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La bebida que flota y sorprende a todo el mundo

Con lo bien que funciona el boca-oreja (o teclado-pantalla, si queréis) en Internet, no me extrañaría que ya conocieseis la magia de Rahat, que se esconde en un canal de YouTube. Bueno, se esconde… quizás no es la palabra más adecuada si tenemos en cuenta que cada uno de sus vídeos suele superar el millón de visualizaciones.

No obstante, a muchos de vosotros os sonará a chino eso de la magia de Rahat y puede que algún despistado crea que estoy hablando de las maravillas que esconde la capital de Marruecos porque ha leído la magia de Rabat en vez de la de Rahat. Tranquilos, ya ha llegado Bec para llenaros una porción de cerebro con conocimiento baldío. Es mi trabajo.

Una de las especialidades de este mago, cómico y bromista es la de hacer volar cosas en el interior del coche y grabar la reacción de la gente cuando lo ve.

Su última creación es Bebida voladora III: en el vídeo vemos como nuestro protagonista pide la comida en el autoservicio de una especie de Krusty burger (no se me ocurre de qué multinacional de comida rápida puede tratarse). Como podéis imaginar, el mago deja flotar en el aire la bebida y cuando va a pagar y los empleados ven que no la está aguantando con nada, abren los ojos más que Özil.

Como el tipo es un cachondo, cada vez actúa de una forma diferente. A veces se hace el sorprendido, otras actúa con normalidad, una vez rodea la bebida por arriba y por abajo para demostrar que no está colgando de un hilo ni de nada y hay otra que lleva el vacile al extremo y cuando la empleada le dice corriendo al jefe lo que está pasando él coge el refresco con la mano y deja por loca a la muchacha.

La verdad, no tengo ni la más remota idea de cómo lo hace, aunque sí me imagino cuál sería mi reacción si lo viera. Me quedaría mirando fijamente, soltaría un exabrupto (es un taco, no penséis que me iba a poner a escupir delante de todo el mundo) y diría: “Tiene truco. No sé cuál, pero tiene truco”.

PD: Como publicidad del Krusty Burger en cuestión no está nada mal, ¿eh?

 

Para no tener cáncer, no hagas nada

¿Os habéis planteado alguna vez que si hiciésemos caso de todos los estudios sobre cosas que pueden causar cáncer no podríamos hacer absolutamente nada? En el siguiente relato trato de explicar cómo sería un día normal de una persona cualquiera si ésta decidiese amoldar su vida a todas las noticias y recomendaciones que circulan por Internet. Vamos allá (por cierto, si me estás leyendo desde una ciudad, empiezas mal; mejor ponte el Wi-Fi en una zona rural).

Supongamos que eres un tío joven, de entre 20 y 40 años, y te apetece tener una velada romántica con tu chica. Como pretendes sorprenderla, decides llevarla a cenar a un restaurante chulo. A los dos os apetece una buena carne. Tú la quieres poco hecha, pero corres el riesgo de desarrollar un cáncer de colon. Ella aconseja pasarla un poco más, aunque eso no arregla nada: la enfermedad aparecería en el páncreas. Mejor pescado, pero que no esté cocinado a la sal, porque… adivina qué indeseable enfermedad dará la cara en el estómago.

Ya que no puedes pedir lo que te apetece, qué menos que un poquito de pan y una patatas fritas para acompañar… Pues tampoco. Dicen que el primero puede propiciar la aparición de un cáncer renal, mientras que las segundas dañan aún más órganos.

Bueno, vale. Pues un pescado no muy graso, (eso sí), y acompañado de un buen vino, que me han dicho que previene algunos tipos de cáncer. ¿Ah, no? Vaya, que también es malo. ¿Una cervecita? Hasta hace una semana sí, pero ya no: resulta que una al día eleva el riesgo de padecer distintos tipos de cáncer. ¿Y una copa? Ni en broma. Pues entonces, y a pesar de que sus nitratos aumentan el riesgo de cáncer de colon, sólo nos queda el agua (el peligro será más bajo si la tomas mineral). En fin, lo que cuenta es lo que viene después.

Os vais a casa con más hambre que Dios talento, pero con el deseo intacto. Lo de la gusa no tiene vuelta de hoja, porque si abres la nevera para comer algo vas a tener que recalentarlo, y eso da cáncer. Mejor te olvidas y te centras en el tema. Os besáis, os tocáis y… si lo que quieres es una pareja estable, ¡para! Tu juventud es incompatible con el coito frecuente. Si lo haces mucho, da cáncer de próstata. Lo descartas y así ella no tiene que tomar la píldora, que también da cáncer. No te das por vencido y piensas que, ya que tú no puedes, al menos que disfrute ella. Propones hacerle un poco de sexo oral, pero… ¿te quieres exponer a un cáncer de boca?.

Total, que lo que iba a ser un atracón seguido de una noche de lujuria, termina en una ración de pescado hervido con un vaso de agua y sin postre (de ninguno de los dos tipos). Con tanta prohibición, y para no estresarte, que también puede dar cáncer, al final te da por fumar un cigarrillo. O dos. Pero no más. Ya estás tan hasta los huevos que, si es verdad que fumar poco triplica el riesgo de infarto y de cáncer pulmón, aunque sólo sea por joder, no vas a fumar mucho.

PD: Lo mejor en estos casos es irse a la cama sin comer, beber ni mantener relaciones. Es decir, respiras y duermes. Si te duele la cabeza, te aguantas, que con las aspirina nunca se sabe. Y si notas la piel seca, nada de cremas hidratantes, ¿sabéis por qué? Pregúntale a los ratones.

PD2: El día que salga un científico, el que sea, diciendo que esta enfermedad es una lotería (exceptuando el tabaco), me abonaré a su teoría.

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En ’20 minutos’ se bebe mucho

No alcohol, pero se bebe más que se come. Tengo datos muy fiables.Cuando Juanma me lo propuso no pude negarme. De hecho, como soy un tío escasito de ideas, no sé qué haría sin mis compañeros.

El caso es que este redactor es un tipo al que, después de leerle informaciones como la del calzado chungo, la venta de droga a pequeña escala o los radares, no puedes decir que no. Como que le respetas tanto que cuando te da una idea para el becario te la tomas como un regalo divino.

“¿Por qué no le preguntas a Ángel cómo nos alimentamos en el periódico?”, me dijo. “Bueno, pero me da palo decírselo, a ver si se va a mosquear“, contesté. Entonces Juanma, que no es de los que se esconden, se acercó a él, se lo propuso y descubrimos que detrás del hombre que repone las máquinas de comida y bebida hay alguien enormemente simpático y sencillo.

La entrevista con Ángel (secuestré a Juanma para que viniese conmigo porque seguía dándome cosa) fue coser y cantar. Descubrí un señor de los pies a la cabeza, un tío afable, con un humor increíble y dispuesto a echarme un cable desinteresadamente. Me quito el sombrero ante la persona, pues el trabajo, quizá debido a que en el pasado trabajé en algo parecido, ya lo respetaba.

PD: Gracias a Juanma, por ser el autor intelectual de este post, y a Ángel, por aceptar ser el actor protagonista de este post sin cobrar un duro.

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