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Poner un pie delante de otro nunca tuvo tanta trascendencia.

Sa-ni-kid-ze

Habíamos hablado, entre caña y caña, de una futura travesía brutal (entre Cabesc y yo hay más planes pendientes que pelos nos salen de las piernas), de los integristas, de los solitarios de los parques, de pedir otra caña, una sin y una con plomo. Hacía él tiempo para trotar con el grupo de Aluche, a las órdenes de ese muflón de los Pirineos que se llama Juanma Agejas y que los pone en fila y a tono, aunque Felipe Trepariscos diga que desde que entrena en grupo corre menos. Hacía yo tiempo para una tercera caña y un pincho tortilla y de empalmar con la L10 hacia el metro Lago, donde convergen deportistas, visitantes, proxenetas y familias de proxenetas y de usuarios, que quizá no sepan que papi es un putero o, sabiéndolo, piensen que mejor que se escape a un entorno conocido.

Y habíamos charlado Juanjo y yo de la temporada, de los cambios de entrenador de Estudiantes y de la cría y de los momentos difíciles que pasan las familias que miran cómo los mayores pasan y los pequeños permanecen ajenos a todo esto. Pero sólo lo parecen, pensaba yo para mí.

Soportamos en el fondo de la Demencia una pachanga con nuevas caras, un rival de barrio y 25 puntos de diferencia. Análisis someros sobre si Mariano de Pablos, nuevo entrenador de Estudiantes y refresco con traje y cuello de la camisa impecables, afeitado de barbería y pelo negro de becario pudiente, sacaría o no sacaría mejor rendimiento a un equipo en delicada situación en la ACB, que no mucha, pero la justa para hacer una limpia moral importante entre la masa.

Y aguantamos en este plan festivo de tarde de cañas, esperando que todos se repartieran este debut de jefe y confirmación de liderazgo de copa FIBA hasta que, a pase de un irregular meritorio americanizado, Javi Mendiburu por más señas, el suicida georgiano cruzó en diagonal. Apenas quedaban 7 segundos de ataque y la gamba plancha de Tiblisi recogió por fin el balon picado del 11 estudiantil, de esos sin mirar, de esos que enervan a Rico (the rat) y de esos que…

.. uno, dos, arriba. El Arena de pié ya arrancaba a gritar tras una tarde, para mí de cañas y sociable charla, para ellos muchos de trabajo de corbata y traje, como Mariano, para otros de debut, para… Viktor Sanikidze.

El muchacho (Tiblisi/Georgia, 1986) saltó en diagonal con el balón bien amarrado. Dos manos. Tomahawk acompañado. El mate que cambió el rumbo del Estudiantes. Se quedó colgado mientras los apenas 2000 espectadores y los otros 12000 asientos vacíos reventaban. Pies arriba, fuerza centrífuga lanzando sus esqueléticos gemelos hacia la carretera de Extremadura. La encarnación de las generaciones de la crisis en casa, crisis fuera, gobiernos títere y en el horizonte ese occidente acomodado con la PSP2, la XBOX, campos de minas contra avenidas arboladas con carteles de Simancas y Aguirre. El mate de Sanikidze era el grito de un adolescente que se comería la ACB con pisto. Dejadle que lo haga.

2 comentarios

  1. Dice ser Mattu

    Le parecerá bonito: quedarse con JuanJo, luego ir a saludar a Rico y quedarse de chachara y pasarse el partido en nuestro fondo…Y NO SALUDAR!!! Como le pille por banda va a tener que correr, oiga…Sobre el pollo este que corre cual potrillo recien nacido nada que agregar: el chico le pone huevos y se merecía ayer un mate como ese; mas de una vez hemos tenido ganas de gritar o remarcar nuestra disconformidad haciendo que los demas vean lo buenos que somos. A mi me gusta escribir mas que nada porque no pego los brincos del Churriskibili. Tiempo al tiempo, el chico será recordado en la Casa de Campo (y no por las cosas que se comentan).Un abrazo!!

    14 Febrero 2007 | 09:48

  2. Dice ser luis

    Yo soy como los ajusticiados. Voy donde me manden y saludo a quien me presenten. Échele ud la culpa al J que como maestro de ceremonias deja que desear. De hecho el otro día me presentó al vice de MMT, ese de las barbas blancas, como si yo pintara algo en el saludamiento. Amosque…..

    14 Febrero 2007 | 10:06

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