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"Not in my house"

¡Jack, qué bueno volver a verte!

Jack Nicholson, sentado para ver a los Lakers en su estreno esta temporada. (NBA)

Jack Nicholson, sentado para ver a los Lakers en su estreno esta temporada. (NBA)

Por Mario Serrano

Ver un partido de los Lakers jugando en casa no se entiende sin unos cuantos planos del star system de Hollywood que puebla cada noche las gradas del Staples Center. Una colección de actores, cantantes, presentadores y celebrities más o menos fija cada noche, pero que este 2015 había perdido a su buque insignia: Jack Nicholson.

El pasado, miércoles, los Lakers arrancaban en su cancha (TWolves – Lakers) la temporada contra los T-Wolves de Minnesota. Allí volvíamos a ver al gran Jack, como siempre, sentado entre su amigo Lou Adler y su hijo Ray. Los focos apuntaban a ese asiento, que la temporada pasada, no sabemos si por el mal juego de los Lakers o el estado de salud del actor (o ambas cosas), Nicholson había dejado huérfano e incluso había amenazado con vender.

Su fidelidad al equipo hasta esa crisis fue tal que, durante su carrera, nunca rodaba los días que tenía partido de los Lakers. Ha sido dueño durante cuatro décadas de una de las exclusivas sillas a pie de pista, siempre la misma. Un asiento por el que en el Staples se cobra alrededor de 2.600 dólares por un partido y 110.000 por la temporada completa, pero que en el caso del ‘seat Jack’ su valor es incalculable, por lo que el actor representa para la franquicia.

Esa silla había quedado vacía muchas noches, demasiadas para un equipo con el orgullo de los Lakers. Demasiadas para un loco del baloncesto como Nicholson. Su ausencia se convirtió en el mejor termómetro de la situación que atraviesa la ‘fiebre amarilla’. Una franquicia acostumbrada al éxito que suma fracaso tras fracaso en el final de la ‘era Kobe Bryant’.

Nicholson ya no actúa, no sale por las noches y nada queda del donjuán que fue. Pasa buena parte de sus días ‘escondido’ en su mansión jugando al golf, disfrutando de la colección de arte que compró a su fallecido amigo Marlon Brando o viendo cine. Apenas se deja ver en público y trata de aprovechar más el tiempo con sus hijos más jóvenes, convertidos en sus habituales acompañantes, a falta de romances, algo que ya es cosa del pasado para el mujeriego Jack.

Por eso, quizá, Jack Nicholson ha querido a sus 78 años recuperar su idilio con los Lakers y darles una segunda oportunidad. Ya veremos si lo del miércoles fue una aventura de una noche o ha vuelto para quedarse. En cualquier caso, encantados de verte de nuevo.

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