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Poner un pie delante de otro nunca tuvo tanta trascendencia.

Dí que sí, homo alonsus

Me había tirado aguantando los primeros diez minutos de anuncios anoche con la idea de no caer como un cesto. Al cuarto corte con el iconito, el 1 metálico tridimensional, la primera, la primera… un tantra que me retenía en el sofá a ver si pillaban a Nicholas Cage (acababa de robar la Declaración de Independencia USA, bueno, lo había robado que eran las 22.40 y a las 23.38 seguían dándole a la publicidad). Me rendí. La carga de sueño había provocado dolor de cuello variado y dos cabezadas suicidas contra, casi, una lámpara alagrimada art noveau del comedor.

Pero me batí en retirada. Con los ojos cerrados disfrutaba del madrugón. Mi santa, la que se monda con la canción de Pablo Motos (el “vete a dormir”, sí), estaba riéndose por lo bajini. Sin embargo, la alegría tenía solo un dueño alien, un poseedor obsesivo y un señor con derechos esclusivos. Ella quedaba en cama, que se dice en España. Yo saltaba de un brinco. Relamiendome tras 18 horas, usando el café apenas como desatascador, puesto que el efecto despertador estaba en manos de una apuesta solitaria, me calcé en un tiempo récord.

El absurdo me había llevado a usar el nolotil ibérico asturiano lleno de pegatinas, la retirada de su enemigo y centroide de la conspiración planetaria contra España, como acicate para salir como un tiro a correr. A las 5.41am ya estaba por la calle Miraflores. A las 5.44 subía el 10% de Benasque con las pulsaciones como hacía bastantes días (dolorcillo ciático tonto incluido tras los 32km de la tapia de Viñuelas del sabado). Las 5.49 me daban en pleno metro Baunatal y en apenas segundos me lanzaba con alegre trote de calentamiento al encuentro del grupo de las 5.55 por el culo te la hinco.

Si hoy no se tiraban los 45 minutos consabidos de ruta por el Factory hablando del entretenimiento del tonto hispano, si hoy no se regodeaban de ese saber ganar que portamos los españoles (siglos aprendiendo a perder, décadas incubando un mal ganar), si hoy no salían los alonsistas a amenizar el entrenamiento, si no se reían de la desgracia del que trampea, conspira contra Fernando Alonso, sojuzga nuestros impresionantes periódicos deportivos, si hoy no éramos todos el comentarista calvo de TelecincoSports (Telecincocincuentaycinco), me prometía no volver a juntarme con ellos. Pero lo han bordado. Ni Atleti. Ni de los tiempos en que nos reíamos de los empates del Madrid. Ni de los días de la huelga general ni del 11.S ni de la guerra de Irak. Lo han sublimado. Ha sido un todoalonso acojonante. La conversación más basada en tópicos, en imágenes de tv, en opiniones de una megaesfera totalmente alejada del aficionado, de contratos millonarios o hasta billonarios, el sentido más tonto del deporte(¿?) del tú contra mí, yo contra todos.

Hasta que un gilipollas se ha puesto a joder la marrana y los ha colocado a 4.15 el kilómetro.

2 comentarios

  1. Dice ser Pablo

    Supongo que hablaban, que hablas, de la conspiración contra Don Pelayo Alonso, esencia de la asturianidad y por tanto de la ejpañolidad toda, que pese a todos los elementos y con la ayuda del cielo ha conseguido, desde sus diversos carruajes, donados ora por la pérfida Albión en el presente, ora por los vecinos gabachos en el pasado -hordas de extranjeros a las cuales afrenta con su gallardía y caballerosidad- ha conseguido, digo, erigirse en paladín de los débiles y salvador del honor patrio, héroe a emular por todos aquellos que desde las atalayas de sus tanques urbanos (símbolo de su estatus y de su poderío sexual y social) exhiben con orgullo sus habilidades de conductores mientras se llenan la boca de protocolos de Kyoto y desarrollos sostenibles. (Si habláramos de rugby y tuviéramos otra nacionalidad diría lo mismo, uf, menos mal que no hay que hacerlo). Por cierto, espero que algún día haya un gobierno que ponga orden en la vergüenza de las televisiones, que contravienen constantemente todas las normativas nacionales y europeas en materia de publicidad, y en las que es imposible ver, por ejemplo, una película en mínimas condiciones (las retransmisiones de fórmula 1 o de fútbol, la verdad es que no lo sé). Anda, a ver si en otro momento hablas de Marion Jones que me da mucha pena.

    09 Octubre 2007 | 07:22

  2. Dice ser El Borde Informatico

    muy buenos los dos…me he reído mucho. Se agradece.

    09 Octubre 2007 | 12:40

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