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Hospitalizada tras sufrir una reacción alérgica al esperma de su marido

kristyn_alergiaespermaSoy alérgico: polen y polvo, principalmente, pero también a algunas otras sustancias, y sí, es bastante incómodo serlo, pero lo voy sorteando con antihistamínicos y sentido común. Vamos, que no me voy a retozar a un parque en plena floración porque estimo bastante a mis ojos cuando no me escuecen y a mi nariz cuando no está rebosante de mucosidad (disculpad, aquellos que os hayáis hecho una representación visual del momento). Y sin embargo, hoy me siento afortunado, porque he descubierto que hay cosas mucho peores a las que tener alergia. Una de ellas, si te gusta tener relaciones sexuales con hombres (no es mi caso), el esperma. ¡Sí, el esperma!

Por culpa de una tremenda reacción alérgica al líquido seminal de su esposo, una mujer estadounidense ha tenido que ser hospitalizada. Tan fuerte fue la reacción que Kristyn -así se llama la desdichada- hasta perdió el conocimiento antes de llegar al hospital. ¿Pero qué demonios tiene el semen de su marido, kryptonita, uranio enriquecido, alto contenido en metales pesados? La explicación a la repentina alergia la da la doctora de urgencias de Loma Linda University Medical Center: “Durante el embarazo, el sistema inmunológico de una mujer se suprime ligeramente con el fin de no rechazar al bebé que está creciendo dentro de ella. Durante este período de tiempo, si el paciente está expuesto a algún tipo de nuevos alérgenos, puede desarrollar una hipersensibilidad”.

La alergia de Krystin al esperma viene desde hace más o menos un año, cuando dio a luz a su primer hijo. En ese momento, su cuerpo sufrió una serie de cambios y comenzó a desarrollar diferentes intolerancias. Debido a ello, los médicos le ‘obligaron’ a alargar la abstinencia de la cuarentena post-parto y le prohibieron tener relaciones sexuales durante un año. Kristyn cumplió a rajatabla, pero una vez pasado ese tiempo quiso desquitarse y le prometió una noche de sexo y desenfreno a su marido, Sean.

Lo que prometía ser una velada de goce, se convirtió en una noche con tintes dramáticos, ya que Kristyn sufrió ardor, hinchazón severa, picores y dificultades para respirar. Como dijimos, llegó al hospital tras haber perdido el conocimiento y allí, la reanimaron y le dieron un consejo que vale para todos: “las relaciones sexuales, mejor con preservativo”.

Foto: TLC.

Las alergias más extrañas que existen

BecConsejo: “Cuida la salud”

Mucha gente tiene alergia al polvo, a la penicilina o al polen. Eso entra dentro de lo normal, de lo previsible. Sin embargo, los hay que no tienen tanta suerte, porque como bien nos contaba hace unos años el doctor Antonio Nieto se puede ser alérgico “a casi todo, incluso a la piel de iguana”. ¿No os lo creéis? Veréis, veréis…

10. El cerdo que no quiere barro

Unos dicen que es por miedo, otros que por alergia… lo cierto es que hay un cerdo en Bendale (Reino Unido) que en 2008 no pisaba el barro sin sus botitas verdes porque no quería tocarlo. Uno de los cerdos más famosos del mundo es Cinderella (Cenicienta) propiedad de Andrew y Debbie Keeble; un gorrino con botas de lo más pulcro.

9. A su esposa

Darren Young, un conductor de autobús de Sprotbrough, Reino Unido, alcanzó a la fama (si se puede considerar fama) después de que la prensa internacional asegurara que era alérgico a su esposa. La verdad es que era alérgico a un componente que se usa de forma habitual en las cremas (su mujer las utiliza) y su cuerpo se hincha como un globo cuando entra en contacto con él. Afortunadamente se lo tomaba a broma: “Sue (la mujer) no necesita el dolor de cabeza como excusa en la cama. Me dice que ha usado una loción corporal que puede matarme…”.

8. A la vida moderna

Debbie Bird es de esas personas que dicen lo de “antes se vivía mejor que ahora… no había tanta tecnología”. Lo que ocurre es que Debbie tiene motivos para decirlo: cocinar alimentos en un microondas, hablar con alguien a través de un teléfono móvil o conducir un coche son verdaderos suplicios para ella. Dicen que es alérgica a la vida moderna, pero la verdad es que es demasiado sensible a los campos electromagnéticos que crean, eso sí, los artilugios que ahroa usamos casi a diario. Su casa es casi un búnker: paredes, ventanas y cama protegidas, todo para que la reacción alérgica que sufre su piel no se produzca.

7. A algunos besos

Laura Kukic no es realmente alérgica a los besos, sino a las nueces. ¿Por qué entonces lo de algunos besos? Bueno, tiene trampa, pero todo tiene una razón. El año pasado, cuando Laura tenía 14 años, terminó en el hospital después de que su pareja le diera un beso… y todo porque él había desayunado cereales. Decía la pobre que había sido un piquito de nada, que no era nada apasionado, un simple beso de amigo… ¿no se habría lavado los dientes en todo el día el muchacho? ¿Tendría un paluego?

6. A todo

Molly Harrad es una niña británica cuyo caso salió a la luz en 2009, cuando ella tenía 10 años. Todos los grandes medios británicos publicaron lo que llamaron “alergia al siglo XXI”; no en vano, Molly no puede llevar calzado normal, calcetines normales, ropa normal y no puede pisar la moqueta. Tampoco puede consumir muchos alimentos como el pan, la pasta, la leche, el chocolate o los huevos, lleva unos guantes especiales, toma numerosas pastillas… Dicen los padres que no habría sufido esa alergia si hubiese nacido hace cien años. Será por los padres, porque la cría también es alérgica al césped, y de eso también había el siglo pasado.

5. A su propia casa

Algunos hombres (y algunas mujeres) buscan excusas para no parar por casa: a veces es el trabajo, otras le ha llamado un familiar… pero pocas veces veréis que alguien diga que tiene alergia a su propia casa. Sin embargo, eso le ocurría a Guy Wood, un británico que sufre alergia a ciertos pegamentos y pinturas que, obviamente, se encontraban en su vivienda. Por eso, mientras su mujer y su hija estaban en casa, él pasaba el tiempo… en casa de sus amigos.

4. A la madera

Dan Hill era un banquero británico con un buen sueldo, pero un día pensó “qué demonios, yo quiero ser carpintero”, de modo que esta copia del baloncestista Thiago Splitter decidió dejar su trabajo y pasarse a las maderas. Desgraciadamente para él, no contaba con que sufría alergia a este material: una erupción inundaba su cuerpo y sus ojos le estallaban. No se rindió y trabajó con guantes, máscaras y cremas, todo hasta que descubrió que su alergia no era a todas las maderas, y ahora trabaja con aquellas que no le producen reacción.

3.  Al agua

Ashleigh Morris es australiana y tiene ahora 21 años. Saltó a las primeras páginas de la prensa internacional en 2008 cuando se conoció que sufría urticaria acuagénica, también conocida como alergia al agua. Su cuerpo sufre una dolorosa erupción cutánea cada vez que entra en contacto con el agua, de modo que no puede bañarse en el mar ni en una piscina. Es más, cada vez que se da una ducha (siempre duran menos de un minuto) sufre un dolor insoportable que la deja llorando con bastante frecuencia. Para que os hagáis a una idea, la foto que veis a la derecha es el cuerpo de Ashleigh después de salir de la ducha.

2. Al esperma de su marido

Este caso es de “si no lo veo, no lo creo”. Julie Boyde es alérgica al esperma de su marido, Mike, y lo descubrieron en la noche de bodas. Según contaban en la prensa estadounidense, después de varios años de amistad él se atrevió a pedirle salir, mantuvieron una relación durante un tiempo y finalmente se casaron. El problema llegó en la noche de bodas: “Siempre habíamos sido cuidadosos, siempre habíamos usado protección, pero pensamos… estamos casados, así que si nos quedamos embarazados, nos quedamos embarazados”, cuenta ella. Al parecer, notaba mucho dolor, como si le “clavaran agujas” y “estuviera ardiendo”.

1. A su hijo

Es sin lugar a dudas la alergia más rara que he visto hasta el momento. Joanne Mackie sufre alergia a su propio hijo y desde que dio a luz su cuerpo se llena de manchas rojas que le producen un intenso picor cada vez que tiene cerca a su criatura. Afortunadamente, un tratamiento especial ha hecho posible la reconciliación entre ambos, si bien hay un 95% de posibilidades de que le ocurra lo mismo en su próximo embarazo.

PD: Si conocéis alguna alergia extraña, podéis incluirla en los comentarios.

Tiene alergia al esperma de su marido

Hola amigos, aunque los viajes en el troncomóvil del misterio suelen ser los viernes, ayer lo tuve en el mecánico y será hoy cuando nos montemos en él. La historia de hoy nos lleva hasta Ambridge, en Pensilvania. Allí nos espera un matrimonio, Mike y Julie Boyde, que está pasando por una situación difícil.

Lo que hoy os voy a contar parece increíble, pero es real. Los Boyde se casaron recientemente y ya habían hecho planes para crear una familia. Sin embargo, todo se fue al traste cuando Julie descubrió que era alérgica al semen de su esposo.

Se han sometido a un tratamiento revolucionario que de momento no ha servido de nada, pero supongo que os preguntáis cómo es posible que hasta después de la boda no se haya dado cuenta de su peculiar alergia.

Pues os cuento. Él, de 27 años, había sido amigo de ella, de 26, durante varios años antes de atreverse a pedirle salir. Mike se confesaba en la prensa norteamericana: “No se lo pedí hasta nuestro primer año de universidad” (eran amigos desde el instituto).

Se casaron en 2005 y pasaron una noche de bodas que se prometía de ensueño… hasta que algo falló.

“Siempre habíamos sido cuidadosos, siempre habíamos usado protección, pero pensamos… estamos casados, así que si nos quedamos embarazados, nos quedamos embarazados”, cuenta ella.

En la noche de bodas, algo empezó a ir mal. “Noté que algo no iba bien porque empecé a sentir mucho dolor, como si me clavaran agujas y como si estuviera ardiendo”, dice Julie.

Los médicos no han conseguido solucionar el problema y la pareja se ve obligada a seguir manteniendo relaciones sexuales con preservativo, tal y como hacían hasta antes de casarse.

Después de que fracasara el tratamiento, la única esperanza que le queda a esta pareja es poder adoptar un niño.

Alérgico a su esposa

Un caso parecido, pero a la inversa y algo menos dramático, es el que vive Darren Young, de 45 años. Es alérgico a un componente utilizado normalmente en algunas cremas. Su cuerpo se hincha como un globo cuando entra en contacto con este componente que, casualmente es uno de los que suele usar su mujer.

Young es conductor de autobús en Sprotbrough (Reino Unido) que se toma un poco a broma todo el asunto (pese a que su salud peligra en contacto con este elemento). “Sue (la mujer) no necesita el dolor de cabeza como excusa en la cama. Me dice que ha usado una loción corporal que puede matarme…”.

PD: Qué cosas más extrañas pasan. Dan escalofríos :S

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Un pingüino con miedo al agua

Como un león vegetariano o un koala alérgico al eucalipto, así es un pingüino que le teme al agua. La única diferencia es que de la existencia de este último animal sí hay constancia.

Se llama Kentucky y el Mirror se reía el pasado día 23 de su hidrofobia. A Kentucky no le gusta el agua, pero no es que le guste poco, es que no la puede ni ver.

Mientras sus compañeros se bañan y disfrutan del agua de su piscina en el zoológico de Staffordshire, el pobre Kentucky , al contrario que el resto de su especie (pasan media vida en el agua), prefiere mantenerse en tierra firma.

Como no podía ser de otra forma, este pingüino se ha convertido en la atracción del zoo y todos los visitantes se dan un paseo para ver si, de una vez por todas, se baña.

Al parecer, su hidrofobia no se debe a la mordedura de ningún animal rabioso, sino que es consecuencia de las difíciles fases de muda que ha padecido el pobre animal.

¡ÁNIMO KENTUCKY! ¡ESPAÑA ESTÁ CONTIGO!

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