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Al mando de la tele Al mando de la tele

"La televisión es una hija del cine que le ha salido disipada y de malas costumbres". Ramón J. Sender

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Hay que citar

Hace poco entrevistaba a un humorista de los de toda la vida que se quejaba de todos los gags de su invención que ve por ahí sin que nadie le cite nunca ni le reconozca como autor de esos chistes.

Con esto en la cabeza vi recientemente la emisión 600 del programa de La Sexta Zapeando. Y zas. Un homenaje, inspiración o llamémoslo casualidad, de un programa estadounidense.

James Corden es un presentador de la CBS que conduce un programa de humor en el que hace una sección llamada Carpool Karaoke, consistente en invitar a famosos artistas a cantar en su coche mientras él está al volante.

En una de esas, invitó a Jennifer López. Corden cogió el móvil a la cantante, buscó a un famoso (Leo DiCaprio) y le mandó un mensaje de broma.

Pues, ¿adivinan?, en Zapeando Frank Blanco se sube en un 600, con Cristina Pedroche al lado. Ella le coge el móvil y busca en sus contactos a un famoso. Llaman a Paco León. Puede ser una casualidad, pero ciertamente parece un recurso algo triste para un aniversario poco usual en la tele por longevo. En cualquier caso… ¡Felicidades por el cumpleaños!

¿Quién necesita al DR. HOUSE?

Melissa George, que interpreta a Alex Panttiere.

A veces hay series de las que no esperas nada. Ya saben, cosas de los prejuicios. Y sin embargo, luego las ves y, vaya, encuentras algo nuevo donde no habías depositado ninguna esperanza.

El canal Cosmo estrenó anoche Heartbeat, nueva ficción de la NBC protagonizada por Melissa George, que se pone en la piel de la cirujana Alex Panttiere, un personaje sencillamente adorable.

Es una especie de Dr. House en lo que a las normas, los compañeros y la vida desastrosa se refiere, pero ama a los pacientes. Y eso, unido a su humor ácido, su decisión y a la vez a su fragilidad, hace que empatices con ella de inmediato.

Los guionistas han hecho un buen trabajo construyendo una serie sobre una cirujana de corazón que sabe tocar el de sus pacientes y el del espectador.

Nunca había visto una mujer que acabe tantas veces salpicada de sangre y que no pierda nada de atractivo. Y solo por si se lo preguntan: no, no veo a menudo personas salpicadas de sangre, ¿acaso creen que trabajo en política?

Ay, qué pechotes

Regresa a Telecinco La que se avecina.

Son muchos (normalmente los que no la han visto nunca) los que la critican por ser una serie zafia, o sin calidad, o de masas.

Tonterías. Hay demasiado cinismo, demasiado elitismo y demasiado postureo. El viejo estigma de las producciones españolas que tan bien conoce el cine. «Oh, soy todo un intelectual que ve series finlandesas sobre seres torturados y profundos».

Vivir y dejar vivir, sin mirar con desprecio ni reprochar a los demás con qué se divierten o con qué no. Hay de todo: hay series españolas malas y series extranjeras coñazo.

La que se avecina es una comedia española coral, llena de buenos actores y actrices, guiones a veces ingeniosos y otras veces obvios, pero entretenida y llevadera.

Destaca, sí, es predilección, Jordi Sánchez, que da vida al archiconocido Antonio Recio. También critican su papel. Los muchos defectos de su personaje. Quizá no sepan lo que es la parodia, la caricatura, la crítica a través del humor.

El lío de Bertín

En una entrevista reciente en El Hormiguero Bertín Osborne aseguraba que había «mucho tonto» que había dicho que su marcha de TVE era una cuestión de honorarios. Él defendía que era una cuestión de estabilidad para poder concertar citas con los invitados. Quizás yo sea tonto porque lo de la estabilidad suena a excusa. ¿Es lícito cambiar de trabajo para ganar más dinero? Sí. Entonces, ¿por qué esa pretensión de querer quedar bien? Más preguntas: cuando cambie de cadena, ¿también mejorará el sueldo de todos los trabajadores que hacen el programa? Respecto a TVE, el que no haya Gobierno no es excusa para dejar ir un programa por el que TVE ha apostado y arriesgado. ¿Por qué no lo ataron mejor? ¿Va a ser TVE el campo de pruebas de las cadenas privadas? El único mérito del programa es apelar al relax de ver a entrevistador y entrevistado acariciándose el lomo y haciéndose cariños con una intensidad que solo faltan escenas de cama al final. Y la naturalidad es un espejismo: hay mucho guion y mucha premeditación.

El Caso es que mola

Fernando Guillén Cuervo y Verónica Sánchez hacen una de las mejores parejas de la televisión de los últimos años. Sencillamente, tienen química. Su forma de dar vida a los dos reporteros protagonistas de El Caso en la serie del mismo nombre es perfecta. No, no son parientes míos, es que me han gustado mucho. Encajan a la perfección y sus personajes están tan bien escritos que rezuman carisma. Podrían competir en eso con un vídeo de gatitos de YouTube. La realidad supera la ficción, así que utilizar casos reales como base para las historias hace que las tramas de la serie tengan el morbo y el interés que la cruenta crónica negra tiene. Habrá que ver cómo evoluciona, pero El Caso. Crónica de sucesos podría ser uno de esos casos en los que se alinean los astros para conformar un equipo espectacular, del director al meritorio, que nos deje ver una gran serie. Por eso, igual que en ocasiones le calentamos el lomo, ahora hay que darle la enhorabuena por su trabajo a TVE.

Terrible Política (Otra vez)

El tabaco, la polución, los accidentes de tráfico… todos van a bajar un escalón en la lista de las causas de muerte más comunes por culpa del inestable, variable e insoportable clima político, que coronará al infarto. Al menos si eres presentador de un programa de televisión dedicado a la política. Está bien que un periodista sea contestatario, que indague, que sea incisivo, e incluso, en programas de cierto orden o corte, que tenga una línea editorial. Siempre, claro está, que se deje claro dónde está la opinión y dónde la información y cuál es esa línea, para que el espectador pueda juzgar en función de eso. Pero hoy en día no se hace. Hay una nueva tendencia de presentadores, moderadores y conductores que dejan de lado cualquier medida y objetividad, que se han distanciado tanto de un lado que no tienen distancia alguna con el otro. Personas que deberían estar en medio y están escoradas. Y profesionales que deberían serlo más y a los que, si siguen así, les dará pronto un ataque.

Firme castillo de naipes

Es una persona horrible. Nadie le querría cerca. (No siga leyendo si no ha visto House of Cards y quiere verla). Frank Underwood, el protagonista de la serie sobre la política de EE UU, es un despreciable canalla, criminal, ególatra, egoísta, corrupto… le pilla todo a la criaturita. Y sin embargo mola. Quizá sea porque nos hace partícipes a los espectadores, quizá porque se permite ciertas licencias humanas y empáticas. El caso es que la cuarta temporada de House of Cards llega como siempre y como nunca. Por supuesto, la tónica es la de Frank contra el mundo. Lo que pasa es que en ese mundo hay una nueva enemiga, una que le conoce como nadie, una que tiene la misma ansia desmedida por el poder y la misma falta de ética y de escrúpulos. House of Cards está de vuelta y de momento no decepciona. No ha perdido, después de todos los giros de guion, inflexiones y cambios, la capacidad de sorprendernos, de sacarnos una exclamación. De desear que Frank siga destruyendo el mundo.

Como en casa

Bertín Osborne, en En tu casa o en la mía. (TVE)

Bertín Osborne, en En tu casa o en la mía. (TVE)

Tengo un amigo y compañero melómano al que se llevan los demonios cada vez que escucha música pop comercial. Argumenta que no es arte, que no tiene calidad.

Yo rebato que es una música bien hecha para un fin: el consumo masivo. Sirve para lo que sirve, para bailar, entretenerse y no pensar demasiado.

En la tele, que es el medio masivo por excelencia, la mayoría de los productos son así, una suerte de desconectores cerebrales. Y está bien, la tele no tiene por qué ser un templo de cultura (aunque podría tener un término medio).

En estos parámetros alabo la capacidad de TVE para encajar En la tuya o en la mía y hacer de ello un éxito de audiencia. Bertín Osborne abriendo su casa (si ven la mía la gente desintonizaría La 1) o la de sus invitados y personificando la cercanía, sea fingida, impostada o verdadera.

Es una forma diferente de hacer entrevistas y aunque sean preguntas y formulaciones del tipo que acarician el lomo, por lo menos dejan ver una arista del personaje. La más reluciente, la más amable, sí, pero para eso es el programa, para no darle demasiadas vueltas.

Caprichosos TV

Narcos, una serie de Netflix.

Narcos, una serie de Netflix.

Lo quiero todo y lo quiero ya. Y si no, me enfado y no respiro. Este comportamiento, que sería corregido (o debería serlo) en un niño, es el hábito actual de consumo de televisión, si se lo quiere llamar así, o de contenidos multimedia para ser más exactos.

Yo he pecado, peco y pecaré. Las plataformas digitales son la panacea de los ansiosos, de los raros de horario o de los de gustos especiales. En mi caso, después de frustrarme con Wuaki y de un paso fugaz por Nubeox, he encontrado en Netflix la plataforma que se adapta a mí, por contenidos y funcionamiento.

Porque no es solo un estante donde colgar series, es un auténtico huerto donde además se producen.

En lo gratis, todas las cadenas generalistas dan a la carta (lo que quieras, cuando lo quieras y donde lo quieras) los contenidos que estrenan en sus canales de televisión convencional. Incluso las hay que van más allá, como Atresmedia con Flooxer y los vídeos cortos.

Pero no se alarmen. Al parecer a la tele de siempre aún le quedan muchos años de vida. Y muchos años aglomerando a la generalidad. A las grandes audiencias. A todos (o casi).

No saben lo que hacen

Concursantes de Gran Hermano VIP. (TELECINCO)

Concursantes de Gran Hermano VIP. (TELECINCO)

Después de más de tres lustros de Gran hermano, en los que se han hecho 16 Gran hermano ‘normales’ amén de media docena de secuelas tipo reencuentro y demás, aún sorprende que los famosos que entran a Gran hermano VIP no sepan a dónde van. Oh, caramba, ¿puedes creer que entré en el túnel del terror y me asustaron?

Ya ha abandonado una concursante. A los demás… deberían darles cubertería y sobre todo cuchillos de plástico, por si acaso.

Lo que tiene Gran hermano es que no puedes huir. Aguantar en el trabajo 8 horas con Gutiérrez, que te cae como el esfínter, es tedioso.

Estar 24 horas con él y que duerma a tu lado es la versión catódica del infierno.Pero para algo cobran. Y mucho. Y es por eso que no se entiende las pocas tragaderas de algunos participantes.

Sí, abuelo, usted los ponía a picar en una mina, ya lo sé. Pero a eso no se apuntan los famosos. Los que no tienen nada mejor que hacer, quiero decir, que son los que van a Gran hermano VIP. Ese concurso, único en el mundo, en el que pueden y deben concursar trabajadores y familiares de la empresa.