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¿Guerra Fría en Siria?

Una imagen del ministerio de Defensa ruso de las bombas que utiliza este país para atacar el EI en Siria / EFE

Una imagen del ministerio de Defensa ruso de las bombas que utiliza este país para atacar el EI en Siria / EFE

En un primer momento, el escenario sirio no puede recordar más a los combates que protagonizaron de manera indirecta Estados Unidos y Rusia a lo largo de la Guerra Fría, cuando cada uno de estos gobiernos apoyó a dos bandos enfrentados en un país, como sucedió en Vietnam.

Sin embargo, actualmente, en el mundo no existe una clara división de los países en dos  bloques enfrentados por unas ideologías política, el comunismo y el capitalismo. Por eso, no se puede hablar de Guerra Fría. No obstante, lo que sí existe son unos claros intereses geostratégicos, una pelea por recursos como el petróleo o el gas y una lucha por la expansión de la influencia política. Ahora, tal vez, más que nunca esto se ve en Siria.

Tal vez la aparición del Estado Islámico (EI) es la gota que colmó el vaso o la excusa perfecta para que Estados Unidos y Rusia entraran directamente en el ring de combate sirio. De momento nos quedaremos con la incógnita o tal vez no tengamos nunca respuesta, pero lo que sí sabemos es que en estas últimas semanas Estados Unidos y Rusia han empezado a bombardear en Siria las posiciones de este grupo yihadista, que controla la mitad del país.

Ahora bien, si eso pudiera parecer que el EI ha conseguido unir a dos enemigos históricos, nada más lejos de la realidad: Moscú al mismo tiempo que combate a los yihadistas, da apoyo al gobierno sirio; mientras que Washington bombardea a los islamistas radicales, pero ayuda a los rebeldes. De hecho, esta misma semana la Casa Blanca envió armamento a las milicias contrarias al régimen.

“La imagen debe haber sido impresionante. Unas 50 toneladas de municiones, armas ligeras y granadas cayeron literalmente del cielo sobre la provincia de al Hasaka, en el norte de Siria”, relataba BBC Mundo en su web sobre el envío de armas que hizo este 14 de octubre un avión de carga C-17 de la Fuerza Aérea de Estados Unidos a los rebeldes sirios.

¿Qué intereses tiene cada uno?

Bien pues no se puede entender esta respuesta sin hablar de la división que existe en el Islam, entre sunitas y chiitas. La mayoría de los musulmanes, un 85% son sunitas, incluyendo las monarquías árabes, los rebeldes sirios o los grupos yihadistas Al-Qaeda y EI. Por su parte, Irán un país no árabe, sino persa, es una República Islámica y el único gobierno chiita del mundo. El régimen sirio, no obstante, lo dirigen los alauitas, una vertiente del chiismo. Ahora bien, aunque exista esta división religiosa en el Islam, la realidad es que se trata de una lucha de poderes e influencia política en la zona, principalmente, entre Arabia Saudí e Irán.

Rusia tiene su única base naval en el Mediterráneo en Tartús, Siria, desde 1971. Por tanto, desde entonces, obviamente es aliado del régimen sirio que gobierna Bachar al-Assad desde 2000, cuando heredó el poder de su padre Hafez al-Asad, que estuvo nada más ni nada menos que 29 años en el poder. Así pues, los dos aliados políticos del gobierno sirio y que le están dando apoyo son Teherán y Moscú.

En el otro lado del ring, encontramos los rebeldes sunitas, apoyados por las monarquías árabes, especialmente, Riad y también por la Casa Blanca, que tradicionalmente ha sido un fiel aliado de Arabia Saudita en la zona.

Ahora, en un primer momento, parece que las dos posiciones enfrentadas en Siria (los rebeldes y el gobierno y sus aliados internacionales) están centrando sus esfuerzos en combatir al EI. Pero si realmente se consigue acabar con el Estado Islámico en Siria, la pregunta clave es: ¿qué va pasar a partir de entonces en este país con el régimen y los rebeldes reforzados por el apoyo internacional?

Pero si la cosa de por si no es suficientemente complicada, además, hay un tercer jugador en el escenario: Turquía. Ankara también ha bombardeo posiciones del EI en Siria, más que nada, porque es su país vecino y el conflicto obviamente ya traspasa fronteras, no solo por el alud de inmigrantes que llegan, sino también porque tiene a los yihadistas picando a las puertas de casa. Pero hasta ahora, los que habían combatido con dureza al EI en esta zona eran los kurdos, que repartidos entre Turquía, Irán, Irak y Siria, tienen el sueño de crear su propio país, Kurdistán.

En el caso de Turquía, el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) y su brazo armado Fuerza de Defensa Popular, se han enfrentado al gobierno de Ankara durante cuarenta años. El 2012, el PKK y el gobierno turco iniciaron unas negociaciones de paz, que desencadenaron con una declaración de alto al fuego de los kurdos en 2013. Además, su líder, Abdullah Öcalan, en la cárcel desde 1999 por delitos de terrorismo y separatismo, pidió en marzo de este año a través de una carta convocar un congreso extraordinario del PKK para poner punto y final a la lucha armada contra el Estado turco. Sin embargo, las fuerzas armadas turcas, según la comunidad internacional, han aprovechado su entrada en el escenario sirio para bombardear a los kurdos de ese país.

Demasiadas partes implicadas, demasiados intereses en juegos para vislumbrar la paz en Siria, un largo conflicto que se arrastra desde marzo de 2011 y que, de momento, ya ha dejado 200.000 muertos y cuatro millones de desplazados según la ONU.

1 comentario

  1. Dice ser Casandra

    Mas que Guerra Fría una Guerra ( vale reirse ) muy caliente y es que la OTAN denomina ‘incineradores’ a los misiles que Rusia emplea contra el EI

    18 octubre 2015 | 17:56

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