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Poner un pie delante de otro nunca tuvo tanta trascendencia.

La peor, esta vez sí, maratón posible.

Era difícil. Una edición lamentable pero con -aún- cierto toque romántico y nevado y tal, cayó en pleno invierno por las laderas de la M30, los polígonos industriales del norte… Este reto suponía aunar lo peor y a los peores. ¿Conseguimos llegar a los límites?

14.48. Avda Logroño. Punto de encuentro.

Una animada ciclista absolutamente desconocedora de qué supondría acompañarnos y por qué peligrosos arcenes de autovías le meteríamos. Un antiguo pacifista metido a pastillero, que transformó su bonhomía por una sinceridad aplastante gracias a los clonazepames. Un argentino desplazado de la cordura a base de emigrar y de destilar alcohol ilegalmente en su casa. Un tipo que corre maratones con coletas y que está dejando boquiabiertos a la nouvelle vague de la peluquería madrileña. Un tipo al que acaban de coserle el pene. Y la organización. ¿Es posible que Naciones Unidas no haya determinado zona catastrófica la ciudad? En el km 41 manifestación antifascista. En el 6 una rotonda en la nada, para regresar de la nada hacia la nada. En el 24 el polígono industrial self-trascendence con idas y venidas a una calle. Un playground de peruanos jugando al volley con furgonetas y coches desmontados en el 19. Cementerios, autopistas, arquitectura mística y derrubio.

18.21. Bar los Bocadillos. Alcala 420.

Raciones de empanadillas frías y de extremidades apícolas frías y recontrifritas. Tanques de cerveza con limón. ¡Este es el espíritu del atletismo! Luego nos llaman putos borrachos y que si nos reimos de la esencia enfitéutica del corredor y de su uso de las calles. Intentamos explicar a los compañeros de barra que somos deportistas, que llevamos 26km corriendo. Alguno no entiende por qué no nos creen. Pero si no tenemos ni aspecto de corredores ni de nada. Pero si llevamos diez minutos dando voces y graznando mientras caen los medios litros. Embravecidos, seguimos haciendo chistes y pidiendo más pollo embalsamado, salvo Guille que sigue preso de las pastillas del suero de la verdad (un saludo al facultativo que se las recetó) y alterna los comentarios a voz en grito sobre lo antipático que era el camarero y le pide más priva riendo a mandíbula batiente. Anaime viene de revisarse el pene del baño. El argentino pide a una anciana que se haga una foto con nosotros. En definitiva, somos una banda deseosa de que nos partan la cara. A ello vamos.

19.39. Cuesta Moyano. El runner de la mala follá.

Iba jodido. No alguno de nosotros, no. Iba jodido y caminando de algún trote por el Retiro. Llevaba, por si un dia lo veis, un chubasquero Adidas y unas mallas cortas y prietas, demasiado prietas. Moreno, cabeza tamaño bigkingxxl. Otros corredores habían respondido más o menos a nuestro vociferar, alguno saludaba, otro se quitaba de la acera, incluso un veterano se unió un rato a nosotros. Pero el runner que bajaba la cuesta Moyano no encajó bien nuestro alirón vocinglero y faltón. Vale que la euforia de completar 42km nos comía. Cierto es que no somos poetas, ni organizamos glosas, ni somos cooperantes (de hecho el de la polla desollada se pasó al bando comercial y ahora se pega con las ONG en Luanda). Incluso puede que entre dientes alguno añadiese alguna perla lingüística. Pero ese runner nos miró mal. A punto estuvo de que se arrancase a correr tras nosotros y soltarnos una mano de hostias. Lo ví venir.

Pero nos libramos. Éramos alimañas indestructibles. Éramos las hordas de Raibeart Ruadh, el pelirrojo Rob Roy nacido en la parroquia de Stirling y que peleábamos contra el km 40. Éramos una marabunta de pies a rastras, de calzoncillos de color de mousse de oca. Formábamos un cuarteto infernal que pasaría absolutamente desapercibido entre esa masa de gente que es Madrid un Sábado por la noche.

Punkis, morenazas, gafapastas,chinos, perroflautas, maratonianos insultantes, magrebíes, bakalas del Kapital, poligoneros, marujonas, mods, skinheads, lecheras llenas de antidisturbios y callejas llenas de taxistas homicidas. La Peor Maratón del Mundo, esta vez sí, en la peor ciudad del mundo. O no.

Créditos y fotos. Crónica en el sitio de Guille.

10 comentarios

  1. Dice ser Yoku

    ¿Pero cómo va a ser la peor, si hasta había tías?

    22 Noviembre 2009 | 22:28

  2. Dice ser Garbanzito

    Desde luego, si no os parten el morro a hostias un día no será porque no lo intenteis… jajajaja

    23 Noviembre 2009 | 07:51

  3. spanjaard

    Contamos con nuestra genética de impalas. Si nos persiguen, solo tendríamos que salir corriendo y … a los 10 metros … tirarnos al suelo e implorar clemencia.

    23 Noviembre 2009 | 07:55

  4. Dice ser PabloNSN

    Enhorabuena por el éxito de crítica, público y cervezas; y por salir indemnes.

    23 Noviembre 2009 | 11:52

  5. Dice ser Carlos

    Yoku, que no te enteras: estaba operada… 😀

    Como le he comentado a Guille, no puedo prometer nada, porque se nos llena la boca y al final las circunstancias nos ponen en nuestro sitio, pero mola, (a pesar de la aberración de rebajar la birra con limón).

    23 Noviembre 2009 | 14:03

  6. Dice ser Guille

    No prometamos nada, aunque yo por meter … Digo yo que estas pirlas son de a diario como lo fueron las cervezas de la risa del Zerolito en aquella noche de Tapia.
    Ha estado bien esta PMM. Yo cada día me veo más loco, ya no se adónde voy a llegar, el sábado enseñe el culo en Barajas y me desnudé integral en plena calle Gerona para risas de los paseantes, supongo, al ver mi “seta”. En fin, que pena que no saliera la foto de mi culo y solo la de los calzoncillos de color de mousse de oca, ME PARTO.
    ¿Para cuando la siguiente? Es que solo bebo cuando corro y ya me estoy aficionando.

    23 Noviembre 2009 | 18:01

  7. Dice ser Bandoneon

    Muchachos, ustedes estan muy mal de la cabeza. Yo creo que tienen serios desequilibrios entre hormonales y emocionales y lamentablemente mi fragil salud mental y mi inmadurez cronica me hace proclive a seguirlos. Lo siento mucho por mi, por ustedes, por la ciudad de Madrid pero por sobre todas las cosas por esos nobles corredores que dia tras dia transitan las maratones a lo ancho de nuestro castigado planeta ya que la noble distancia se ve degradada por impresentables y alcoholicos como ustedes. Putos borrachos!
    ¿cuando hacemos otra?

    23 Noviembre 2009 | 18:42

  8. Dice ser Guille

    Yo tengo síndrome de abstinencia.

    24 Noviembre 2009 | 10:28

  9. spanjaard

    Yo un hambre que da calambre.

    24 Noviembre 2009 | 10:30

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