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"El trabajo de los periodistas no consiste en pisar las cucarachas, sino en prender la luz, para que la gente vea cómo las cucarachas corren a ocultarse..." Ryszard Kapuściński

Ante la crisis ¡motivación!

No me he podido resistir. Tengo un amigo empresario (a pesar de todo) y el otro día me mostró el video que utilizó en una presentación para motivar al personal de su empresa. Es muy bueno y por eso he decidido compartirlo con todos vosotros.

Dicen que hay crisis, y si no la hay se la inventan, porque decir que las cosas van mal sirve para apretar un poco más a los trabajadores, exprimirles un poco más de sudor “¡que para eso los pago! Deberían de estar agradecidos”.

Bueno, mirad y luego hablamos:

Si yo fuera empresario (probablemente me convertiría en un avaro hedonista, como casi todos), pero a veces pienso que yo sería diferente. ¿Por qué cuando las cosas van bien sólo gana ellos, pero si van mal perdemos todos?

Es como con las ayudas y subvenciones. Cuando se forran no se acuerdan de repartir las ganancias, pero cuando tienen pérdidas (para ellos tener pérdidas es ganar menos que el año pasado), ahí… ¡amigo! hay que arrimar el hombro que la empresa somos todos y, de paso, la culpa es del Gobierno que no incentiva a los emprendedores y no da dinero (que por cierto, también sale de mi bolsillo).

Ellos son los salvadores, los que generan empleo. Sin ellos no tendríamos un trabajo y un salario porque… ellos son los que arriesgan.

Sabéis lo que os digo. Que cuando se lo llevan crudo –dicen- es porque asumen riesgos y no reparten conmigo. Cuando pierden, o ganan menos, que no nos pidan un esfuerzo. Como dice mi abuela, “monín, son gajes del oficio”.

Si no hay riesgo no hay gloria… Y el riesgo sólo les gusta cuando ganan, si pierden… hay que cambiar las reglas… Así yo también juego.

Un paseo por 1908

Hoy os invito a revivir el pasado. Demos juntos un paseo por 1908.

No es que me haya vuelto loco, es que el Ayuntamiento de Valladolid, el edificio, acaba de cumplir 100 años y lo han querido celebrar de una forma teatral, que no teatrera. Os lo contamos también en papel, y a mí, la verdad, me ha gustado mucho.

Ahora entiendo eso de “pareces una verdulera”…

En fin, os lo podría contar, pero es mejor verlo.

Genial, ¿no os parece?

Me hace reflexionar sobre varias cuestiones. La sociedad ha cambiado y ha evolucionado, de eso no me cabe ninguna duda, pero… ¿Estamos mejor o peor que antaño? ¿El cambio ha sido real y profundo? ¿Qué nos queda de aquella época? ¿En que nos gustaría volver atrás? ¿Qué comportamientos hemos superado?

Podría seguir eternamente con pequeñas cuestiones, sin embargo, prefiero que seáis vosotros los que reflexionéis…

Por cierto: ¿Había blogs en 1908?

Valladolid, capital del rodeo

Hoy la cosa va por capítulos.

Circular por las calles es cada día mas complicado. Me confieso uno de tantos afectados en sus recorridos diarios.

Un corte, una zanja, un carril menos… todos los días… termina agotando al santo Job.

Se lo he contado en papel a mis lectores de Valladolid y a vosotros os lo puedo hasta enseñar en imágenes.

Lo que eran 200 metros y 15 segundos se convierte en una odisea de casi 3 kilómetros que tardas más de 7 minutos en recorrer.

Capítulo 1: San Ildefonso

Capítulo 2: Túnel de Labradores

Capítulo 3: Puente de la Condesa Eylo

Soy consciente de que las obras son progreso, un coñazo, pero progreso al fin y al cabo.

Lo que no tengo tan claro es si los políticos lo hacen adrede y juntan todas las obras al mismo tiempo para pasar el mal trago lo ante posibles, o es que no tienen la capacidad de gestión que se espera de ellos.

¿Somos los ciudadanos muy exigentes y poco comprensivos? ¿Nos quejamos por puro vicio? O en realidad ¿Se podría hacer mejor y escalonar las obras para no saturar a los vecinos? ¿En vuestras ciudades pasa lo mismo?

Por cierto, hoy me he sentido (un poco) como el compañero de nilibreniocupado. Desde estas líneas le expreso mi más profunda admiración: ¿Cómo le quedarán fuerzas para hacernos disfrutar de su blog después de estar todo el día al volante?

Todas las de perder

Antes de decir nada, aclarar una cuestión…

La diferencia entre la percepción de un hecho y el acontecimiento en sí, algo a lo que se ha enfrentado cualquier periodista que haya cubierto un suceso en su vida.

No hay que confundir lo que ha ocurrido con lo que dicen los que se confiesan testigos que sucedió. Lo digo porque he grabado un accidente y lo que relato en el video es mi percepción a simple vista. La de alguien que se asoma al balcón e interpreta lo que ve y que, como siempre, me sirve de excusa para reflexionar sobre cuestiones más amplias.

Hoy toca hablar de motos. Por norma general, las dos ruedas siempre llevan las de perder. Da igual si la infracción la cometen ellos o no, la carrocería es su cuerpo y, para su desgracia, lo habitual es acabar en el suelo.

Las motos están de moda. Cada día hay más. Son más económicas, con ellas se circula más rápido por la ciudad (sin atascos ni problemas de aparcamiento) y además… molan mogollón.

Sin embargo, sufren muchos más accidentes y… con peores consecuencias. Lo que en un coche es un toquecito, ya se sabe, un sustito de chapa y pintura que le duele al bolsillo pero no tiene consecuencias sobre la propia salud, para un motero puede ser fatal. Un pequeño quiebro y la mala fortuna pueden terminar en tragedia.

En Valladolid los motoristas se han puesto las pilas y están bastante reivindicativos en lo tocante a seguridad. De hecho, se acaban de reunir con el Ayuntamiento para pedirle unas cuantas cosas.

Aún a riesgo de generalizar y de que me caigan unas cuantas collejas en vuestros comentarios, la pregunta es: ¿Son los coches quienes respetan poco a las motos? o ¿Son las motos las que, con sus zigzagueos, se lo buscan solitos? ¿Los coches no toman a la moto como un vehículo más e invaden su espacio? o ¿Los motoristas, por ocupar menos, se cuelan por donde no deben?

Ya se que hay de todo, como en la viña del señor, pero me gusta que me lo digáis vosotros.

Menú basura

¿Necesidad o capacidad de ahorro?

No lo digo de broma. Hasta en la miseria hay clases. Como diría Alejandro Sanz, Nooooooeeeees lo mismoooooooo.

Muchas veces puede verse a alguien removiendo entre los deshechos del vecindario un menú del día. Portan poco más que sus harapos y una bolsa de plástico donde envolver el pan suyo que cada día les niega la vida y sólo pueden mendigar de rebote para comer en la calle, su único hogar.

Otra imagen muy distinta es la que vais a ver.

Son los profesionales del ‘caduqueo’. Ahorradores sin pudor que seleccionan entre los productos pasados de fecha de cualquier supermercado la oferta de la semana.

Bien vestidos, organizados y con una despensa donde almacenar la ‘compra’.

Entre aquellos y estos… un abismo. El que hay entre la necesidad, siempre cruel para los que no tienen elección o la virtud del ahorro, voluntaria y caprichosa.

Algunos incluso encuentran en los contenedores una fuente de ingresos y un negocio que monopolizar. Establecen las rutas, cargan furgonetas y marcan su territorio a la competencia.

A mi no me parece mal. Al fin y al cabo la mercancía está ahí, alguien lo tira porque no lo quiere y creo que cualquiera está en su perfecto derecho de aprovecharlo.

Afortunados ellos que no se dejan tiranizar por el qué dirán.

A veces me gustaría ser más libre… otras, simplemente libre. ¿Y a vosotros?

La poli en patinete

Bueno, bueno, bueno… La poli está que se sale. Primero el multamóvil y ahora… los agentes van en patinete.

Como lo estáis escuchando. Bueno, a decir verdad son patinetes electricos, un nuevo transporte personal desarrollado por la empresa Segway (juro que no me llevo ningún tipo de comsisión).

Por lo visto, la empresa se los ha prestado unos días a la Policía Municipal para que los prueben y consideren la posibilidad de adquirir unos cuantos.

Reconozco que cuando los he visto me ha chocado, pero como me extrañaba hace años ver a un caballero encorbatado dando voces por la calle con la mano en la oreja. Después todos descubrimos el móvil.

Bueno, antes de plantearos el debate os voy a enseñar las imágenes:

En fin, cómo se os queda el cuerpo. ¿Os parece un instrumento eficaz o más bien ridículo? ¿Alguien sabe si se está utilizando en otras ciudades españolas? A mi me han dicho que en Roma los tienen y alguna vez los he visto en algún reportaje sobre Nueva York.

Por cierto, ¿A alguien se le ocurren posibles ventajas o utilidades de estos aparatos? Ya no solo para la Policía sino para cualquier persona. ¿Os atrevéis a pronosticar cómo será nuestra policía del futuro? ¿Y la sociedad, iremos todos en esos patinetes por la calle?

De momento, aquí en Valladolid, ya están analizando la posibilidad de que cada agente lleve consigo una PDA que les permita enviar en el momento la información de las sanciones, al mismo tiempo que les permite consultar datos.

Lo dicho… abran juego.

Apatrullando la ciudad con el multamóvil

Buenas… En otras ciudades de España, el multamóvil, multacar, fotomultón o como la sabiduría popular o el político de turno hayan decidido llamarlo, lleva funcionando ya mucho tiempo.

Sin embargo, en Valladolid, acaba de estrenarse para el terror del club de los amigos de la doble fila. Hemos publicado mucho sobre el asunto, así que hemos querido acompañarlo para ver cómo funciona.

Hay partidarios y detractores. Ciudadanos de bien que asumen el invento como un instrumento para el bien común y una mejor circulación; e infractores potenciales que sólo ven en la maquinita un invento diabólico diseñado exclusivamente para recaudar y en el que los agentes de Policía Municipal le sacan brillo a los colmillos antes de chuparte los 60 eurazos de la cuenta corriente, y ahí, ni el ajo, ni la luz del día pueden ayudarte.

Primero vamos a verlo, y luego reflexionamos:

Reconozco que, personalmente, me esperaba menos manga ancha. Creía que el multamóvil iba a disparar tantas fotos que los de kodak tendrían que inventar un disparador más rápido para poder abastecer la demanda.

Sin embargo, me he encontrado con Pablo y Cruz, dos agentes comprensivos cuando han tenido que serlo e implacables cuando no les ha quedado otro remedio.

Me confieso, desde hoy, un defensor a ultranza de las nuevas tecnologías aplicadas al tráfico.

No van a saco a por el pobre pardillo que ha parado un minutito para hacer un recado. Han sido incluso amigables con el repartidor que, ¡pobrecillo! no puede hacer otra cosa. Ahora, si el coche molesta y la está mangando parda, no hay segundas oportunidades que valga, ya llegará la recetita.

Os planteo… ¿Creéis que he sido muy fácil de convencer? ¿A vosotros que os parece bien, mal regular? ¿Es recaudatorio o útil contra la doble fila? ¿Nos creemos la buena fe y comprensión de los agentes o se han puesto la careta de bonachones para la tele?

Por cierto, ¿De qué otras maneras se conoce al multamóvil en España? ¿Alguien se atreve a apostar cuántas multas van a poner en un mes?

Abran juego…

Malos tratos, una lacra social

La Junta de Castilla y León acaba de presentar un nuevo manual para que los profesionales que trabajan en el ámbito de la violencia de género sepan cómo actuar con las víctimas.

Aprovecharon para presentarlo públicamente unas jornadas sobre el asunto que ha organizado la Confederación Española de Policía y a las que acudieron más de 200 profesionales (policías, guardias civiles, psicólogos, abogados, trabajadores sociales etc…)

He tenido la oportunidad de asistir y de comprobar que se están haciendo muchas cosas, pero que hay mucho que mejorar en cuanto a los medios, la coordinación y la formación de los propios profesionales.

Se habló largo y tendido. Resulta imposible resumir en un par de minutos todo lo que se dijo, pero a continuación podéis escuchar algunas de las opiniones de los ponentes que participaron. Hablan: una médico forense, un psicólogo, una policía del Servicio de Atención a la Mujer y la fiscal del Servicio de Violencia de Género.

Aún reconociendo el esfuerzo por parte de las administraciones, parece que se necesitan, entre otras cosas, más medios y mejor organización.

Se demandan psicólogos en las comisarías, más tiempo para realizar las comprobaciones necesarias, nuevos instrumentos para calificar la peligrosidad de los agresores y priorizar la protección de las víctimas. En fin, muchas cosas.

Se llegó a hablar de un importante volumen de trabajo en la Policía que, al final, resulta inútil y, por supuesto, de que hacen falta más agentes.

Prometí abrir aquí un espacio de debate para que los participantes en las jornadas tuvieran un lugar donde compartir opiniones y, por supuesto, abierto a todo el mundo que quiera relatar su experiencia, dar soluciones y su punto de vista.

¿Cómo se puede mejorar la lucha contra los malos tratos? ¿Qué podemos hacer? ¿Cuáles son las debilidades y las fortalezas del sistema actual? ¿Se puede erradicar la violencia?

Termino citando una frase de Gandhi que utilizó ayer una de las ponentes para cerrar su intervención: “Lo más atroz de las cosas malas de la gente mala, es el silencio de la gente buena”.

Os pido, por tanto, que habléis.

Por favor… NO PASAR

Hace días que tengo grabadas las imágenes que os voy a mostrar. Esperaba eso que quienes nos dedicamos a esto llamamos ‘percha’, o sea, un acontecimiento que justifique hablar del asunto. Y la verdad es que no he tenido que esperar mucho.

Un hombre ha muerto en Salamanca, arrollado por un tren en un apeadero. Desconozco los detalles y no me interesan.

Lo que es cierto es que los peatones, a veces, pecan de exceso de confianza y cruzan por los pasos a nivel cuando las barreras están bajadas y las luces avisan de que no se puede pasar.

No lo digo yo, lo podési ver todos:

Pueden ser las prisas o el hecho de haber esperado tantas veces a trenes que nunca llegaron, no lo sé. Pero llega el día en el que un descuido, o la mala suerte, hacen que gestos que hemos repetido miles de veces a diario sin mayores consecuencias, se tornen fatales.

El debate sobre los pasos a nivel en la ciudad y la necesidad de acabar con ellos para siempre, lo dejamos para otro día.

Precaución, amigo peaton, la vía es peligrosa.

Tani, Tani, Taninononiiii

El otro día os animaba a enviar vuestras quejas y protestas. Pues bien, hoy voy a ser yo el que os haga partícipes de mi pataleta y la del resto de compañeros del 20 minutos en la redacción de Valladolid.

Resulta, queridos lectores, que nos han instalado en la puerta de la redacción, justo debajo de nuestro balcón, una caseta del Partido Popular. Hasta ahí, todo correcto. Pero es que han sacado los altavoces a la calle y nos están ‘machacando’ todo el día con la sintonía del PP. No es por la música. Es porque se trata de la misma melodía todo el santísimo día.

La tengo en la cabeza… no sale… Tachan, tachan, tachatatachán… Como mucho, en vez de tachán suena tani, tani, taninononiiii… badabum, badabum, badabadabum…

En fin, por qué no lo veis, y así lo experimentáis en carne propia.

Pues eso. Si un bar de verano clocara en su terraza unos altavoces y tuviera la música todo el día a ese volumen ¿Qué multa le pondrían?

Voy más allá, ¿Hace falta un permiso del Ayuntamiento? ¿Lo tienen?

En el resto de España, ¿Cómo hacen campaña los políticos? ¿También instalan casetitas musicales? ¿Qué otros inventos conocéis?

Mañana más y mejor