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"El deseado bien último se alcanza mejor mediante el libre comercio de ideas".(1919) Juez O. Wendell Holmes del Tribunal Supremo de EE UU

Etarras contumaces

Se llama Ignacio Bilbao, alias Bagur, es un asesino y hace ostentación de esa condición cuando se dirige a personas que no le caen bien. Además es de ETA, uno de los pistoleros que los dirigentes terroristas necesitan para ser quien son. Como el llamado Txapote (García Gaztelu) forman parte del grupo de asesinos, encarcelados, condenados a penas máximas de prisión y quizá convencidos de que saldrán de prisión aplaudidos por sus animadores. debería quedarlesa claro, a ellos y a todos, que no van a salir sin arrepentimiento.

Los espectáculos que han dado estos canallas en el banquillo de la Audiencia Nacional escandalizan a cualquier persona medio decente y ratifican la pretensión de que a los terroristas ni agua. ¿Qué pasión u obsesión atrapa a estos tipos para ser tan abyectos? Sea la que sea, lo evidente es que la sociedad debe ser protegida de seres tan peligrosos. Lo cual nos lleva directamente al régimen carcelario que padecen (o disfrutan).

Estos tipos andan por las cárceles como cualquier otro penado, incluso con arrogancia. Las cárceles tienen dos objetivos: el punitivo y el de regeneración. El óptimo es que los condenados por delincuentes, se reintegren a la sociedad arrepentidos y decididos a no reincidir. Pero sin perder de vista la naturaleza punitiva, que no acaba con la privación de libertad, que supone pena, y también alivio para las víctimas, así como evitar reincidencia.

Sociedades avanzadas como las anglosajones han endurecidos las condiciones penitenciarias de los reincidentes. Italia ha hecho otro tanto contra las bandas. España dispone de un régimen penitenciario garantista y orientado a la compasión. No creo que haya que cambiarlo pero si añadir grados y penas a los que siguen amenazando a la sociedad.

Los reglamentos deberían contemplar que los beneficios penitenciarios requieren previo arrepentimiento, así como un régimen endurecido para los contumaces. Estos etarras, estos txapotes, deben sufrir por su maldad, por ellos mismos y para evitar incentivo a quienes puedan imitarles.

Las groseras amenazas que hemos visto con escándalo deben purgarse con menos libertad, con más sufrimiento, no pueden salir gratis. El carácter punitivo del régimen carcelario es esencial ante estos canallas, aunque solo sea por respeto al ciudadano de bien y por autoestima democrática.

5 comentarios

  1. Dice ser merce

    Estoy totalmente de acuerdo en que estos elementos cumplan las penas íntegras, y que en este caso se endurezcan las leyes contra quienes demuestran un total desprecio a la autoridad judicial. Bilbao y Txapote son dos muestras de porqué debemos acabar con el terrorismo de una vez portodas.

    08 Septiembre 2006 | 13:10

  2. Dice ser juan

    esta claro q ante estas basuras humanas lo q hay q tener es mano dura no estoy a favor de la pena de muerte pero para esta gentuza todo es poco, no podemos permitir q nos sigan chantajeando esto no es un proceso de negociacion como el memo de nuestro presidente nos hace creer estamos ante un chantaje con todas las letras, PENA DE MUERTE PARA ESTOS DESGRACIADOS. muerto el perro se acabo la rabia. si los jueces no pueden hacer nada q suelten a esos desgraciados en la calle q ya los ajusticiaremos los demas

    08 Septiembre 2006 | 14:14

  3. Dice ser Roberto

    Ya no es sólo que cumplan íntegramente las penas (actualmente el límite de cumplimiento efectivo para los delitos de terrorismo lo situa el Código Penal en los 40 años), sino que, como señala Urbaneja, se establezca un régimen penitenciario más gravoso para estos individuos, para que en vistas a su aplicación, no se tomen la ligereza de espetarle al Presidente de una Sala de Justicia que le van a pegar siete tiros y a arrancarle la piel a tiras, o llamarle monigote de circo. Nuestros Jueces y Tribunales ejercen la autoridad jurisdiccional a través del Poder que les confiere el art. 117 de la Constitución, y lo hacen en representación del Estado (de ahí que lo hagan en “nombre del Rey”, que legalmente representa al Estado), y a partir de la soberanía popular que ostenta el Pueblo español ¿con ello qué quiero decir?, que cuando le dicen lo que le dicen estos desalmados a Guevara o a Garzón, nos lo están diciendo a todos los españoles.¿Qué se puede esperar de quien utiliza la violencia para conseguir sus objetivos?

    08 Septiembre 2006 | 14:29

  4. Dice ser Joe Kozinski

    Creo que ha dado en la clave con o de “Los reglamentos deberían contemplar que los beneficios penitenciarios requieren previo arrepentimiento”, todo es perdonable, pero siempre que se pida perdón. En caso contrario estás dando carta blanca al delincuente.Si Zapatitos tiene eso presente si decide aplicar medidas de gracia o rebajas de condena en las negociaciones, cuenta con mi permiso.(Duda ética: ¿se puede permitir a alguien que profiera amenazas de muerte en un blog, aunque sea contra etarras? Lo digo por el comentario de Juan.)

    08 Septiembre 2006 | 15:38

  5. Dice ser Javier (n)

    Buen artículo Fernando. Gracias.A los dos objetivos mencionados (punitivo y de reinserción) hay que añadir el de preservar a la sociedad de los delitos.Pena, reinserción y herramienta para defensa propia de la sociedad. Está implícito en tu artículo “No creo que haya que cambiarlo pero sí añadir grados y penas a los que siguen amenazando a la sociedad.” (Sólo lo recalco)Un régimen garantista tiene muchas ventajas. La principal es que no da argumentos gratuitos al entorno del delincuente para sumarse a la lucha contra la sociedad.Pero garantista no significa débil. Garantista sólo implica que se cumplen rigurosamente todos los principios del Estado de Derecho (Que es nuestra fuerza). Y eso es perfectamente compatible con la cadena perpetua y también con la pena de muerte.Declaración universal de los Derechos del HombreArticle 3.Everyone has the right to life, liberty and security of person.Si la pena de muerte contraviene la Declaración de los Derechos Humanos, la pena de cárcel también la contraviene.Lo que tenemos que dirimir, las sociedades civilizadas, es las ventajas y los inconvenientes, para la mayoría de la sociedad, de la instauración o no de las cárceles y de la pena de muerte.Yo soy contrario a la pena de muerte. Pero no por cuestiones éticas o morales. Estoy convencido de que la mayoría de la sociedad, en un Estado de Derecho, tiene que poder decidir sobre la vida del resto de los individuos cuando esos individuos suponen una amenaza para el bienestar de esa sociedad. (Y nunca cuando su actuación no interfiere en el resto de la sociedad)Soy contrario a la pena de muerte por motivos estratégicos. Cada condenado a muerte es una excusa que damos a su entorno para justificar la violencia. (Aunque sea una excusa sin justificación racional posible. Los prejuicios existen y al legislar tenemos que pensar en ellos)Si podemos minimizar las excusas, tanto mejor. Una cadena perpetua sale algo más cara, pero permite corregir errores y da menos argumentos a los ciudadanos poco dispuestos a cumplir con el ordenamiento legal establecido.Un saludoJavier

    09 Septiembre 2006 | 11:08

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