente la Mission. Tengo para mañana por delante un trote de hora y media como simulación a ritmos bajos. El veredicto, en 10 días, aunque me temo que no resistirán tanta guerra como las mencionadas. ¿Entonces?.

Cambiando de tercio, a otros ritmos el comportamiento es sencillo, sin alardes. ¿A qué ritmos se supone que exige uno prestaciones altas a una zapatilla polivalente? En una gran medida deberíamos reconocer que, más allá de cambios de ritmo puntuales, el 90% de los corredores no alcanzamos velocidades peligrosas sobre caminos más o menos irregulares o descarnados. También sería noble entender que ganaríamos más si mejoráramos la técnica de carrera y nos quitáramos medio kilo de algún lado. Pero la culpa parece ser de los materiales que utilizamos. Somos así.

Dicho esto, los cambios de ritmo o aumentos deliberados de la frecuencia de zancada e impulso han traído pocos sustos mientras calzaba las Mission. Es interesante ver cómo se mantiene la sensación de ‘barchetta‘ del pie en la zapatilla: a modo de balancín, hay cierta obligación al pie para seguir la anatomía progresiva de la suela cuando impactamos con el suelo, de talón a metatarso y puntera. Pero este análisis se tambalea porque cada corredor entra de manera diferente a ritmos medios o altos (el que alcance ritmos altos, evidentemente). Mi modo de pisar cuando acelero es un estándar 2/3 distal del metatarso-1/3 distal del talón, o sea, entro de medio pie y no de talón, fundamentalmente desde el exterior (prono, vamos). Ante estos parámetros de pisar, la suela de las Mission no se resiste. La caja interior tampoco, aunque está por ver como se deformará hacia el interior la estructura que rodea el talón cuando pasen 500 km por ellas (cosa que me ha ocurrido con el 80% del calzado).

Sobre la tierra habitual de las mesetas castellanas el agarre es normal, algo laxo si se aumenta la velocidad. El taqueado sencillo de la suela es más que suficiente si estamos hablando de salir de casa a correr y dar dos vueltas a la zona de entrenamiento para regresar zumbando por las calles del barrio. Y, así, podríamos desgranar cada una de las partes de este modelo de uso más que corriente. Creo que es una de tantas zapatillas de posible uso por los corredores de medio planeta.

Si es así, ¿por qué algunas opiniones han sido tan duras con las Mission?
Previsiblemente los corredores habituales por la montaña han puesto expectativas demasiado altas en la marca. El mero nombre Salomon hace estremecer los ganglios linfáticos del trailero. A la cabeza nos vienen los saltos de Kilian a 1000 frames por segundo y a Salomon se le exige, probablemente, que se atenga a la radicalidad del corredor de riscos y fangales. Bien, somos imperfectos y tendemos a exagerar cuando algo no nos entra por el ojo.

Del igual modo que los ‘reviews’ más apasionados hablan de ‘una zapatilla espectacular‘ hay que mirar las más frecuentes ‘polivalencia‘ (palabras de Tófol Castanyer), durabilidad y comodidad, según trailrunningreview. Es interesante mirar a otros mundos como el del trail pistero y tranquilote de los USA. Trailnation tiene una ficha completa con multitud de detalles y sus conclusiones hablan de comodidad en terrenos muy variados. Irónicamente, avisan al minimalista tanto como al ‘heel striker’: es un acercamiento sorprendente a las zapatillas de campo cómodas.

Precio muy contenido para un diseño muy ‘de este lado de la frontera trail’, comodidad para sesiones tranquilas, incluso hasta sentirse pioneros en la adopción de ‘otras zapatillas’ y ser mirados con esa mezcla de admiración y envidia que solamente se da en los deportes populares… este podría ser el resumen de un producto que vuelve a los orígenes sobre los que se fundamentaban el ‘citius, fortius’ de los años noventa. Si hemos aceptado que los gobiernos liberal-conservadores terminen legislando diez veces más que sus rivales regulacionistas socialdemócratas, si no pasa nada porque Nestle comprase Litoral o que Discovery Capital Management o Marshall Wace vapuleen los pocos activos dignos de las empresas españolas en bolsa ¿nos vamos a poner ahora exquisitos porque uno de los emblemas del trail se pasa a las zapatillas para trotar por el parque?

Ojalá todas las invasiones conceptuales fueran tan pacíficas. Concept invaders, sí, pero no comen lagartos como en ‘V’

4 comentarios

  1. Dice ser cabesc

    Buenísima entrada Luis, buenísima.

    14 Septiembre 2012 | 12:10

  2. Dice ser mayayo

    Un prologo la mar de interesante sr Arribas. Coincido en ello con el ilustrísimo Cabesc de La Mancha.
    Ahora solo hace falta un detalle menor para rematar: Calzárselas y compartir las sensaciones reales. Estaremos esperando.

    Mientras…me siento algo decepcionado de que un señor del idioma como usted recurra al anglicismo “review” en vez de escribir una prueba de campo, análisis práctico, disección técnica, revisión en profundidad, crítica u opinión sobre el producto.

    Quizás, como dicen de una cierta marca de Annecy, haya generado usted unas altas expectativa en su manejo (¿distorsión?) del idioma a lo largo de su existencia como emborronador de cuartillas digitales 🙂 🙂

    En fin, visto el prólogo, quedamos ansiosos a la espera del capítulo 1.

    Suyo afectísimo.

    14 Septiembre 2012 | 20:48

  3. Dice ser icosasblog

    Brillante. Denso. Densísimo. Creo que necesito releerlo al menos un par de veces más. Si esto te sale del tirón me pongo en pié y aplaudo. Al igual que la mayoría, supongo, ansío conclusiones de la Madrid Segovia y ya de paso aprovecho para desearte suerte y mucho disfrute.

    15 Septiembre 2012 | 00:03

  4. spanjaard

    Han salido a soportar mis 72kg en movimiento de noche, a 6′ el km, han pisado arena, pasto seco, camino de grava y han regresado a casa por las aceras y asfaltos todavía en la noche.
    Luego han vuelto a salir a desplazar mis kilos en un largo controlado cuesta abajo, se han puesto a 4.20 durante un rato. Al regresar han mullido mi pisada hacia casa, en imperceptible ascenso.
    O sea, 48 horas de intensidad variable. Parecido a la rutina que la masa social de los corredores les irá dando. Le falta un rodaje de más de hora y media, previsto para esta madrugada de hoy, pero me he dado mus.

    Pero las crónicas, así, quedan más sosas que las madre que las parió. Ya sé que a muchos corredores os apasionan estos paratecnicismos del running (ay).
    Aprended a leer entre líneas. ¡Quevedistas!

    15 Septiembre 2012 | 11:23

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