Lo mejor del tenis mundial

Archivo de octubre, 2008

A Rafa le van más las duras

Rafa Nadal es un monstruo. Juegue donde juegue lo hace bien: en tierra, en hierba, en pista rápida. Por encima del mar, por debajo, a su nivel o en una plaza de toros. En las recientes semifinales de la Copa Davis contra EE UU salió a hombros de Las Ventas.

Cambio estratégico

Pero a Rafa le van cada vez más las duras. Las pistas duras, me refiero. Es un cambio estratégico en su carrera, con un mejor saque y una mejor volea resuelve con acierto y se desgasta menos físicamente. Ahí puede estar una de las claves.

En evolución constante

Veamos los números. Esta temporada, contando el Masters Series de París-Bercy ha disputado 54 partidos en esta superficie (no se incluyen los de hierba), más de una cuarta parte de toda su carrera (201 desde el 2003 en torneos ATP). Es una progresión que va a más desde hace un lustro.

En 2003: 5 partidos; 1 triunfo.

En 2004: 30 partidos; 16 vencidos.

En 2005: 34 partidos; 28 ganados.

En 2006: 35 partidos; 25 triunfos.

En 2007: 43 partidos; 31 vencidos.

En 2008: 54 partidos; 45 ganados.

Por cada cinco victorias, una derrota

Los resultados le acompañan. Más partidos y más victorias. Hace cuatro años, por ejemplo, por cada encuentro que ganaba perdía otro en pistas rápidas (16-14). Esta temporada, la proporción es de cinco triunfos por cada derrota (45-9). La evolución ha sido ascendente desde 2003, con la única excepción del 2006.

Sus grandes hazañas siguen en tierra, pero este año ha tenido una muy meritoria participación en pistas duras: campeón olímpico en Pekín y ganador en Canadá; finalista en Miami y semifinalista en el Abierto de Australia, US Open, Cincinnati y Madrid.

Rafa Nadal, al límite

Rafa Nadal está a punto de acabar con un 2008 de ensueño. Su mejor año, sin duda. Nº1 del mundo, ganador de Roland Garros (y lleva cuatro seguidos), Wimbledon y oro olímpico. Un ejercicio agotador.

“Estoy al límite de mis fuerzas”, decía este martes Nadal antes de debutar en dobles en el torneo Masters Series de Paris-Bercy, el último de la temporada (27 oct- 2 nov). Y si él lo dice, es verdad. El portento de la naturaleza, el Tarzán de la raqueta necesita un descanso. Acumula ya 90 partidos en torneos ATP este año. Nunca había jugado tantos individuales. Pero tendrá que emplearse a fondo. Lo exigen los puntos, el honor y el pundonor.

El año pasado cayó ante Nabaldián (6-4, 6-0) en la final. Por cierto, que grandes finales de temporada hace el jugador argentino. O sea que Rafa tiene que luchar cada bola, como siempre, para seguir intacto en esa gran carrera por el liderazgo mundial, que ahora ostenta. Y en París se juega un buen puñado de puntos del ranking ATP. El astro Federer siempre está al acecho.

Nadal ganó ayer en dobles formando pareja con Juan Mónaco a Mahut y Mathieu por 6-2, 6-4. Esta tarde arranca en individuales contra el francés Florent Serra, que nunca le ha ganado un set en los dos encuentros disputados.

La máquina de precisión de Rafa es humana. Y sus músculos ¡oh sus músculos!, sus pies, sus rodillas, sus tobillos, su portentoso brazo izquierdo requieren de sumo cuidado. Tendrá que ir con mucho ojo.

Peligro para sus pies y rodillas

En 2005 y 2006 tuvo que perderse la cita parisina por molestias físicas. Aquel año dijo “sentirse agotado física y mentalmente”. La pista de París es más rápida que la de Madrid, donde ha disputado su último torneo, en octubre. “Es algo peligrosa para mis pies y rodillas”, afirmó entonces. Y el riesgo se multiplica porque Nadal corre constantemente.

¿Maestro y mosquetero?

Y todavía le quedarán citas importantes, antes de vacaciones. Como postre de Paris, la Copa Masters de Shangai (China). Su cita para ser maestro universal del tenis, del 9 al 16 de noviembre.

Y para acabar, la final de la Copa Davis, contra Del Potro y compañía. Su segunda Ensaladera de plata le espera en Mar del Plata (Argentina) del 21 al 23 de noviembre. El mosquetero de Manacor desea ese título con máxima ilusión. Lo dará todo.

Y, después, el descanso del guerrero. Intentaré averiguar qué planes tiene. A ver si me lo soplan desde Ses Illes.

El culo, la sonrisa y la fuerza de Nadal

Rafa Nadal me fascina. Como deportista y como hombre. Ahora, es el tenista núm. 1 del mundo, según la ATP. Tiene la piel de un campeón y de un ser humano con mayúsculas: sencillo, luchador y sensible. Un caballero. Como hombre-hombre, o sea de cuerpo presente ¡también me gusta, eh!

De su dimensión como tenista y como persona, de sus curiosidades, de su físico, aventuras, detalles, de lo conocido y lo desconocido, de sus triunfos y derrotas, de sus entrenamientos, de sus amigos del tenis, de todo el universo Nadal os hablaré en este blog. Por supuesto, cuento con vuestras sugerencias y propuestas.

Amor a primera vista

La primera vez que me fijé en Rafa Nadal como mujer fue en el programa Crónicas Marcianas de Sardá. Me encantó. Fue amor a primera vista. Allí estaba radiante y guapísimo. Con su camisa blanca, una americana azul marino y tejanos desgastados, agarrados con un cinturón ancho.

España acababa de ganar su segunda Copa Davis. Era diciembre de 2004. Nadal se había convertido en el campeón más joven de la Ensaladera de plata. Tenía 18 años y 187 días. Un yogurín que apuntaba muy buenas formas.

Rafa fue al programa flanqueado por Carlos Moyá, su gran ídolo, y el mío hasta entonces, y por Tommy Robredo, el trío del título. Y todas, o muchas para ser más exacta, quisimos ser las manos de Boris Izaguirre cuando le trasteó el trasero. ¡Y Dios, se ha hecho un hombre! Aquí, sobre estas líneas, lo podemos ver más recientemente en la portada de una revista. Juzgar vosotras y vosotros mismos.

De aprendiz a campeón

Como tenista ya me había encantado. Era una fuerza de la naturaleza. Un Jerónimo con un obús-guante en la mano izquierda. Fue en Brno (Chequia) el 6 de febrero de 2004. Su debut en la Davis. Tenía solamente 17 años 8 meses y 3 días. Perdió ante Novak, pero unos días más tarde tumbó a Stepanek y metió a España en cuartos. En semifinales se lesionó Moyá y disputó un partido individual contra Francia. Volvió a vencer. En este caso a Clement. Y en la gran final de Sevilla, sorpresón, el G-3 de los capitanes lo hizo disputar el primer encuentro ante Roddick, en lugar del Mosquito Ferrero, muy tocado físicamente. Y la gloria. Nadal venció tres sets a uno. Había nacido un campeón.

En 2004, Rafa Nadal se perdió los JJOO de Atenas por una lesión en el tobillo izquierdo y los torneos de tierra. Se llevó su primer torneo ATP en Sopot (Polonia). Estaba en la posición 51 del ranking. Acabó la temporada con 30 triunfos y 17 derrotas.

Ese fue su último año como aprendiz. El origen del súper campeón. En 2005 se convirtió en la sensación del circuito hasta ser el número 1 en agosto pasado. Desde entonces, como bien, sabéis ha ganado 5 Grand Slam, 12 Masters Series, 13 ATP Tour y el oro olímpico.