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Poner un pie delante de otro nunca tuvo tanta trascendencia.

Lo previsible y lo imprevisto

El anuncio de las dificultades posibles y la certeza de la fatalidad consumada. O al revés, con el anuncio cierto de posibles calamidades y la confirmación de una fatalidad que no pudo ser controlada. La montaña se jacta de ejecutarnos a diario, a nosotros, pobres chinches urbanitas. Estaba leyendo una entrada del bueno de Yoku sobre las ganas y conveniencia de salir solo al campo, al monte. Cuenta con esa manera tan suya de relatar, que quizá no a todo el mundo guste, pero acertando, que claro, que

Cuando pensamos en el ‘campo’, la imagen que nos viene a la cabeza es un prado verde con flores donde pasta una vaca cerca de una casita de madera con una acogedora chimenea; no una ladera abrupta de un risco azotado por el viento en medio de un territorio inexplorado.

Al campo nos debemos como sociedad, viene a resumir. Nuestra herencia, razón de existencia y evolución a partir de monos colgados de árboles es la de andar entre peligros por el campo, la montaña. Y esos peligros son conocimiento común; se avisan constantemente, son como la letanía diaria de “no ver, no tocar, no oir” ya que vienen cobrándose un peaje -ya digo- en forma de vidas. Son una certeza, un peligro previsible ante todo. ¿O no lo son? Aludes, ventiscas, temperaturas a las que estamos desacostumbrados, en invierno. En verano deshidratación, fatiga y despeñamiento. El día 23 la Federación Madrileña de Montaña distribuía un correo que me llegó puntual, horas antes de que anunciaran la muerte de un joven precisamente por encontrarse con un imprevisto. El mensaje no era equívoco:

Estimados amigos, es importante que en los próximos días valoréis con especial cuidado tanto las condiciones nivológicas como las meteorológicas. En la tarde de ayer, jueves 22 de enero, el servicio de prevención del 112 nos ha notificado los siguientes AVISOS DE ALERTA: RIESGO ALTO DE ALUDES HASTA LAS 00 HORAS DEL DÍA 24 EN PEÑALARA (+2000) Y CABEZA DE HIERRO (+1900). LAS RACHAS DE VIENTO EN LA SIERRA PODRÍAN LLEGAR A 100 KM/H ENTRE LAS 15 H DEL DÍA 23 Y 00 H DEL DÍA 24.
Como muchos de vosotros ya sabréis, se han producido una serie de accidentes muy graves por lo que os recomendamos EXTREMAR las precauciones y valorar muy seriamente la cancelación de las salidas y en todo caso observar los siguientes consejos:
– Utilizar siempre el casco, etc…

¿Imprevisto? ¿Morir en la montaña es previsible o una fatalidad sobre la que no podemos controlar el 100% de los factores? ¿Nos quedamos controlando el 80% de los mismos y dejamos que la aventura nos guíe sobre el resto? Siendo nosotros parte de ese grupo numeroso de corredores de campo, de montaña, me gustaría saber a qué nos atenemos. El otro día comentaban sobre el chico que murió atravesando en plan runner las zonas altas de Sierra Nevada casi vestido para una media maratón. Hay que ser … aventurado, duro, tío que tiempo más cojonudo, vales 1h23 a poco que entrenes la calidad, temerario, gilipollas, suicida, no piensas en tu famlia, un runner experimentado, la créme de la créme del pelotón, un paquete más, un skyrunner… nuestra cotidiana esfera de corredores tiene epítetos y comentarios para todo comportamiento.

Ayúdame a escoger uno. Sorpréndeme. ¿En cual de ellos sitúas tu al que se va al campo a correr solo?.

Nota: ¿qué coños de misterio mágico cromagnon tiene irse a correr solo? Si uno corre solo es porque no encuentra compañía.

10 comentarios

  1. Dice ser Mondo Gitane

    Oiga, yo corro solo porque paso de martirizar a nadie con mi mítico canteo axilar, que tantas alegrías me ha traído.

    28 Enero 2009 | 08:42

  2. spanjaard

    ¿Vosté el del anuncio del sobaco pluvial?

    28 Enero 2009 | 08:44

  3. Dice ser Landes

    Porque no la encuentra o porque no la quiere, que la soledad, a veces, también se disfruta ¿o me vas a decir que no?

    28 Enero 2009 | 09:26

  4. spanjaard

    Yo me considero bicho de grupo. Como las hienas y los buitres. Llevo décadas saliendo a correr solo por temporadas, obligado por los horarios o por vivir en la ciénaga individualista, y ya corro solo cuando no me queda otra.

    28 Enero 2009 | 09:31

  5. Dice ser Zero

    Pues a mí me mola correr solo. Vas a tu bola, disfrutas de tu intimidad y no estás pendiente de nada ni de nadie. Onanismo en estado puro. Y mola.

    Y me encanta correr con amigos, o incluso desconocidos. Pero todo tiene su momento.

    Yo esta primavera me aventuraré por primera vez a entrenar en la montaña. Y probablemente vaya solo, así nadie tendrá que aguantar mis zerolismos. Eso sí, iré dejando esemeses (las nuevas miguitas de pan digitales) para que encontréis bien el camino si me pierdo o me esmoño.

    28 Enero 2009 | 09:58

  6. Dice ser Yoku

    Por alusiones:

    Yo corro, montañeo y hago mis cositas solo porque estoy más solo que la una.

    No lo recomiendo. Pero a mí me ponen los aludes y las condiciones jodidas.

    28 Enero 2009 | 11:00

  7. Dice ser Carlos

    Entrar en la M-40 en hora punta, eso sí es aventura.

    Es muy complicado todo, de hecho no fui capaz de articular una buena respuesta en la magnífica entrada de Yoku. ¿Dónde empieza la aventura?, ¿dónde la imprudencia?.

    Respecto al tema de la compañía al trote, servidor se confiesa solitario. Quizá en exceso. Me encanta la oportunidad de compartir experiencias, quedadas y carreras con otros semejantes, y buena parte de aquellos a los que considero amigos se los debo a este deporte, pero habitualmente me gusta trotar solo. Para mí son momentos íntimos de los que la compañía me distraería.

    Off Topic. Zerolito, corazón, ¿no me vas a llevar contigo a alguna de esas correrías pre-MAM?

    28 Enero 2009 | 11:52

  8. Dice ser Garbanzito

    Corro solo porque nadie me quiere… Desde que los árboles se convirtieron en fornidos soldados de las fuerzas especiales, cuando corro solo por los riscos que rodean mis dominios, voy asustaico, pensando que alguien me acuchillará por la espalda o que un perro-lobo me devorará. Por aquí aludes, despeños y demás está difícil, a no ser que mal pises o te suicides tirándote de cocorota contra una roca…

    28 Enero 2009 | 11:56

  9. Dice ser Amamower

    [1] Correr, solo. Es la esencia y lo que le da consistencia.

    Correr acompañado te sirve para rodar más rápido, echar unas risas, “adoctrinar” pupilos ahora que la vejez nos va convirtiendo en mitad trotones, mitad entrenadores…

    [2] A ver si retomo mi Bitácora… Lo digo por lo de los calores, los tópicos…

    Y estoy con Carlos. Bastante más peligroso es coger la mierda del coche que ir en pelotas por Navacerrada.

    La diferencia es que el coche lo cogemos millones todos los días y correr en pelotas lo hacemos “cuatro gatos”.

    Ergo, lo primero es de lo más “normal” y los segundos somos “anormales”, “temerarios”, “notas”, etc. ¡Pos fale, pulpo! 😉

    29 Enero 2009 | 22:57

  10. spanjaard

    Meeek, error, Amamower. La peligrosidad no podemos medirla así, por que lo practiquemos más o menos, sino contabilizando la estadística de peligro por x sujetos.

    O sea, meternos en la M40 con el coche mide su siniestralidad diaria o semanal contando nº de accidentes x 500,000 coches. Salir solo por la sierra debería medirse como nº accidentes x 500 colgaos sin equipar.

    Y corre acompañado hombre. La esencia, la esencia… ¡si correr no tiene esencia!

    30 Enero 2009 | 07:55

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