BLOGS
Estoy dramatizando Estoy dramatizando

"... no me despiertes, si duermo, y si es verdad, no me duermas". (Pedro Calderón de la Barca, 'La vida es sueño')

Clichés así, sí

4estrellasSmiley, una historia de amor

Hablaba hace unos días con R. de cómo a veces se exige más a quien más vale o a quien más da. Cuando eres el criticado, claro, esto te parece muy injusto, y maldita la gracia, pero cuando eres el crítico, no siempre puedes evitar juzgar con ese doble rasero…

Curiosamente, Smiley, el montaje que más he disfrutado en lo que va de temporada, es también al que menos me ha costado sacarle los defectos. A saber:

Ramón Pujol en 'Smiley'

Ramón Pujol es Álex en ‘Smiley’.

– El texto, de Guillem Clua, recurre a infinidad de clichés: están el vasco, el argentino, el gay con pluma, el gay musculado y, en general, muchos de los estereotipos que se atribuyen a la comunidad homosexual masculina o, como lo llama L., al ‘gremio’.

– Un comienzo inverosímil, en el que se supone que uno de los protagonistas consigue dejar un mensaje de varios minutos en un contestador automático. Además, cuenta cosas que el supuesto receptor del mensaje ya sabe.

– Un final bastante previsible.

– Que Ramón Pujol parece incómodo en el monólogo inicial. Que Aitor Merino está titubeante en su papel principal.

– Una iluminación errada. No sabría precisar si por una cuestión de planteamiento o por un fallo técnico puntual.

Sin embargo, decía, es con diferencia el montaje que más he disfrutado en lo que va de temporada.

Aitor Merino en 'Smiley'

Aitor Merino es Bruno en ‘Smiley’.

– Porque el texto refleja todos esos clichés con una frescura y naturalidad maravillosas, y sin tapujos. Porque los pasajes discursivos están bien planteados e hilados. Porque trata una cuestión universal, aplicable, como aquí, a una pareja formada por dos hombres o a cualquier otra. Porque hacer hermoso lo sencillo es delicioso y tiene mucho mérito.

– Porque Pujol se suelta enseguida, gana en verosimilitud y marca muy bien los momentos cómicos del texto. Porque Merino se desdobla con soltura en varios personajes y los resuelve sin problema.

– Porque la dirección, también de Guillem Clua, es ágil.

– Porque reírse, qué narices, sienta fenomenal.

Y si se reserva con antelación, se pueden conseguir entradas a partir de 10 euros. No se la pierdan.

Título original: Smiley. Una història d’amor.

Autor y director: Guillem Clua.

Reparto: Ramón Pujol y Aitor Merino.

Escenografía: Guillermo García-Hoz.

Iluminación: Daniel Navarro.

Sonido: Andrés Belmonte.

Producción ejecutiva: Nicolás Belmonte.

Sala: Teatro Lara (sala off), Madrid.

1 comentario

  1. Súper tu blog y es un buen trabajo, sigue así

    29 septiembre 2014 | 11:40

Los comentarios están cerrados.