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Poner un pie delante de otro nunca tuvo tanta trascendencia.

Ratonrunner, ratonnorunner

Publicado en The Guardian. Que si corres, la materia gris de tu cerebro se regenera. Bueno, la de los ratones. En realidad el abstract del artículo (Running enhances spatial pattern separation in mice, de David J. Creera, Carola Rombergb, Lisa M. Saksidab, Henriette van Praaga y Timothy J. Bussey) dice que ‘correr mejora la neurogénesis en el hipocampo’. Si notáis que vuestro hipocampo está algo bajo de neuronas o que os baila algo dentro del cráneo, tomad nota.

Increasing evidence suggests that regular exercise improves brain health and promotes synaptic plasticity and hippocampal neurogenesis. Exercise improves learning, but specific mechanisms of information processing influenced by physical activity are unknown. Here, we report that voluntary running enhanced the ability of adult (3 months old) male C57BL/6 mice to discriminate between the locations of two adjacent identical stimuli. Improved spatial pattern separation in adult runners was tightly correlated with increased neurogenesis. In contrast, very aged (22 months old) mice had impaired spatial discrimination and low basal cell genesis that was refractory to running. These findings suggest that the addition of newly born neurons may bolster dentate gyrus-mediated encoding of fine spatial distinctions.

Hay evidencia científica de que si corres mejora un poco todo en tu cuerpo, salvo las ampollas y los feos uñeros negros. Según aparece en el Mundo de hoy, ni los uñeros son un alto precio a pagar. El ‘footing’ (no dice nada de atiborrarse de carreras de 10km a 4.14 ni medios maratones a 178ppm) es bueno para la regeneración cerebral. Así pues, cuando os llamen descerebrados por salir a correr a deshoras o rechazando planes más sociales, jugosos o, directamente, la posibilidad de tener sexo, abogad por vuestro crecimiento cerebral.

Cuenta el experimento que ratonrunner (RR) generó más neuronas en el hipocampo que ratonnorunner (RNR), que se tiró zanganeando todo el día. Asímismo aumentó su capacidad de acertar en unos jueguecillos espaciales, y todo por haberse empujado casi 24km en la famosa ruedecita. Una cosa en la que RR no salió ganando fue que le taladraron el cerebro buscando filetillos de neuronas. Quizá si le hubieran explicado que iba a sufrir el mismo final (azucarillos por medio o no) que RNR, se habría ahorrado la paliza de las 15 millas.

Lo mismo era adicto a la glucosa, como alguno que yo conozco. ¿Tiraría las ampollas fuera de la jaula?

3 comentarios

  1. Dice ser Joan

    En ocasiones me siento como RR, corriendo en una rueda infinita aun sabiendo que terminaré como el resto de RNR.

    20 Enero 2010 | 12:51

  2. Dice ser Carlos

    No acierto a comprender qué pinta un caballito de mar en esta historia. ¿Será que llevo tiempo sin correr?. ¿Seremos ratones cósmicos a la espera de que nos rebanen el cerebro en busca de adaptaciones físicas al chuletón y al tinto garnacha?. ¡Qué tarde es!, me voy a dormir…

    20 Enero 2010 | 23:07

  3. Dice ser josecesarperales

    Por suerte, a los abuelitos les miden el tamaño de cerebro con técnicas poco invasivas. Nada de rebanarle nada a nadie.

    http://biomed.gerontologyjournals.org/cgi/content/abstract/61/11/1166

    24 Enero 2010 | 23:37

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