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Poner un pie delante de otro nunca tuvo tanta trascendencia.

Lógico, humano, ético y moral

“Escúchame Susi” – repetía por quinta vez a su acompañante. El tipo, qué decir de él, se le veía en apuros. Aquello tenía toda la pinta o de un lío descubierto o de un reproche o de, como pude entender después, un encuentro de ex-parejas en terreno neutral. El territorio del encuentro era algo tan lindo como la terraza de un Burger King. Con todo el mundo haciendo como que ingeríamos y deglutíamos, pero -salvo sordos declarados- con los aparatos receptores puestos. “Escúchame pero no te lances por que al final esto tiene que quedar entre adultos”. Línea. Era una discusión sentimental en toda regla.

“Escucha, Pablo”. Ahora cargaba la cabeza contra su mano derecha, acodado en esas mesas de aluminio bruñido que tienen los restaurantes de comida rápida, donde se esparcen los restos de un diverking y las manchas de ketchup de Heinz, mientras le interrumpía Pablo. Pablo debe tener unos 13 años y ya se entera de todo. De ahí venía lo de que la discusión quedara entre adultos. Pablo tiene un hermano más pequeño que pregunta sobre alguna chorrada. Pero el hijo aludido escucha y responde: “para discutir os vais a casa, no aquí”. El triángulo familiar roto en una terraza a media tarde en un centro comercial de zona de oficinas de lujo. Podría ser un perfecto arranque para una novela por capítulos que pudiera ser distribuida a los colegios, subvencionada por la consejería de educación para exhibir a los chicos. Diez títulos posibles por los que no cobraré derechos de autor, sea esta la contribución espanjaardiana a la sociología educativa de la periferia norte de Madrid.

– Decálogo de un padre al que largaron de casa.
– Los cuatro puntos de una familia con dolor de cabeza.
– Me echaste por una injusticia. Educación para la Ciudadanía.
– Papá, te echaron por listo. Relatos para sobremesas.
– Herramientas conductuales para ligar (I). El tonillo y la expresión verbal.
– Herramientas conductuales para ligar (y II). Expresión no verbal. Gomina, polo y móvil zumbando.
– Escucha te lo pido por favor que tengo prisa. Libro de Actividades. Taller de Adultos.

Decía el vituperado rubio con un tono y un largar cansino y ligón que era lógico, que era humano, que era ético y que era moral. Da náuseas el modismo de repetir fragmentos de proposiciones para enfatizar el mensaje (anáfora); es uno de los parches más baratos del lenguaje y de ello está el arco parlamentario lleno. Pero ha calado. Mientras iba dando la extremaunción a un big king XXL me figuraba al rubio camelándose a la Susi con estupendas combinaciones de cosas vacías. Así enredó a la rubia a casarse con él, previo paso por el revolcón en el chaletito, tuvieron a Pablo y a Tobías o como coños se llamara el segundo, el de las preguntas chorras sobre la mostaza y las patatas. Del mismo modo lió cuando le pillaron un sms a una tal Caty. Pero ya, con el segundo sms cariñoso extramatrimonial, ya no coló.

O eso o estaban hablando de Kant.

Se nubla y he decidido salir a trotar un rato para hacer la digestión. Ventajas de que el jefe de uno esté fuera.

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