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Poner un pie delante de otro nunca tuvo tanta trascendencia.

Espero que este sea el argumento definitivo para que pruebes en el ultrafondo

Un par de comentarios más, las mismas dudas. En el foro de elatleta.com siguen preguntando sobre ese lado oscuro de superar el maratón. Es una pregunta recurrente, pero muy lógica puesto que el personal runner se ha atrevido con 10, 20 o incluso 42 kilómetros. Al hilo de las cuestiones tratadas en la Madrid-Segovia por el Camino de Santiago, que tengo el gusto de coorganizar, he respondido con un sencillo párrafo que debería ser recitado como un mantra hasta que uno caiga de sueño.

No es una carrera de 100km. Es un día entero en el campo. Con esa premisa por delante, verás que:
A la hora de desayunar estás juntándote con cientos de tipos raros muy sonrientes.
A media mañana has cruzado una zona muy maja de monte bajo y llevas un par de horas o tres alejándote de la ciudad. Has trabado amistad mientras trotas despacito y apenas te acuerdas de cuántos kilómetros debes llevar.
A la hora de comer piensas si has perdido toda la mañana y si llevas poca distancia, pero nada más llevas consumido 1/4 del tiempo total de cierre de control. Te ves más optimista y cómo se acerca la sierra.
A la caida de la tarde estás cansado pero lo justo. Has salido de la urbe, miras atrás mientras esperas que uno de tus nuevos amigos de ruta haga un pis y ves, a lo lejos, unas torres altas y restos de la civilización. Como empieza a refrescar, piensas que en un par de horas estarás cogiendo tu ropa nueva y calcetines secos en el nuevo control. Se te olvida todo. No llevas ni el 50% de las horas de tiempo límite pero ves que nadie de tu grupito se preocupa por eso.
Es de noche, sin querer estás en el último tercio de la distancia. Caminas charlando de temas que rescatas de lo más cotidiano pero que, a tus compañeros de rita, les parecen un bálsamo nuevo. Algunos no sonrien, pero es que han salido demasiado pendientes de la distancia y del cronómetro.
Cuando quiere amanecer estás abrigado en meta. Calculas y calculas y te han sobrado 4 o 5 horas de aquella barbaridad de las 24 y que acabas de completar 100km. Pensando de nuevo sobre las manecillas del reloj, y contando los tramos en los que has trotado despacio, ves que el problema no son los cien sino la velocidad con la que te embarques.

Espero, como digo al principio, que esto te haga pensar de nuevo sobre inscribirte en aventuras superiores al maratón, y que pruebes.

De nada.

9 comentarios

  1. Dice ser Bandoneon

    Hay que hacer carne el hecho de que el gran enemigo no es la distancia sino el reloj. Una vez mas repetimos el argumento de que entrenamos como aficionados y vamos a las carreras como profesionales. Salimos a correr lo que podemos y cuando podemos y terminamos corriendo para batir marcas que nos dejan al borde de infinitos abismos: abismos fisicos porque vamos al borde nuestras fuerzas, abismos psicologicos porque estamos entre el exito y el fracaso, abismos mentales porque es de ezquizofrenicos tener esa doble actitud. Los 100K contrariamente a lo que parece a primera vista es una vuelta a la salud. Un 100K nos obliga a plantearnos la cosa con conciencia del amateurismo. Un 10k o una media marathon es una distancia en la que podemos jugar a los corredores pero un 100K obliga abajar a tierrra y ser de nuevo aficionados que participan como aficionados. Ese es el gran desafio y gran ventaja del salto a la ultradistancia. Aprovechemoslo. La ultradistancia no nos hace superhombres. La ultradistancia solo nos hace sensatos. Ademas de que nos permite dejar las cosas a medias e igualmente tener mérito pero eso es tema de otra charla.

    12 Agosto 2010 | 08:49

  2. Dice ser trepariscos

    El ultrafondo es como una montaña rusa tiene sus momentos de subidon pero ojo con los de bajon, Luis no se lo pongas tan bonito que tambien pasas por momentos malos y hay que saber superarlos porque en esos momentos la cabeza te dice insistentemente que lo dejes, que no merece la pena seguir, que no tiene ningun sentido ese sufrimiento, se establece una dualidad entre el sentido comun que te pide dejarlo y el afan de superacion que nos empuja a seguir ¿quien vencera?

    12 Agosto 2010 | 09:53

  3. Dice ser Charli

    Tiene mérito presentar un 100K de manera tal que uno que no ha pasado de medias maratones, poseedor de unos rotulianos y cartílagos hechos mixtos y 5 meses de lesión a cuestas se plantee llegar a octubre en “condiciones” de acabarla. O defecto de mi cabeza, una de dos.

    Aunque me decante por lo segundo, algún consejo, truco milagroso o similares?.

    Desde que corro no pienso con claridad….

    12 Agosto 2010 | 10:14

  4. spanjaard

    Bandoneón, Charli necesita un guía espiritual el día de la prueba. Te lo encomiendo.

    Trepariscos, las penas, con compañía, son menos. Si la cabeza te insiste en que lo dejes, es el momento de charlar con alguien en la ruta. Lo que no se puede es aventurarse solo como el colgado ese inglés de la tele.

    12 Agosto 2010 | 10:19

  5. Dice ser Bandoneon

    Charli, estas a punto caramelo para pasar al ultrafondismo. Bienvenido al club de los ultrafondones.

    12 Agosto 2010 | 15:20

  6. Dice ser trepariscos

    Pues a mi tambien me gusta la buena compañia para estas aventuras aunque no siempre sea posible. Al menos en esta ultima tenia a Justo que no hizo caso a mis cantos de sirena de retirada y dejo que yo solo me autoconvenciera, bueno ayudado por un bocata de jamon y una coca-cola para afrontar en mejores condiciones la noche. Je,je,je

    Behin de musgo el ultrafondista busca el mejor momento para hincarle el diente al mejor manjar para los malos momentos ¡viva el jamon iberico¡

    12 Agosto 2010 | 15:25

  7. spanjaard

    Me voy a chivar a los de PowerBar, vosotros haciendo proselitismo del gorrino curado y hundiendo el humilde sector de los alimentos isotónicos y para deportistas.

    12 Agosto 2010 | 16:16

  8. Dice ser el lobo

    Bandoneón, sos Gardel.
    Nos vemos.

    15 Agosto 2010 | 19:13

  9. Dice ser Bandoneon

    Gardel se murio quemado y es dificil que yo me carbonice.
    Por lo demas: gracias, siempre quise ser como Carrlitos y nunca llegué ni siquiera a ser lejanamente parecido a uno de sus guitarristas.

    16 Agosto 2010 | 07:51

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