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Poner un pie delante de otro nunca tuvo tanta trascendencia.

Qué tengo yo en contra de los cánidos

No es un odio cerval, en realidad procuro no prestarles atención, pero el domingo me dieron un susto dos ejemplares semisalvajes y ya es demasiado. El problema de esta subespecie no es suyo. Es de quien los ha modificado genéticamente, cruzado, como se ha dicho siempre, en ese proceso de sometimiento asqueroso y por la fuerza del que presume el ser humano (principal culpable de todos los males de este planeta). Sí, ese orgulloso ejercicio llamado domesticación, comenzado por el mono primitivo para protegerse de quienes le comían, le devoraban las berzas, le pisoteaba los bóvidos o le alteraba los esquemas.

No tan aberrante como la domesticación de la hembra o el sometimiento de otros pueblos, el mono asqueroso logró que algunas especies de félidos, cánidos y équidos aguantaran a palos (o a palo y zanahoria, como la prensa y Televisión) y, con el paso de las generaciones, hasta se hicieran dependientes de ello. Los perros, que han pasado por todo tipo de vejaciones como ser guardianes de lo robado, pastores en la intemperie, compañeros en la miseria, han bajado al escalón más bajo. A compañeros temporales del ocio del ser humano occidental. Mola. Es como salir a trotar.

Objetos de relleno una vez que ya nos hemos comprado el piso y plantado el césped del adosado, no son ni siquiera el fin último de la espiral de aburrimiento burgués, la tontería de quien no tiene conversación con su pareja o el prestigio de concurso de agilidad o belleza canina. Que va, son tan mierda en la escala de valores del ser humano que caen en el olvido cuando éste tiene que salir de vacaciones y no sabe dónde dejarlo, o se da cuenta que no cabe en su piso o cuando decide incrustar en su aburrimiento un hijo (esto ya es la abominación extrema) y el perro de los cojones es el mayor ignorado.

2 comentarios

  1. Dice ser Sergio

    Me has quitado el tema de la punta de los dedos. No tengo tu visión, pero el fin de los pensamientos es el mismo…Algún día dedicaré unas líneas en mi blog al tema

    05 Septiembre 2006 | 11:05

  2. Dice ser La ReinaRepublicana

    Pero todavia quedamos algunos que nos llevamos al perro hasta de vacaciones, y hasta al periquito.Ya ves somos una familia de bichos.

    15 Septiembre 2006 | 15:15

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