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Personas y cosas que molan, mucho

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Llegan los DADSTERS, padres que molan (o lo intentan)

Desde que tengo uso de la razón, ¡perdón! quería decir del marketing, siempre había querido acuñar un concepto aplicable a parte de la humanidad. Algo que me sobreviviera. Me echaba a rabiar cuando leía que alguien se había inventado a los metrosexuales, los ubersexuales, los lumbersexuales, las MILFs, los hipsters y los normcores. Con los fofisanos no me sobrevino esta envidia, pero en los demás casos, no podía evitar pensar en por qué no se me habían ocurrido a mí.

Hoy por fin he alumbrado a mi criatura. Les presento a los DADSTERS. El palabro obviamente juega con “dad” y “hipster”, y sirve para definir a padres con cierto complejo de Peter Pan, de entre 30 y 40 y tantos años, que siguen vistiendo como cuando tenían 20, y que tienen hijos de entre 0 y 15 años. Ellos intentan acercar a sus hijos a sus gustos, no sólo estéticos, sino también musicales, de cultura pop y de hábitos de ocio. El concepto pasa porque un tipo que no quiere hacerse mayor, pero que ha decidido que está bien tener hijos, decide agarrarse a la juventud a la vez que intenta arrastrar a sus hijos a su terreno.

David Beckham ya fue el primer metrosexual. ¿Por qué no iba a ser el primer dadster?

David Beckham ya fue el primer metrosexual. ¿Por qué no iba a ser el primer dadster? Lo de su hijo, un poco sin comentarios.

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Muere de la Quadra-Salcedo y un poquito todos nosotros

Les dije al principio de este blog que trataría de personas y cosas que molan. He amanecido con la muerte de Miguel de la Quadra-Salcedo. A este Señor, en 84 años, le dio tiempo a ganar 9 campeonatos de España de atletismo en 3 disciplinas distintas, a participar en unos Juegos Olímpicos, a batir el récord mundial de lanzamiento de jabalina usando una técnica de lanzamiento de barra vasca, a obligar a la Federación Internacional a prohibir dicha técnica por peligrosa, a cubrir conflictos internacionales en el Congo, el golpe de estado en Chile y la guerra de Vietnam, a que le condenaran a muerte y a salvarse, a conocer al Dalái Lama y a Indira Gandhi, a correr el Camel Trophy, a inventarse la Ruta Quetzal (y casi el branded content, porque yo la tengo asociadísima al BBVA) y a que le nominaran dos veces al Premio Príncipe de Asturias de la Concordia perdiendo ante las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl y ante la ciudad de Berlín (a ver si lo arreglan, aunque sea a título póstumo). Hasta aquí, casi todo lo que les he contado está fusilado de la Wikipedia y ya es suficiente para sentirse muy pequeñito a su lado.

Miguel y la anaconda

Pero para la gente de mi generación, de la Quadra-Salcedo es mucho más. Es una colección de imágenes y sonidos que se nos han quedado grabados dentro (elijan ustedes si en la cabeza o en el corazón). Es un reportero haciendo una crónica con bombas estallando de fondo, es un superhombre peleando con una anaconda (ríete de Frank de la Jungla), es un atleta tirando una jabalina a más de 80 metros de distancia, es un aventurero liderando una manada de chavales por el Amazonas. Y era una presencia física imponente y una voz que, aun años después, seguía trasladándonos a un mundo de emociones y de conocimiento. Era el puñetero Indiana Jones nacional, solo que éste era de verdad. Un hombre que podía resistir la comparación con cualquier personaje de ficción y un bigotazo mejor que el de Chuck Norris. Soy agradecido y le agradezco a de la Quadra-Salcedo que haya existido, porque con 10 años yo jugaba a ser él.

No he querido ponerlo en el titular, porque esto sale en la home de 20minutos y podría quedar feo, pero aquí sí lo escribo con todos mis respetos. Hoy nos ha dejado el puto amo.

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Los 5 mejores regalos después del amor y esas cosas

Llevo mucho tiempo sin contarles nada y no sabía cómo retomar el asunto. En estos meses no ha habido ocasión de escribir, pero sí de seguir con los ojos muy abiertos y por el camino, de enamorarme de algunos objetos. Son cosas sin las que puedo vivir (a los hechos me remito), pero cosas que no me importaría nada que formaran parte de mi vida. Quiero decir, primero va la familia, la salud, el amor y todo eso, pero justo después irían estos 5 objetos. Si en breve tienen que hacer un regalo o van a hacérselo a ustedes mismos, aquí les van unas ideas.

El tocadiscos vertical: Ya les conté que yo soy muy de vinilos. Este invento salió de un proceso de crowdfunding, pero ya está en venta abierta (con un tiempecito de espera). Los chicos de Gramovox han creado el tocadiscos “bonito” definitivo. Me refiero a que sin haberlo oído, ya estoy seguro de que no tendrá la mejor calidad de sonido, pero creo que este aparato en una habitación lo cambia todo. Tiene unos pequeños altavoces, por si se quiere usar sin unos exteriores. Lo tienen aquí por unos 400 dólares, a los que luego les tendrán que sumar otros 150 por el envío y creo que aún puede quedar pendiente algo de impuestos y aduanas. Pues eso, un capricho.

gramovox

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Las paradojas de las motos cafe racer

Si son lectores habituales de este blog, ya se habrán dado cuenta de que el 90% de las cosas que nos gustan por aquí, no se defienden desde la racionalidad. Casi nunca son las más eficientes, ni las más exactas, ni las más rápidas, ni las más evolucionadas. No tienen justificación en el cerebro, sino en la piel. Pues hoy toca otra más de esas.

Cuenta la historia que las motos cafe racer nacen en la Inglaterra de los 50 cuando los jóvenes de la época, preferentemente rockers, buscan crear motos rápidas a partir de modelos de serie. Les quitan todo lo superfluo para aligerarlas, combinan motores y chasis de distintas marcas, modifican la posición de conducción y cambian piezas, intentando gastar lo justo. Hay teorías que dicen que estas motos se llaman así porque se usaban para ir de café en café, probablemente para ponerse hasta arriba de cerveza y de otros bebercios. Se supone que se montaban competiciones en las que se ponía una canción en la juke box y el conductor tenía que salir escopetado, recorrer cierta ruta y estar de vuelta antes de que se acabara. Dicen que se apostaban dinero, motos y novias. Suena muy evocador, pero yo no le doy mucho crédito porque las canciones de la época duraban como dos minutos. Poco margen para tanta aventura.

Ryan Reynolds en una Deus

Ryan Reynolds en una creación de Deus, especialistas en cafe racers (GTRES)

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No consumas música (o apología del vinilo)

Si les gusta la música, es posible que parte de su vida vaya asociada a los soportes en los que la han escuchado en distintas épocas. Sí, “escuchado”. Me da un poco de miedo cuando la gente habla de “consumir” música. En mi caso empecé con las cassettes. No les voy a contar la primera cinta pirata que compré en el Rastro, para que no me abucheen. Guardo como unas 30 originales. La más antigua es la de USA FOR AFRICA, el disco de la famosa We Are The World. Me recuerdo perfectamente convenciendo a mi madre de la importancia de que me la comprara, porque la salvación de millones de niños hambrientos dependía de ello. Después vinieron los CDs (¿alguien todavía los llama compact discs?). El primero fue el de The Joshua Tree, que aunque es un disco del 87, yo lo debí comprar como 8 años después. Un CD me parecía una inversión económica seria y aposté sobre seguro. Ahora estoy preparando una mudanza y sobrevivirán a la misma unos 400, pero también he desenterrado muchos discos piratas comprados a vendedores chinos estando de mojitos por La Latina. La mayoría de ellos los habré escuchado una o dos veces.

Tocadiscos

Aquí es donde la magia sucede (GTRES)

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Kate Moss y las chicas Nochevieja

Llevo tiempo teorizando sobre la existencia de chicas “Nochevieja” y chicas “Nochebuena” (también las hay “Miércoles de Ceniza”, pero esa es otra historia, una de esas historias prescindibles). Las chicas Nochebuena son esas que puedes llevar a casa de tus padres sin ningún miedo, esas que siempre te harán quedar bien, esas que puede que incluso le caigan bien a las novias de tus amigos. Las chicas Nochevieja son esas que son perfectas para una noche loca, para rellenar un anecdotario de los gordos o para escribir una novela con los sabores y sinsabores acumulados juntos y dedicársela lleno de rencor, pero no, no son las mejores para iniciar un proyecto común y traer churumbeles a este torcido mundo. Estoy seguro de que con los chicos la cosa será parecida.

Hoy vamos a hablar de una chica Nochevieja de libro. Y que no se molesten las lectoras, porque hace unos días cubrimos de oro al bueno de George Clooney en estas digitales páginas.

Ella es, quién si no, KATE MOSS. La Kate Moss de ahora es un reliquia incorrupta (o parcialmente corrupta) heredada de años salvajes (suyos y nuestros), que de tanto en tanto aparece fotografiada en las paradas de autobús anunciando vestidos a menos de 10 euros. No. No es esa de la que vamos a hablar. Insisto, vamos a hablar de KATE MOSS. Porque hubo un tiempo en el que Kate era lo más, el culmen de las top models, una canija de metro sesenta y cinco que miraba desafiante, como por encima del hombro y hacia abajo si hubiera sido físicamente posible, a diosas de más de uno ochenta como la Schiffer o la MacPherson. Y ese tiempo no duró un par de meses. Fue (es) un tiempo de los largos.

Kate Moss portada Playboy

¿Quién mejor para un aniversario de Playboy? Ojo, que hace menos de un año de esto.

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¿Se acabó la moda del gintonic? (FIN)

Pido perdón a los lectores que se han quejado amargamente porque este post vaya en dos partes y han jurado que no volverán a leer este blog (así que sospecho que estas disculpas se perderán como lágrimas en la lluvia). Seguro que si hubiera ido todo seguido, otros se habrían enfadado porque era largo, pero en cualquier caso, disculpas tramitadas.

Si se perdieron la primera parte de esta reflexión sobre el gintonic, no debieran. La tienen aquí y les ayudará a situarse. Lo habíamos dejado como en 2010.

En aquella época yo escribía que era más fácil encontrar 20 marcas de ginebra diferentes en el bar de cualquier gasolinera de España, que 10 en el club más posh de Londres. Todos teníamos un amigo, compañero de trabajo o cuñado, que se tenía por cinturón negro cuarto dan de gintonics y que nos daba chapas sobre los botánicos infusionados mientras vertía la tónica por una cuchara trenzada. Yo era uno de esos amigos/compañeros/cuñados, aunque eso sí, luego no echaba gilipolleces para estropear la copa. También he presenciado apasionantes debates sobre si se debía escribir gintonic, gin tonic o gin-tonic. El hype del gintonic invadió España, pero permitan que insista, invadió ESPAÑA. A nuestro país llegaban marcas de ginebra de todo el mundo, de un pueblo miserable de la campiña inglesa en el que nadie sabía ni que había una destilería, para intentar comerse un trozo del pastel. Y aquí las recibíamos con los brazos abiertos, mientras el resto del mundo permanecía ajeno a nuestra fiebre. Es cierto que algún erasmus de ese pueblo british miserable, probaba el spanish gintonic y se llevaba una botella de gin de vuelta a casa, pero en unos meses se le pasaba la fiebre y volvía a tomar pintas de Guinness calentorra.

Un gintonic en condiciones

Gintonic de Senén García en el clandestino de Tumbarello. De lo mejor de Madrid (Autor de la foto: Yo. Ya me perdonarán lo precario. Soy más de beberlos que de retratarlos)

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¿Se acabó la moda del gintonic?

Calculo que fue como hace unos 8 o 9 años. Un viernes por la tarde, después de comer, acabé con un amigo en un restaurante de la Gran Vía madrileña. Habían abierto ni más ni menos que un Gin Bar. El primero que pisaba en mi vida. Por el día y el horario, allí estaba lo mejor de cada casa. Becarios poniendo ojitos a sus jefas MILF, secretarias de tonteo con directores que no eran el suyo y algún guiri despistado. Yo creo que había visto el local en el Metropoli o en el OnMadrid de turno. Sonaba jazz. Sitio oscuro, rollo neoyorquino y encima de las mesas una carta con no menos de 20 ginebras. Y entonces sucedió la magia. La ginebra, aquel destilado que teníamos por alcohol de segunda para viejos, recibió un chute de glamour, que quizás aún le dura.

Hasta aquel día, la ginebra era algo que tomaban los padres en las sesiones vermú de las fiestas del pueblo. Además, se la bebían con Coca Cola en un combinado que, incomprensiblemente para mí, respondía al nombre de cubata. Yo veía mucha más Cuba en algo que mezclara ron, pero al menos en los pueblos de mi infancia, pensaban distinto. También decían que iba muy bien para limpiar las barras de aluminio de los bares. Cualquiera que haya tenido o trabajado en un bar (por cierto, todo el mundo debería haber hecho una de estas dos cosas), sabe que este punto no es leyenda urbana.

Gintonic infame

Vaso de tubo, limón con pulpa estropeando el carbónico, tónica servida a chorro, hielos pequeños… Directo al infierno de los gintonics (GTRES)

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10 cuentas de Instagram que (quizás) deberías seguir

Instagram es la red social ideal para las cosas que molan. Claro que es superficial y claro que abunda la ciberbasura, pero si uno consigue hacerse una lista con cierto criterio, las alegrías para los ojos están garantizadas. Me voy a permitir hacerles unas recomendaciones de cuentas/usuarios que me han impactado en los últimos meses. En el primer post de este su blog, les decía que la única norma a respetar era no aburrir, así que aunque esta sección tiene voluntad de continuidad, si sus visitas no acompañan, pues la finiquitamos, faltaría más.

El nombre de cada cuenta es clickable, así que no se corten y naveguen por las mismas, aunque no estén usando un móvil. Arrancamos:

Street Art Globe: Una gran cuenta para disfrutar de street art por todo el mundo. Casi todas sus fotos y vídeos son brillantes, pero esta del artista canadiense iHeart, es especialmente representativa del mundo de Instagram (y como ellos dicen, no es un Banksy). ¿Berrinche porque no te hace “Me Gusta” ni tu madre?

This. Is. By. @iheartstencils. Not. By. #Banksy. Thank. You.

A photo posted by StreetArtGlobe (@streetartglobe) on

Zullcoo: Todo lo que sale aquí (bueno, el 95%), es auténtico Coolture Club. La cuenta que me llevaría a una isla desierta. Fotografías casi siempre rozando el blanco y negro, hasta arriba de buen gusto. De esas cuentas en las que te puedes perder y no querer volver al mundo real. Si pagaran derechos por las fotos, tendrían que hacer crowdfunding para mantenerla abierta.

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Razones por las que (creo que) nunca usaré un Apple Watch

A principios de marzo Apple presentó su reloj (he intentado pensar un sinónimo para no repetir tantas veces “reloj” en este post, pero busquen, busquen, a ver si encuentran alguno digno). Aunque yo estaba convencido de que ya lo habían presentado antes, ahora ya nos contaban precios y que el 24 de abril era la fecha de lanzamiento para varios países, no para España. El gadget definitivo. Igual que reinventaron los teléfonos móviles, ahora le toca el turno a los guardatiempos (¿les vale como sinónimo?). O eso nos vendieron, pero yo no compro o al menos voy a intentar no comprar.

Christy Turlington Apple Watch

Christy Turlington presentando el Apple Watch con Tim Cook (GTRES)

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