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Kenichi Ito es el más rápido del mundo… corriendo a cuatro patas

Ya sabéis que tengo aficiones raras. Para empezar, escribo un blog de chorradas, una encima de otra. Para seguir, cada lunes grito en Facebook y Twitter que “ya es casi viernes”. Todo eso, sin contar mi pasión por los ladrones torpes y los récords absurdos. Lo de hoy va de lo segundo.

El protagonista del récord absurdo es Kenichi Ito, un muchacho de 29 años capaz de correr muy rápido… a cuatro patas (no sé por qué intento mantener la intriga aquí con los puntos suspensivos, si ya os lo dije en el título). Fijaos si corre que es capaz de marcarse 100 metros en menos de 20 segundos.

Vale, igual no os parece demasiado, diréis que vosotros también corréis 100 metros en 20 segundos. Eso es porque no estáis visualizando la posición: ¡¡tenéis que correr como monos!! Yo, en esa postura, no soy capaz de hacer 100 metros en menos de 20 minutos. Por Dios, si me duele la espalda solamente de pensarlo.

Volviendo a Kenichi Ito, que es quien nos ocupa. El joven nipón aprendió ese estilo de carrera fijándose en los monos africanos y desde hace ocho años y medio practica cada día en su vida diaria. Imaginad que vivís en Tokio y sois vecinos de este chiquillo. ¿Qué se os pasaría por la cabeza viéndole entrenar por el barrio como si fuera un perro detrás de un conejo?

Cuenta el muchacho que desde siempre su cara y su cuerpo han sido como los de un mono y que en el colegio le gritaban, a modo de mofa, “mono, mono” (menos Sergio Busquets, que le decía “mucho morro”). Junta todo eso a su afición por los primates y te sale un señor que si alguna vez tiene que huir de la Policía primero se tendrá que poner a cuatro patas (a ver, ese que está pensando mal cada vez que escribo esta expresión: ya está bien, hombre).

En noviembre de 2008 marcó su récord Guinness y, aunque yo lo he descubierto ahora, lleva cuatro años siendo un personaje recurrente para la prensa. Será porque Kenichi busca vídeos en Internet y tiene un pase del zoo para perfeccionar su aprendizaje, será porque estuvo un mes entrenando en las montañas y le dispararon porque lo confundieron con un jabalí (JABALÍ, no elefante), o será porque los periodistas cada vez nos repetimos más.

PD: Necesito unas vacaciones. Sí, yo también me he dado cuenta.