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Poner un pie delante de otro nunca tuvo tanta trascendencia.

De cómo un ultra masacró un gimnasio abarrotado

La amiga Sylvie me conmina (ella, que es como un comino) a que cuente una de gimnasios de la que hacía referencia en un correo. Y yo, que soy un caballero -dos besos le pego/con mucha fe (Café Quijano)- paso a contar de cómo un auténtico ultra, desenfrenado, sin control, de esos que te los cruzas y te cambias de lado del camino, entró, asustó y vació un gimnasio.

-CIENTOUNEROS ASESINOS (2004), ESP. Director: Spanjaard-

Mis criaturas celestiales habían cumplido dos años y medio y, hombre, la zurra que dió monsieur durante la crianza hizo que para mi cumpleaños me alistara a esa aventura simpática y solo apta para oficinistas que son los 101km de Ronda. Si, esos que organiza la Legión -tranquilos, hay lectores que no saben de qué va esto- por toooooda la serranía de Ronda, subiendo y bajand. También sí. A pie.

Hace la casualidad que se celebren en pleno fin de semana de mi aniversario como homo erectus sobre la faz de esta tierra a la que he venido a salvar. Ese año tocaban 34 mayos (o mayoses) y había que afinar un poco. Claro. Es una afirmación valiente. Afinar, cuando uno se dedica en cuerpo y alma a la familia, es de poco rigor para lo que uno está acostumbrado a leer. Así pues, saqué bono en Navidades de un gimnasio que cerraba a las 23h y que me pillaba ideal para salir una vez cenaba mi prole y se acostaba. Únicamente los fines de semana me permitía alguna alegría outdoors, fuera la sierra de Abantos bajo la lluvia o un combinado Mapoma+5km extra o así. La norma era ir a hacer triathlones o más bien, llamémolos, espanjarlones.

Entre la fauna drogadicta, machacas del Eroski de Alcobendas (dos), monitor de spinning extrmadamente afeminado, etc., no se conoce este variante del entrenamiento, a medio camino entre la jaula del hamster oligofrénico y los trabajos forzados. En mi descargo, a pesar de la burrez que pasaré a desgranar, decir que a mi santa se le ponían los ojos chiquirritines cuando llegaba tras esas sesiones. De repente me habían crecido espaldas. Oh si.

El espanjarlón, siempre con tilde, consiste en hacer un circuito, sin recuperación, de: 20min carrera en cinta + 20min maquina remo + 20min bici estática. Esa hora clavada era suficiente para despertar curiosidad pero, como quiera que los macarras no madrugan los Domingos, pasaba yo bastante desapercibido entre latinas de cacha rosa (por las mallas) o rubias madrileñas teñidas de teta gris (del color de las camisetas). Pero la gente desayuna, se mete un tiro de coca y va al Fitness First. Y, un domingo, mi suegra nos había invitado a comer -amén- con lo que tenía exactamente un porrón de horas. Como la distancia a salvar entre gimnasio y casa suegril es escasita, podía apurar.

Y apuré 3 espanjarlones.

Yo notaba que un monitor miraba mucho en la segunda vuelta. Tener un tipo sudando durante hora y media sobre las máquinas que van a usar los demás es, lo entiendo y comparto, asqueroso. Pero como cada rato cambiaba, sin parar ni de correr ni de remar ni de chorrear sudor, apenas le dejaba tiempo para reaccionar. Aún así, cuchicheó algo con otro mono-montaña. Total, viendo como estaba yo los programas de televisión de domingo, no me apercibí que vino a preguntar si me pasaba algo. ¿Qué habría pensado?. ¿Este imbécil se quiere suicidar en mi gimnasio?, ¡jamás!.

“No, estoy haciendo unos circuitos”, fue mi respuesta despreocupada.

Ya me temía que volverían, pero se habia hecho la hora de aperitivo y el panorama había cambiado bastante. Las mozas de mi alrededor efectivamente habían mutado en dos macarras musculados que miraban con interés, hasta que me preguntaron qué estaba entrenando. Yo, bajo aquellos 25 grados largos sin aire acondicionado, desde mi atalaya de asfalto-goma negro que marcaba 12km/h les dije eso de “una carrera de 100km que organiza la legión por la sierra”. Sus gestos se volvieron como pensativos, preocupados. No atiné a descifrar qué podía haber en sus cabezas en aquellos momentos porque me habría pegado una gran hostia en la cinta de correr del demonio.

Allí me dejaron. A las 13.30 paré, 3h07 minutos después, me incorporé del desriñonamiento propio de la última tanda de bici estática, y miré. Aquello se había quedado vacío. Me esperaba una fuente de macarrones con jamón. Creo que, según salía, alguien dijo algo.

7 comentarios

  1. Dice ser ELMOREA

    Jajaja, si es que tanta pesa no puede ser buena para el cerebro, claro que ver un “chalao” dispuesto a estar tres horas sudando de maquina en maquina, debe impresionar lo suyo.Definitivamente lo de la Legion acongoja.

    26 Julio 2007 | 16:34

  2. Dice ser Sylvie

    Y eso que les dijiste que ibas a hacer los 100kms de Ronda…si llegan a enterarse de que en realidad eran 101…flipan ya en multicolor!!!!!Joder…cacho zumbao el tío…luego dicen de mi…ahora mismo me quedo yo allí dentro metida 3 horas…puf!!!…como no fuera durmiendo en las colchonetas!!! (es que ayer las miraba de reojo del sueño que tenía).Besitos.La comino.

    26 Julio 2007 | 16:54

  3. Dice ser Wild Runner

    Jaja me he reído un montón. La peña de los gimnasios no conciben que alguien vaya y haga repeticiones con poco peso, ni trabajo de piernas … no los saques de los biceps y de los grititos de las últimas repeticiones (sexta o séptima) en plan “mira que macho soy que puedo con ciento y pico kilos”.

    26 Julio 2007 | 22:43

  4. Dice ser Sergio

    Pff esa máquina de remo que comentas más los saltos a la comba cual boxeador fueron mi antesala, hace ya unos cuantos años, del mundo de las pesas y los 100kgs en press de banca al mundo aeróbico del correr y del pedalear.Decir que si algún día os queréis comprar una máquina para hacer deporte en casa no os compréis una bici estática, ni una cinta… no no… compraos un remo. ¿sabíais que hay rankings oficiales por internet de esa máquina y competiciones de ultra maratón? (http://www.concept2.com)No en vano los remeros son de los deportistas con el V02Max más elevado.

    27 Julio 2007 | 06:04

  5. Dice ser Pablo

    ¡ Épico ! ¡ Je je !

    27 Julio 2007 | 08:25

  6. Dice ser Carlos

    Jajajaja… Por un momento pensé que los dos cachas eran de seguridad y que te habían largado del Gim…

    28 Julio 2007 | 17:12

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