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Poner un pie delante de otro nunca tuvo tanta trascendencia.

La señora de la casa raspa

bribribribribribri (mi teléfono no hace riing)

– ¿Si?
– Buenos días
[presentación marketiniana y justificación de no vender nada]. Estamos haciendo un estudio de mercado. ¿Está la señora de la casa?
– Muy mal, has comenzado fatal. En esta casa no distinguimos entre señora de la casa o señor de la casa
– Es que es un estudio sobre alimentación
(no ha entendido nada, debe creer que somos una pareja gay). Queriamos hablar con la señora de la casa
– Pues nada hija, te ha sequivocado de perfil. Adiós. tuuuuuuut.

Es que en España ya hay ciertos visos, pocos, pero los hay, visos digo de cambio en los papeles de la casa. No digo que para mejor o para peor. Siempre que sea descargar a un género de tareas de su sexo, obviamente, es a mejor. Pero tampoco juzgaremos si la mujer española ha avanzado en su liberación o ha retrocedido, en esa pelea absurda que sostiene por parecerse más al mono con el que vive, frente a ciertos mecanismos biológicos aducidos por los defensores de los valores tradicionales. Es cosa suya. Mira.

Pero en mi casa dimos con una mujer que venía de una familia con marido trabajando de noche. Así, pasaban el día juntos y repartían unas cuantas tareas. Mi suegro barre y limpia, mi suegra cocina. La hija salió concienciada que ella no tiene que ser la que lave y cocine. Dió conmigo, ferviente aprendiz eterno de los fogones. Así que en casa, la cocina es territorio testosterona. Manos rudas, pelos rizados y hormonas y pasión por el hornazo y el whisky van entreverados, crecen y se reproducen. Luego llega el mercado, claro, y pregunta por la gobernanta, la cocinilla, la que lleva las riendas de desayunos, actimeles, tostadas y bocadillos para media mañana, fruta y control sobre el menú, hace comidas y cenas y además tiene que contentar a su hombre. Pues en casa, los hombres nos contentamos entre nosotros. Cocinamos, lo que cocinamos, nos lo comemos y, lo que manchamos comiendo, lo fregamos. Ya ves. La señora de la casa, aquí, tiene más cojones que el caballo de Espartero.

Eso si, el sábado volveremos a chocar nuestras testuces, nos armaremos de chavalerío y de las dos ‘b’ (balor y buevos) y nos vamos a dar un homenaje los 3 en la Feria del Corredor que se ofrece desde el 19 al 21 de esta semana a los participantes del Maratón de Madrid. Para mis chicos será su primera feria del corredor… ¡espera!, ¡tanto fogón y humo de pescado a la plancha me están trastornando!. Si ya han estado comiendo macarrones de pelea en el maratón de Sevilla 2004, han bebido sidra en Donosti 2006, los Castillos de Avila 2006, mierda… el espíritu de (la) maratón campa por su infancia desde hace años.

1 comentario

  1. Dice ser Edward Athletic Club

    La verdad, he acabado (3)Mapomas + (1) retirado (mi única mancha maratonil) y nunca he ido a la comida de la pasta de Madrid ???Mucha gente no? merece la pena acercarse ??. Me comentó Agus que a lo mejor se acercaba con su chaval, mira a lo mejor este año…donde comen 2 comen 3, 4…

    19 Abril 2007 | 07:18

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