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El becario y sus lectores hacen justicia: ¡El yogurazo ya no está visible!

Es de las pocas veces que me siento orgulloso de ser el becario. El domingo denuncié cómo un niñato amenazaba a un taxista y le tiraba yogures por la ventana y…

¡El vídeo ya no está! Entre todos hemos conseguido que a día de hoy haya un energúmeno menos en la Red. ¿Se habrá achantado? Creo que el bueno de Freak tuvo buena parte de culpa al escribir esto en los comentarios:

“Dicho y hecho, email a la asociacion de taxistas de palma de mallorca: Estimados Señores, hemos encontrado este video en internet de la agresion a un taxista el pasado dia 30 de septiembre… (…) Soy un profesional de la red y mi consejo es una denuncia, este individuo sera facil de localizar por la policia nacional ya que seguramente ha subido este video a la red desde su propio domicilio. Les insto en esa medida ya que las imagenes levantan la indignacion ajena.”

PD: Gracias a Freak por haber actuado tan rápido. Os emplazo a todos a seguir denunciando este tipo de injusticias.

-> Es tu turno: Mándame tus fotomontajes, tus vídeos raros (propios o de YouTube), tus parecidos razonables… cualquier cosa que te haga gracia y quieras que publique, a elblogdelbecario@gmail.com o en la sección “contacto”

Yogurazo y amenaza a un taxista: hay gente que me da bastante asco

Mamá ha traido churros y no pensaba hacer mucho caso al ordenador, pero antes de apagar me he dicho: “Voy a echar un ojo al YouTube a ver qué me sale por yogur de fresa”. Y maldita la hora.

He encontrado una de las cosas que más me joden en la vida. Ya no porque para mí los yogures sean sagrados, que eso ya lo sabéis, sino porque me revienta la gente que tira la comida (particularmente lácteos), y más aún aquellos que la usan para humillar a alguien que no se ha metido con nadie.

Ojalá pillen a este gamberro, por adjetivar suavemente, y le pongan una buena multa. O mejor, que le hagan comer ese yogur del suelo.

PD: Aún no lo sabíais, pero el becario también sabe odiar. Perdonadme, pero no soporto a los niñatos que hacen este tipo de cosas. De hecho, me hubiese gustado que el taxista subiese a la casa para ver como el valiente se hacía caquita encima.