BLOGS Deportes
Runstorming Runstorming

Poner un pie delante de otro nunca tuvo tanta trascendencia.

Cerruno

cerruno

El tío es así, cerruno. Como viejuno + de sierra. Salíamos ayer a corretear un rato y me relataba sus inusuales sesiones de hasta 25 días sin descanso, diciendo luego que si la culpa es del otro, de su compañero de salidas, o del empedrado. Lo gracioso es que sigue con sus dolencias, sus consultas a fisios, ya se sabe. El cerruno de él, resulta que empalmó 18 días sin correr en Agosto, coincidiendo con haberse ido al pueblo con multitud de tareas por medio. Al día diecinueve decide salir a trotar, hora y media larga, por cuestecillas. Por aquello de no regresar a la urbe sin haber entrenado y no pillar el calendario de las cruciales carrerillas setembrinas (Cercedilla, San Agustín de Guadalix) decide salir un segundo día consecutivo y cerruno.

Porque va el prenda y se sube mochilita con agua durante más de tres horas por Nigüelas para arriba. Por la pista, ritmo uniforme. El sóleo derecho, normal, le pide tregua, aunque entre músculos y tendones de pueblo no creas que a la primera. Un tendón recio y rural solo se queja  pasadas tres horas de ascenso. ¿Parar a caminar entre trote y trote? Quiá. El cerruno de mi amigo, a fuer de veterano, incurre en errores de hiperprincipiante. Es como haber cerrado el círculo tocando los extremos de la imprudencia. Vale, no ha llegado a alcanzar nunca más que un extremo, el de la burrez runner. Pero lo lleva a girar varias veces sobre su perímetro y lo ha refinado.

Decide bajar. Como subiendo había no sabe qué romería, esperaba que los que le pasaban en coche para arriba le bajaran después al pueblo. Claro. Para él. Su sóleo le seguía insistiendo que más hacia arriba no. Así las cosas, tiró para abajo todas otras tres horas empleadas en subir hacia la sierra y finalmente tuvo que empalmar un ida y vuelta que le ha tenido doloso y casi sin poder trotar semana y pico.

¿Creíamos extinguido el entrenamiento gañán? La profusión de revistas no mitiga lo inmitigable. La genética cruzá de medio lao hace que se nos nuble la visión cuando aparecen románticos paisajes, cuestas inacabables que convertimos en nuestras tumbas tendinosas. No sé si Internet ahonda la brecha del conocimiento pero la brecha de la pedrada que tiene alguno no la curan dos terabytes de transferencia.

9 comentarios

  1. Dice ser Gonzalo

    Comparto tu atracción por el entrenamiento sesudo y libre de lesiones. Sin embargo, reconozco que cada cuerpo es diferente. Ahí va una pregunta: ¿No era acaso entrenamiento gañán el 30×400 + 20×200 + 30×400 con botas militares del gran Zatopek?

    16 Septiembre 2009 | 08:18

  2. spanjaard

    Gañán y prehistórico. Mismisima impresión que me causó ayer ver unos minutillos a Marta Domínguez en El Hormigonero. Pero el correr de elite es así, es casi transgénico.

    16 Septiembre 2009 | 08:38

  3. Dice ser Guille

    Cachondismo. Me ha encantado. Yo también soy cerruno. Ahora mismo me gustaría serlo, y menos prudente, ¿para qué? Si luego al final solo te lesionas alguna que otra vez…

    16 Septiembre 2009 | 09:55

  4. spanjaard

    Claro claro. Y subir una cuesta en mitá del campo y gritar al coronar HOOOOOSTIAAAAAAAAALARAMPAAAADELACERCAAAAAA.

    16 Septiembre 2009 | 10:07

  5. Dice ser Guille

    jajajajajaja, y luego preguntándose, ¿por qué me he lesionado?, ¿serán las zapatillas?, ¿será la comida?

    16 Septiembre 2009 | 10:10

  6. spanjaard

    ¿SERA LA GARBANZADA O EL ARROZ CON LECHE?

    16 Septiembre 2009 | 10:16

  7. Dice ser Carlos

    Es lo que tiene el correr antropológico: más sano quizá, más libre ciertamente, pero más visceral y cazurro, y claro, luego pasa lo que pasa, jejeje…

    16 Septiembre 2009 | 12:13

  8. Dice ser ser13gio

    Mira que eres gañán macho, a esto se le llama el Método de Acierto-Error, enunciado por el Profesos Schuffausen de la Universidad de München (cerquita de Munich como bien sabes). Explicado para que lo comprendas es moverse entre dos extremos, dos meses parado, diez semanas de 200km. Te rompes. Ocho semanas parado, ocho de 200km. Te rompes. Y así hasta que encuentras tu forma óptima de entreno. A veces hay quien se muere antes de llegar a ese punto. Pero es ciencia pura y dura.
    s

    16 Septiembre 2009 | 20:24

  9. Dice ser nachoenfuga

    Es que los velocistas son muy raros.

    16 Septiembre 2009 | 21:19

Los comentarios están cerrados.