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Poner un pie delante de otro nunca tuvo tanta trascendencia.

276 páginas de tiempo real

Hacía muchisimo que no me topaba con una sesión de literatura semejante y, cierto es, no me ha defraudado aunque el constante gorgojeo, el interrumpir (familiares, principalmente, preocupados por la neumonía de Martín), ha sido como tomar aire fresco de realidad que venía bien en el encierro hospitalario de la semana. En síntesis, de un tirón y viviendo en tiempo real la aventura diaria de Frank Bascombe, agente inmobiliario destinado a vagar por la américa pre-Reagan, desde la primera descripción de la sociedad americana en una traducción española de Independence Day (R.Ford, premio Pulitzer en 1996) hasta el paso de dos días intensos en los que el agente tiene que soltar el lastre de unos clientes penosos, un divorcio alejado y un cercano fin de semana a solas con su hijo desquiciado, todo en la víspera del 4 de Julio de un ficticio 1988.

El obligado estar con mi niño (que mejora notablemente, gracias), pendiente pero sin agobiar, mirándole de reojo y mirando de reojo los venidos a más de la sanidad privada del norte de Madrid, las monerías y el distanciamiento para que se entretenga tonteando con horas y horas de reclusión, ampecilinas y menú de contrata asesina, me ha permitido meter un mordisco sin recuerdo previo a una novela. Ésta, podía haber sido la reciente adquisición de La buena terrorista de Doris Lessing o haber terminado El Gatopardo, de un Lampedusa que caerá a lo más hondo del cajón por defraudarme con la Sicilia que él conoció y a la que yo no esperaba encontrarme. O pendientes De Euw van mijn Ouderen (del genial Gert Mak) o terminar mi germinal manuscrito.

Pero no me arrepiento a mi somera aproximación a la literatura norteamericana. De una tacada he leido una muy buena The Plot Against America, de Philip Roth, he disfrutado de A Sangre Fría, de Truman Capote, he pasado por encima del pop de Manhattan Transfer de Dos Passos, y finalmente saber cómo termina la historia de Bascombe, al que dejo reprochándose finamente las conversaciones diletantes con su exmujer, venida a más (ésta también) como nueva desposada de un arquitecto notable, viejo y pijo. Venidos a más están hoy los del PP, en una dulce derrota, pero ese es tema para mañana o pasado.

Obviamente, semana de 2x30min. Y paremos de contar. Vendrá bien para cargar pilas.

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