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Poner un pie delante de otro nunca tuvo tanta trascendencia.

Pena

Ayer pasé la tarde con tres sirenas mientras el azul blanquecino de la tarde madrileña iba cambiando a un negro iluminado por la luna, dejando la plaza de Olavide llena de banderitas humanas pinchadas por los generales de la vida. La plaza era un mapa estratégico donde los alfileres se claveteaban a las sillas de las terrazas, amarillo, rojo, los dos colores de ejércitos avanzando y en retirada. Dos de las sirenas me daban luego, ya en casa, una pena sentida y amorosa. Suzie, mi colega de cañeo, es (aprovecho para describirla por si pudiera ayudar a entender algo) una altísima y finísima figura sacada de un cuadro de El Greco. Su Orgaz no viene de un entierro sino de un padre que le enseñó a tirar adelante; es guapa y airosa como un estandarte colgado en lo más alto y anda pidiéndose comprensión, una nueva vida tras la ruptura de la suya, de su vida, y se apena porque cumple y cumple y se dice descolgada. Es la compañera que todo bicho buscaría, me decía luego mi tercera sirena, la que deja que le acaricie mientras nos abandonamos en el sofá. Pero los tios somos imbéciles y nos gustan cosas como la play, correr maratones y los ordenadores.

Elena es mi otra sirena partenaire de cañas, muy castellana y casi transparente, coronada por el pelo más negro de León. Se mete hacia dentro de sí y ha comenzado a verse también mayor. Otro ejemplo de nobleza cristalina que resiste la entrada de los días de pareja, y que ayer sonreía hacia fuera mientras desde fuera sólo entraba un sofocante comienzo de Mayo, de otro Mayo que pasa. Y conversábamos sobre tener hijos o sobre tener pareja. La pena se deslizaba por los dedos que recogían la copa. Hacían reflexiones sobre soledad, corresponsabilidad, amigas que se han convertido a los 35 en madres solteras, y yo pensaba que algo faltaba en el diseño del ser humano: la posibilidad de multiplicarnos en varias personas y quererlas a las dos, llevarlas a cenar, sacar las risas a correr por Sultanahmet o por el Brouwersgracht o dar cinco vueltas al lago del Retiro, paseando las ganas de vivir en pareja.

Como me decía mi sirena después, mientras mis dedos acariciaban su pecho alrededor de los tirantes de franela fucsia, triste que tengamos una vida y la malgastemos así esperando -añado yo- que un gilipollas se dé cuenta de dónde están las mujeres por las que merece la pena romper con la wii, con el Madrid y con los amigotes.

4 comentarios

  1. Dice ser Mondo Gitane

    … y con el runis, amigo Spanjaard, y con el runis. Aún retumba en mis oídos esa anésdota, famosa en el submundillo, del atleta amateurperocrack que, al ser inquirido por parienta “El Atletismo o Yo!!” eligió el camino fácil, y la parienta hubo de buscarse la vida entre otros gañanes de la urba serrana, eso sí, con éxito…
    ay, cuantas parejas rotas en el atletismo popular apañol

    08 Mayo 2009 | 10:52

  2. Dice ser Solidamente

    Es curioso, pero no he podido evitar estremecerme leyendo esta entrada…

    12 Mayo 2009 | 17:22

  3. spanjaard

    Solidamente, no escribimos para provocar tristeza; quizá para acotarla a renglones escritos y que de ahí no pase, que no nos coma. Saludos.

    12 Mayo 2009 | 18:00

  4. Dice ser Bandoneon

    ¿Por que hay que cortar con la Wii, el club de futbol los amigos o el running? Lo unico que vamos a tener cuando seamos carne de gusanos es esa sonrisa de haber jugado a la wii, haber corrido marathones, haber ido a ver al club de nuestros amores, pero vamos a estar solos en el cajon como si nunca hubieramos compartido ni cama ni mantel con nadie de nadie de nadie en el mundo. El problema no es tener o no tener pareja. El problema es no disfrutar la soledad con la misma intensidad con la que disfrutamos la compañia. Y disfrutar en compañia aun haciendo las mismas cosas que hariamos en solitario. y ademas haciendolas.
    ¿Somos mas felices los que estamos en pareja? ¿estamos mas realizados los que tenemos compañer@ de cama cada noche? ¿y los que no tenemos hijos? Somos lo que somos y estamos como estamos. Parafraseando a Borges: no es ni bueno ni malo, es incorregible. Gracias por la reflexion.

    12 Mayo 2009 | 19:20

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