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Poner un pie delante de otro nunca tuvo tanta trascendencia.

Holanda, ¿libertad?, ¿racismo?

Me desayuno con la noticia aparecida sobre el resultado de las municipales en los Países Bajos (señores periodistas, no todo es Holanda). La noticia es que, en dos de los municipios donde se han presentado, los antiislamistas del PVV, de corte ultraliberal y racista, sus resultados han sido sorprendentemente altos. O no.

¿Altos?

La participación, de 12 millones de votantes, se ha caído al 53.9%. Cinco puntos porcentuales más baja que en 2006. Ni ‘Europa atraviesa’, ni ‘los holandeses son’. De nuevo generalizamos como imbéciles que necesitan un resumen facilote para poder comentarlo en el trabajo o el bar (o, runners todos, en nuestro grupo social o de trote). Somos así. Leyendo los datos, significativos en ciudades y desglosando la estadística en números -absolutos-, no en porcentajes -relativos- tenemos que: Amsterdam o Rotterdam apenas han atraído al 48% a votar. La variedad social y de edades de las ciudades del siglo XXI hacen que ni se vote en masa, ni se apoye en masa, ni existan movimientos ideológicos ni obreristas ni liberales ni nada. Es el siglo del desinterés, probablemente.
Entonces, ¿son porcentajes bajos? ¿No es tal el éxito de los racistas gañanes dirigidos por Geert Wilders? Pues tampoco son bajos. Tenemos en cuenta que en las dos ciudades, una de ellas capital política, han sacado un importante besugazo de las revueltas aguas electorales. Fragmentación enorme = ganancia de oportunistas.

¿La Haya y Almere?

Dos tipos diferentes de ciudades. Dos resultados. De cerca, Almere (55.000 votos de unos 120.000 electores) es un pegote construido a partir de los años 70 en un polder ganado al mar, donde ha huido la mayoría de la población típicamente media holandesa que habitaba antes en ciudades como Amsterdam. Familias con niños pequeños, típico asentamiento suburbano, parejas jóvenes y un 20% de nacidos en el extranjero, entre antillanos y marroquíes y turcos. En este pote, el VVD (partido liberal popular a la europea) mantiene en 2010 su base de 7 escaños (12.000 votos), y los partidos de izquierda PvdA y SP se quedan, respectivamente, en 14.000 y 3.800. A este contexto es al que hay que añadir los 17.000 votos sacados por el PVV famoso. Un paso más a la derecha le ha valido sorprender con 9 escaños municipales. Ahora está por ver si en las elecciones generales esto se proyecta o el electorado responsable y sesudo reacciona y sale de casa.
Den Haag, La Haya, tiene medio millón de habitantes y es una ciudad absolutamente dual. Reflejada en el movimiento de funcionarios pero con casi un 50% de habitantes extranjeros. Esto hace que su aspecto exterior sea de ciudad dinámica y empresarial, pero los commuters no votan sino que lo hacen en sus ciudades. Es posible que la elección del PVV de esta ciudad venga dada por la existencia de algunos barrios como Schilderswijk o Transvaalkwartier, de rentas bajísimas, un 10% de holandeses blancos y grandes problemas de orden. Así las cosas, los votos de la aglomeración de La Haya han ido así: PvdA 21%, PVV 16.9%, VVD 14.4%. El trasvase de los votos del partido socialdemócrata clásico (del 25% al 21%) ha bebeficiado al D66, los social-liberales (4ª fuerza con un 11%). El aumento de los votos racistas quizá venga de la movilización de la población de clase media-baja de los barrios más populares.

En mi opinión, todo esto no vale para nada. De nuevo estamos a la espera de extrapolar los resultados en unas Elecciones Generales. ¿Se atreverá el electorado a dar el gran salto hacia la intolerancia social y religiosa? ¿Reaccionará contra ella esgrimiendo décadas de educación igualitarista? Todo queda en suspenso y, entre tanto, los plúmbeos analistas holandeses, perdón, neerlandeses, llenarán horas de soporíferos programas de televisión con fondo negro y reposado y respetuoso debate. Son así. Somos así.

Nota: cito NRC Handelsbad porque pasa por el periódico más aséptico y aburrido del país.

4 comentarios

  1. Dice ser Bandoneon

    En temas de convivencia los holandeses lo hicieron tan mal como lo estan haciendo los madrileños ahora. Ni la sociedad multicultural ni la homogenizacion en la antigua identidad cultural son soluciones realistas. La una porque crea ghettos y por lo tanto tensiones y la otra porque crea tensiones y por lo tanto ghettos. En ese aspecto los argentinos podemos dar cátedra y sería bueno que Europa mirase a latinoamerica para aprender de una experiencia bastante razonable y exitosa a pesar de sus peculiaridades. Despues de 100 años de ser receptores de migraciones variopintas Bioy casares definio a un argentino como un señor que habla español, piensa como un frances, se viste como un ingles, come como un italiano y reivindica la cultura indigena.

    04 Marzo 2010 | 15:35

  2. spanjaard

    ¿Hablais con faltas de discurso y perdiendo riqueza lingüística, pensáis que el mundo os odia, llevais shorts de cuadros y camisetas del Chelsea, coméis pasta hasta la monotonía y bocatas canijos de 4€ y por eso se busca en su pasado, al que margináis por protocolombino?
    O sea, habeis adquirido todo lo peor de todos y cada uno de las culturas donantes. Un cataclismo.

    04 Marzo 2010 | 15:47

  3. Dice ser Bandoneon

    Cuando metes una cantidad tan diversa de ingredientes en la batidora el resultado es impredecible, pero es mucho mas impredecible y peligroso no hacer un batido. Los holandeses desde hace mas de una decada decidieron no mezclar, los españoles decidieron absorber, los argentinos nos vestimos con chaqueta de tweed para comer pastas mientras bailamos una chacarera que habla de existencialismo. En retropesctiva esa payasada no es tan mala.

    04 Marzo 2010 | 16:08

  4. spanjaard

    Vamos a ver, si esto es hablar por no callar (rasgo que cultivamos en España desde hará siglos). Todo lo que suma, suma. Lo que no suma nada es tener fuera del país 8 millones de personas viajando al año y que, luego, sigan con el boterhammetje o comiendo oliebollen.

    04 Marzo 2010 | 16:30

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